Ahora leyendo
Malbrán: las caras e historias de los investigadores argentinos que descifraron el genoma del Covid-19 local

Malbrán: las caras e historias de los investigadores argentinos que descifraron el genoma del Covid-19 local

Avatar

Ayer los diez trabajadores del Servicio de Virosis Respiratorias del Instituto descubrieron la clave para el desarrollo de una vacuna que va a ayudar a combatir el coronavirus. Desde Barracas, y en exclusiva, les presentamos las historias de vida de cada uno de estos héroes nacionales.

Elsa Baumeister

Elsa Baumeister
Jefa del Servicio de Virosis Respiratorias del INEI ANLIS Malbrán

“Me emociona mucho sentir los bocinazos y los aplausos a las 21hs. Es una caricia al alma que nos da fuerzas para seguir trabajando”, cuenta la mujer de 63 años que está a cargo del laboratorio desde el 2011 y que, en su casa de Caballito, tiene temporalmente alojada a su hija asmática –que es Licenciada en Ciencias de la Comunicación– “para poder monitorearla de cerca”.  En cuanto a su estado actual de cara al virus que afecta al país y que ubicó el trabajo del Malbrán en la tapa de todos los diarios, dice: “Hay días en que me siento un poco abrumada porque llegamos a las 8 de la mañana y nos vamos a las 22:30. Pero lo hacemos con mucha vocación porque nosotros trabajamos para la gente”.

Viviana Molina

Viviana Molina
Directora del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas de la ANLIS “Dr. Carlos G. Malbrán”

“Mi nieta, Isabella, cumple tres meses esta semana y hace veinte días que no puedo verla. ¡Es muy díficil no ver a la gorda!”, reconoce con franqueza la integrante del equipo que tiene dos padres de 87 y 86 años –“viven en Lanús, frente a mi casa, pero trato de no verlos por las dudas”– y que mantiene la relación laboral más largas del sector: “Llegué cuando tenía veinte años, y hoy tengo cincuenta y siete. Es decir, llevo treinta y siete años acá”. Por otra parte, cuenta que tabajó activamente en la pandemia del 2009, pero que este es “un desafío y un peligro que no habían imaginado”. “Es muy impactante a nivel salud por todo lo que significa enfrentar lo desconocido. ¿Si yo tengo temor? No, no tengo tiempo de tenerlo”, desliza jocosamente.

Martín Avaro

Martín Avaro
Bioquímico Adjunto

“Empecé en el servicio cuando estaba terminando la pandemia anterior, la de influenza A (H1N1), y hoy llevo once años trabajando acá”, cuenta el hombre de 41 años que es oriundo de zona sur, está casado, y tiene “a sus dos nenas” (una de 6 y otra de 1 año y medio) cumpliendo la cuarentena en casa mientras él no para. “Es que también trabajo como bioquímico en otro lugar… así que, desde que está el coronavirus, mucho no descanso”, reconocerá con pesar antes de comentar fervorosamente lo que le hace sentir el COVID-19: “Te diría que esta situación es como una guerra para nosotros. Siento como si estuvieramos manejando un portaviones, intentando que no se hunda, y peléandole al virus. Es parecido a eso. Estamos manejando algo que es para luchar contra este enemigo, ¡y claro que podemos ganar!”.

María Elena Dattero

María Elena Dattero
Bioquímica

“El coronavirus fue una cachetada que nos dio vuelta la vida porque estamos trabajando más que nunca. Pero no nos agarró de improviso porque siempre estamos preparados para dar respuesta, y teníamos la técnica puesta a punto desde fines de enero”, cuenta la platense de 28 años que lleva cuatro años trabajando en el Malbrán. Además, reconoce que “es un placer enorme trabajar con personas tan capaces e inteligentes” y detalla que “la revolución también pegó en sus familias”: “Todos estamos haciendo doble turno y, cada diez días, nos tomamos un día libre para descansar un poco y para ver a nuestras familiares. Los míos, por suerte, me hacen saber que están orgullosos de mí, y para mi eso ya es un montón”

Mara Laura Russo

Mara Laura Russo
Biotecnóloga

“Yo estoy en todos lados: cargando fichas, viendo las muestras, procesando las muestras, largando las placas para ver los resultados… ¡donde se me necesite!”, cuenta con alegría la mujer de 41 años que se casó en el mismo año en que empezó a trabajar en el Malbrán, en el 2010, y que hoy cuenta con su marido, Carlos, para poder cuidar a su bebé de quince meses y a su nena de 6 años en  su casa de Villa del Parque. Además, elige destacar el lado bueno de la pandemia, “el del compañerismo”, diciendo: “Si bien tenemos muchísimo trabajo, lo estamos haciendo con toda la buena onda y poniendo lo mejor de nosotros. Además, nos está ayudando todo el departamento de virología. Y si eso no es compromiso y compañerismo, no sé qué lo es”.

