Luz, cámara, ¡CHUIC! – GENTE Online
 

Luz, cámara, ¡CHUIC!

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Este beso es largo. Empezó (pura ficción) hace cinco años. Siguió (pura
realidad) hace uno. Y sigue (ficción y realidad) hoy, ahora, ya. El es Mariano
Martínez, el Marquesi de Son amores. Ella, Marcela Kloosterboer, la María de la
tira ídem. Traducción, por si no quedó claro: M.M. y M.K. se aman, son pareja
aunque todavía no viven juntos, y como a veces la realidad copia a la ficción
(dicen…), "incorporamos el personaje de María a Son amores para levantar un poco
más la historia de los hermanos Marquesi. Además, el público quería verlos otra
vez juntos…", cuenta una de las productoras.

Ellos ya no lo niegan. Del todo, por lo menos… Desde que GENTE destapó el
romance, lejos de esquivar a la prensa y de fabricar ridículos lugares comunes
tipo "somos muy buenos amigos, nada más", fueron inseparables. Así: verano del
2003, vacaciones en Brasil; invierno del 2003, ella se queda a dormir en la casa
que él tiene en Belgrano; fines de semana del invierno 2003, él come en la casa
de la madre de ella, salen con amigos, juegan al pool, alquilan videos.
Etcétera.

"¡SE GRABA!" Segunda temporada de Son amores. Primera escena de María (Marcela,
claro…). Escenario: un hospital. Ella duerme. Se despierta de pronto. Trata de
recordar, pero no puede: el auto que la atropella, el golpe en la cabeza, el shock, todavía le clausuran la memoria. Y sobre todo ese día negro en que él se
fue a jugar a Italia y el amor dijo The End. Pero después pasó mucha agua debajo
de los puentes: él volvió, se enredó con Laura, se enteró del accidente, y ahora
(capítulos 355 y 356) está junto a ella, y le dice:

-Amor, si supieras que sólo vos podés hacer que yo vuelva a creer en el amor…,
que para mí lo único que existía era la cumbia, y que ahora que te veo… ¡me doy
cuenta de que me faltás vos!

Y -cómo no- el beso. El que empezó como ficción, siguió vivo y real, y ahora es
el mismo ante la cámara.

La grabación sucedió el jueves, último día de julio, en la iglesia Inmaculada
Concepción (Villa Devoto), donde funciona también el Colegio Episcopal de Buenos
Aires. Ambito eclesiástico imprescindible: María (siempre en la ficción) quiere
ser novicia y fundar un hogar para chicos pobres. Pero, apagada y fría la luz
roja, ellos (ahora Mariano Martínez y Marcela Kloosterboer, ciudadanos, con
documentos y domicilio, empadronados, gente de hueso y carne) corren y se
refugian en el motorhome, y una vez allí, en la relativa intimidad del
carricoche, juegan -un poco, bastante o mucho, según- a la vida real. Es cierto:
no filman para afuera, no circulan mano con mano ni cabeza con cabeza, pero
saben que todos saben que Marquesi y María y Mariano y Marcela sienten lo mismo,
aunque los dos primeros lo tengan escrito en un libreto, y los dos últimos no
necesiten guionista porque son, cada día, sus propios autores.

Cuatro momentos de la filmación de dos capítulos de Son amores. Protagonistas: María y Marquesi-Mariano y Marcela. Cuatro en dos, y con amor.

Cuatro momentos de la filmación de dos capítulos de Son amores. Protagonistas: María y Marquesi-Mariano y Marcela. Cuatro en dos, y con amor.

Reencuentro a todo romance. Eso, en el libreto. Y casi lo mismo en la vida real.

Reencuentro a todo romance. Eso, en el libreto. Y casi lo mismo en la vida real.

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