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“Madurar me hace una mujer atractiva”

“Madurar me hace una mujer atractiva”

Redacción Gente

Es cabulera, Eugenia. Hasta la noche del estreno, llevó una cinta roja en su
muñeca izquierda. Para componer el personaje de Doña Elvira, la esposa de
Don Juan, se puso extensiones y ahora lleva el pelo largo hasta la cintura. Los
ojos verdes y la sonrisa con hoyuelos son los de siempre. Eugenia Tobal (29) no
cambió. Aunque no se la vio en ninguna tira diaria desde que terminó Padre
Coraje
, tampoco se quedó quieta. La chica de Ramos Mejía que se hizo famosa por
las escenas hot que protagonizara junto a Carolina Peleritti (099 Central, en el
2002) se tomó un tiempo. Tras unas largas vacaciones en una playa de Brasil,
dijo “no” a varias propuestas. Finalmente, decidió volver a las tablas (su debut
fue con Pintura fresca, dirigida por Patricia Palmer, por la cual fue nominada
al Premio ACE 2002 como mejor actriz de reparto) en una nueva versión de
Don
Juan de Molière
, junto a Federico Olivera. Además, acaba de protagonizar, junto
a Inés Estévez, el primer capítulo de Mujeres asesinas (Canal 13), bajo la
dirección de Daniel Barone (Locas de amor), e hizo una participación en
Amor mío
y en Botines.

–¿Te costó decirle no a la televisión?
–Fue una decisión difícil.
La parte negativa es que no estoy ahí, no cobro el sueldo a fin de mes (se ríe).
La positiva es que me pasaron cosas buenas. Hice un capítulo de Botines, una
participación en Amor mío y también salió lo de Mujeres asesinas, así que al
final sí estoy en la televisión, pero de otra manera.

–Y volviste al teatro.
¿Por qué Don Juan?

–Porque si bien Molière escribió esta obra sobre el deseo, el
engaño, la seducción y el desprecio en el siglo XVII, el mensaje no pasó de
moda. Todos tenemos un Don Juan adentro, actuamos siguiendo nuestros deseos,
deseamos algo que creemos inalcanzable y cuando por fin lo obtenemos ya no lo
queremos más. Don Juan sufre de esa patología, que es tan actual.

–¿Vos también padecés esa insatisfacción constante?
–Soy un poco Don Juan. Todos nos olvidamos
muy rápido de lo que sufrimos para obtener algo que deseábamos. Pero yo creo en
eso de hacer carne el deseo, estoy convencida de que cuando uno desea de verdad,
las cosas suceden. Soy una gran deseadora, si vale la palabra.

–¿Y deseaste
mucho el amor que estás viviendo?

–Estaba en un momento en la vida en que quería
enamorarme en serio y apareció Rodrigo (N. de la R.: Doxandabarat, 28 años,
argentino, de una belleza que hace enmudecer; trabaja como modelo en Milán).
Hace ya un año que estamos juntos.

–¿Cómo se conocieron?
–El hacía tres años que
vivía en Italia cuando vino a Buenos Aires a hacer una campaña para Wanama. Soy
amiga de una persona de esa empresa, que fue quien nos presentó. Rodrigo no me
tenía de la tele, lo cual me pareció interesante, y yo me acordaba de haberlo
visto en los noticieros, cuando fue escudo humano en Irak…¡No podía creer que me
iban a presentar a semejante bombón!

–¿Qué te enamoró?
–Me pareció una persona hermosa, por dentro y por fuera. Su
amor es un cable a tierra. No consume televisión, es un hombre equilibrado, un
referente. Viaja varias veces al año a Milán para modelar. Acá trabaja en una
organización italiana que se llama ICEI (Instituto para la Cooperación Económica
Internacional
) que está desarrollando acciones contra la pobreza en nuestro
país. Ahora está en Milán, desde hace casi un mes.

–¿Y cómo se bancan la
distancia?

–Lo extraño. Nos hablamos mucho por teléfono, nos mandamos mails.
Pero lo tomo como parte de las pautas de esta relación. Siento que tengo que
apoyarlo y acompañarlo, así como él se banca cuando tengo jornadas eternas de
grabación o ensayos a cualquier hora.

–¿En qué lugar está el deseo de formar una
familia?

–Es una meta que no pretendo cumplir ya. Con mi novio estamos en otra
etapa. Pero te confieso que estamos a un paso de la convivencia.

–¿Te cuesta
relajarte?

–Sí, me cuesta mucho desenchufarme. Trato de conectarme con mis
cosas más genuinas; mi vida personal es un remanso. Busco mantener un equilibrio
constante con la profesión. Entiendo que la exposición es parte del trabajo, la
fama es puro vértigo, pero al volver a casa quiero tener una vida normal,
ponerme las chancletas y disfrutar de mi novio, mi familia. Es necesario bajar a
tierra, si no las cabezas se confunden.

–¿Rechazás ese vértigo que a veces trae
la fama?

–Sí, porque si comprás eso perdés autenticidad, ya no sos vos mismo. Si
estoy conforme con quien soy, ¿por qué voy a cambiar?

–Estás por cumplir 30.
¿Qué significa esta edad para vos?

–La verdad, no me amarga, pero 30 es un
número que te hace pensar… Queda mucho por aprender, pero miro para atrás y
pienso: “¿Me hacía problema por esta pavada?” Creo que entre los 30 y los 40 a
las mujeres nos pasan un montón de cosas. Empezás a dejar una cabeza para tener
otra. Aparecen nuevos deseos: la maternidad, la familia. Uno empieza a tener una
mirada más sabia.

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–¿Le tenés miedo al paso del tiempo?
–Al contrario, maduré y
eso me hace sentir más atractiva. La belleza no pasa por ponerme más lolas, cosa
que no hice. Miro a mi mamá con sus arrugas, a sus 61 años y ahora que es
abuela, y la veo cada vez más linda.

–¿Pero no hay crisis a los 30?
–Hubo un
momento raro… Me pasó de estar probándome ropa y decir: “Ya no tengo edad para
usar esto
”. Es que ya no puedo ponerme un pantalón todo caído con un culotte que
asoma. Pero el balance es positivo. Me está gustando lo que estoy viviendo en
esta etapa.

 Eugenia –29 años– dice que en el amor 
encontró un refugio. Y a propósito de su edad, reflexiona: “<i>Estoy en un momento<br />
en que una empieza a cambiar la cabeza, en el que aparecen nuevos deseos, como<br />
la maternidad o la familia</i>”.”></p>
<p class= Eugenia –29 años– dice que en el amor
encontró un refugio. Y a propósito de su edad, reflexiona: “Estoy en un momento
en que una empieza a cambiar la cabeza, en el que aparecen nuevos deseos, como
la maternidad o la familia
”.

La belleza no pasa por ponerme mas lolas, cosa que no hice. miro a mi mama con sus arrugas, a sus 61 años y ahora que es abuela, y la veo cada vez mas linda“.”>

La belleza no pasa por ponerme mas lolas, cosa que no hice. miro a mi mama con sus arrugas, a sus 61 años y ahora que es abuela, y la veo cada vez mas linda“.

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