Ana Maria Campos

Ana Maria Campos
Técnica de laboratorio

“En esta pandemia no estoy muy tranquila porque tengo dos padres muy viejitos, de 85 y 81 años, a quienes aislé una semana antes de que se declarara la cuarentena. Ellos piden sus comidas a domicilio y sólo salen en los horarios que tienen permitidos”, relata la mujer de 53 años que, en su poco tiempo libre, se reparte entre su casa de La Paternal, en la que están dos de sus tres hijos, y entre la vivienda de su novio en La Boca. También, cuenta cómo se vive el coronavirus en el laboratorio: “Son días de mucha tensión, estrés e incertidumbre. Porque no sabemos qué es lo que va a pasar a medida que vaya pasando el tiempo ni de qué manera se va a comportar el virus con medidas tan restrictivas”.

Estefanía Benedetti

Estefanía Benedetti
Bioquímica

“Este coronavirus es un desafío que redobló los compromisos individuales de cada uno y nos empoderó como equipo. Además, nos dió fuerzas para seguir luchando porque se nos reconozca, porque nuestros salarios son muy básicos: una de las técnicas cobra $23.000, y mi sueldo, con diez años de experiencia, no llega a los $50.000. Casi todos tenemos que buscar otros trabajos para poder vivir. Es mucha vocación lo nuestro”, reconoce la profesional de 36 años que vive en Olavarría y tiene dos hijos, uno 6 y otro de 2 años. Ella, de 7am a 7pm, se ocupa de la carga de placas, de la emisión de resultados y de la carga de la base de datos en la que se basa el Ministerio de Salud a la hora de informar los nuevos casos de COVID-19.

Andrea Pontoriero

Andrea Pontoriero
Bióloga

“Soy una de las más viejitas del grupo, en edad y en experiencia, porque empecé a trabajar en el Servicio de Virosis Respiratorias en junio de 1996 y tengo 49 años. Y desde hace algunos, me alejé un poco de la mesada y estoy colaborando más con la Jefa del Servicio en todo lo que necesite el grupo de trabajo, y también a nivel gestión, con los informes, las reuniones, las visitas al Ministerio de Salud y demás”, detalla la mujer de Liniers que tiene un sistema particular para ingresar a su casa: “Mi marido me abre la puerta para que yo no toque nada, yo dejo mi ropa en un lugar que tengo preparado especialmente para eso, y de ahí me voy directo a la ducha. Recién después entro en contacto con él y con mis dos hijos”.

Carlos Vargas

Carlos Vargas
Administrativo

“Nuestra tarea es muy invisible y la verdad, en este momento, estamos siendo reconocidos. Porque esto que ves acá, a menor escala, lo hacemos todos los días del año, y a veces es muy ingrato que no nos lo reconozcan ni salariamente ni en palabras. Honestamente, siento que la pandemia también vino a visibilizar estas cosas que estaban tapadas”, sentencia el vecino de Boedo de 36 años que lleva diez años trabajando en el Malbrán y que tiene “dos nenes”, uno de diez años y otra de siete. Con respecto a cómo hace con ellos, él cuenta: “Se está ocupando mi mujer que es docente y, por suerte, puede hacerlo. Ella se está quedando con los chicos para que yo pueda venir a cumplir”.

Ellos aplauden, pero ellos merecen los aplausos, porque a partir de las muestras que recibieron lograron secuenciar de forma exitosa el genoma completo SARS COV-2, lo que será útil para asegurar la calidad del diagnóstico, complementar la vigilancia epidemiológica y contribuir al desarrollo de una fórmula vacunal representativa de las cepas circulantes en nuestro país y la región.

Y este resultado fue enviado al Global Initiative on Sharing All Influenza Data (GISAID), entidad con sede en Alemania que aprobó el estudio de forma inmediata.

Fotos: Fabián Uset y Alejandro Carra.

Ir Arriba