“Los rivales ya saben lo que les espera cuando juegan conmigo” – GENTE Online
 

“Los rivales ya saben lo que les espera cuando juegan conmigo”

Querido Andrés: “Quería algunos consejitos para ganarme una minita a la que hace tiempo le vengo remando.” (Esteban, de Santa Fe)
Andrés: Nunca falla la del cine. La llevás a ver una película de terror. Con eso se va a asustar, la abrazás y ahí puede empezar todo…
Querido Andrés:Pienso que mi novia me es infiel. ¿Qué hago? ¿La persigo, reviso sus cosas, me acuesto con su mejor amiga…?” (Martín, de Capital Federal)
Andrés: Definitivamente, lo último no es buena idea. Si estás seguro, seguirla no está mal. Pero no lo hagas vos. Que la siga otro. Pero, maestro, si te mete los cuernos, no es tu mujer. Buscáte otra.
Querido Andrés: Me gusta una chica, pero es mi mejor amiga y no sé si decírselo, porque nuestra amistad se puede ir al diablo. Ojalá me puedas ayudar.” (Maxi, de José C. Paz)

Por increíble que parezca, la página oficial de Chicago Bulls en español tiene esta perlita. Y su protagonista, devenido en consejero sentimental, no es otro que Andrés Nocioni. Sí, sí, sí, el mismísimo Chapu, tremendo jugador nacido en Santa Fe hace 26 años, 2,03 metros, 103 kilogramos de peso, casado con Paula, padre de Laureano (un año y medio), medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas, temido y respetado por todos sus rivales de la NBA y, ahora también, elegido mejor jugador de los Bulls en la temporada 2005/2006. Sí, el más valioso del equipo que disfrutó a Michael Jordan es argentino. Del otro lado de la línea, Chapu –durísimo defensor, eficaz atacante– se siente como un chico descubierto en una travesura. “Uh, ¿encontraste eso? Fue el año pasado, pero la página en castellano de los Bulls no está muy actualizada. Y bueno, son cosas de la NBA, cosas que hay que hacer…”

–¿Y creés que tus fans llevan tus consejos a la práctica?
–(Ríe) Espero que no… ¡porque encima digo cualquier cosa! No tenía ni idea de qué escribir.

–¿Y a tus amigos de Santa Fe les mostraste la página?
–Sí… ¡No sabés cómo me cargaron! Y acá también. Hasta el día de hoy Manu me gasta con eso.

La noche de la entrevista (el jueves 20 de abril), Nocioni preparaba las valijas para viajar a Miami. Su equipo clasificó para los playoffs, y los rivales son los Heats de Shaquille O’Neal. “Nos costó. Y ojalá podamos ganar una ronda, porque no somos candidatos de nadie. Llegamos porque en el último tirón tuvimos una buena racha”.

–Y vos tuviste mucho que ver. Por algo sos el jugador del año para Chicago.
–Ah… Es un orgullo, porque es un equipo con mucha tradición y cultura de este deporte. Esta gente vio jugar a Jordan, nada menos. Si me eligieron a mí… ¡todavía tienen que aprender más de básquet! (ríe).

–John Paxson, el dueño de la franquicia, dijo que encarnás la filosofía de los Bulls, y te llenó de elogios.
–Paxson siempre me trató bien, me respeta mucho. Yo soy una apuesta de él, y le salió bien, así que está muy contento.

–Después de dos temporadas, ¿ya te adaptaste a ese mundo?
–Totalmente, y se nota. Estoy disfrutando a full de la NBA, algo que el año pasado me costaba. Ahora no tengo ningún problema, y encontré buenos compañeros en Chicago. No hay muchos equipos así en la NBA. Estoy feliz acá.

–Sos un referente dentro de la cancha. ¿Cómo es en el vestuario?
–Se respeta lo que digo. Y la diferencia la dio el idioma: como aprendí inglés, ellos me entienden. Como vos decís, si quiero ser un referente en este equipo, voy a tener que conseguir voz y voto. Y la voz tiene que ser en inglés, porque no creo que ellos estén dispuestos a aprender castellano.

–¿Y te dejan poner música mientras se cambian?
–Ni lo intenté. Acá todo es rap. Igual, les hice escuchar la Bersuit o los Redondos a Joe Dent y a Ben Gordon. Se reían y les gustó el ritmo. Pero no los veo escuchando un disco entero de la Bersuit.

–El año pasado dijiste que, como novato, debías llevarles los bolsos a los veteranos. Y ahora, ¿quién te los lleva a vos?
–Y... los nuevos. Esto es así, son costumbres... aunque en los Bulls no somos exigentes para nada. En algunos lugares, los rookies no la pasan mal, pero sí les hacen sentir que son debutantes. Muchos tienen un celular especial, porque los pueden llamar a cualquier hora. Acá no pasa. Y el año pasado, Paxson le dijo al equipo que yo no era un rookie más.

–¿Tenés algún amigo dentro del plantel?
–No… Esa relación no se da casi ni entre los americanos. ¡Son más cerrados…! Pero me tratan bien y me respetan… hasta demasiado. Pensá que soy extranjero, y llegué sin hablar una palabra de inglés. No es fácil encontrar esto en otros equipos.

–Me imagino que para Carlos Delfino debe ser más difícil, porque llegó a los Pistons después de un campeonato.
–El tampoco está incómodo, pero el contacto con las superestrellas no es el mismo. No creo que las bromas que yo puedo hacer con Joe Dent él las pueda hacer con Rasheed Wallace, por ejemplo.

–¿Y cómo te llevás con los rivales? Porque tuviste varios roces.
–Los rivales ya saben lo que les espera cuando juegan conmigo: que voy con todo a cada pelota, con mucha intensidad. Pero no hice nada para que, como dijeron, me cataloguen de sucio. Eso lo dijeron algunos jugadores de Washington cuando jugamos la serie el año anterior, para poner presión sobre los árbitros. Pero no me importa.

–Tus estadísticas son increíbles: 13 puntos por partido, 6.1 rebotes, 1.4 asistencias... Acá se hablaba de Ginóbili, y ahora de vos.
–Las comparaciones no me gustan. Manu está en un equipo que realmente tiene posibilidades de salir campeón. Y él tiene otro protagonismo, además de dos campeonatos. Hay que ser realista. Yo no voy a pensar que soy como Ginóbili.

–Entre las cosas que escribís en la página de los Bulls, dijiste que tenés una deuda: terminar el secundario.
–Sí. Tuve que dejar en quinto año porque me hice profesional muy joven. Quiero retomar, pero los años pasan, y cada vez estoy más vago para estudiar. Pero tengo que terminar, porque cuando me retire del básquet, me gustaría seguir alguna carrera.

–Viene el Mundial de Japón y somos favoritos. ¿Eso es bueno o malo? Porque a los argentinos nos va mejor yendo de punto.
–Para mí es lo mismo. En el Mundial de Indianápolis no éramos favoritos y terminamos subcampeones. En los Juegos Olímpicos éramos candidatos y conseguimos la medalla de oro. Hasta ahora, la Argentina demostró que los partidos importantes los gana. Así que, ¿por qué no ilusionarnos con ganar el Mundial?

–¿Allá siguen recordando que le ganamos dos veces al Dream Team?
–Sí, pero no valoran como nosotros a su selección. Para ellos, salir campeón del mundo es ganar el anillo de la NBA.

–¿Te quita el sueño ese anillo?
–Sí. Pero este equipo es muy joven. El año que viene termino el contrato, y me gustaría renovarlo por varios más. Todavía nos falta un toque de calidad. Pero en el futuro podemos tener un equipo para pelear el campeonato.

Así juega Nocioni. Al límite. Dejando el alma en cada pelota. Aquí, frente a Antoine Walker, de Miami Heat, rivales de los Bulls en la primera ronda de los playoffs.

Así juega Nocioni. Al límite. Dejando el alma en cada pelota. Aquí, frente a Antoine Walker, de Miami Heat, rivales de los Bulls en la primera ronda de los playoffs.

 Otro argentino que, como Ginóbili, brilla en la NBA.

Otro argentino que, como Ginóbili, brilla en la NBA.

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