“Los hombres me dicen que tengo una voz muy sexy” – GENTE Online
 

“Los hombres me dicen que tengo una voz muy sexy”

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Qué técnica querés que te explique? Tengo la de “chupar la bombilla”, la de “soplar la velita” y un montón más…

–Guauuu, caramba…
–No pienses mal. Son técnicas de respiración para ejercitar los pulmones y la voz. Son secretitos para llegar a la semifinal que me fue pasando mi coach, Gabriela Pochinsky, que es una divina.

–Entonces arrancá por la que quieras. Soy toda oídos.
–La de la bombilla es muy fácil: la ponés en un vaso con agua, llenás la panza de aire, te la ponés acá, entre los labios, y soplás parejito, para hacer burbujitas bien parejitas. Si explotan los globitos no sirve. Yo practiqué mucho en casa y ya me sale. La de la velita está muy buena también, es muy útil: prendés la punta (léase mecha) y soplás despacito, así (hace trompita con los labios), y la tenés que hacer mover (se refiere a la llama) sin apagarla. También tengo la de “El jadeo”…

–Me parece que ésa ya la conocías…
–(Risitas) Y a mí me parece que vos también la conocés.

–Mis hijos dan fe de que cada tanto sí.
–(Más risitas) ¿Tenés hijos? ¡Qué bueno! Yo no. No tengo ninguno, porque quiero hacer las cosas bien. Hace tres años que estoy de novia con Cristian, un publicista, pero ni convivir, ni nada: cada uno en su casa… Hasta el día que me case voy a vivir solita. Y después del casamiento sí, voy a tener hijos, todo. Es que mis papás me criaron así: soy un poco chapada a la antigua.

–¡Mirá! Lo disimulás bastante.
–Puede ser, porque doy esta imagen de chica sexy y osada. Pero a mí me gusta hacer las cosas prolijitas: hasta que no me case, ni hijos ni nada.

–¿Pero tenés quién te pida matrimonio?
–Sííí. ¿No te digo que estoy de novia?

–¿Y eso qué tiene que ver?
–No sé. Pero se supone que si tenés novio te vas a casar. Creo, es así, ¿o no…?

–Volviendo a tu papel en Cantando por un sueño, rompiste el molde.
–Sí, es como que saqué un personaje que, parece, gusta mucho a la gente…

–Al menos demostraste que, además de la rubia tarada, existe la morocha tonta… ¿Explotás mucho eso o no?
–No sé si tonta… Doy como una imagen inocente, por la vocecita, por tímida…

–¿Y sos o te hacés?
–Soy un poco así. Y ahora lo uso más. Como voz no tengo, de entrada sabía que me tenía que inventar un personaje. No sé... Todo se fue dando…

–Increíblemente, cuando salís a escena sube el rating.
–Eso dicen. Pero te juro que no me importa. A Marcelo (por Tinelli) le debe importar. A mí no.

–¿Y en la calle qué te pasa?
–De todo. ¡No sabés...! Las señoras me adoran, ¡hasta dicen que tengo una voz muy dulce! Son buenas conmigo. ¿Ves que me quieren? Y mi público más fiel son los hombres. Pero desde que canté un tema de Xuxa los chicos también me aman. Ahora hasta estoy pensando muy seriamente en hacer un programa infantil.

–¿Tenés ofertas?
–Por ahora no, ninguna. Pero a mí me enseñaron que en la vida todo llega.

–No me contaste la parte más divertida: ¿qué te dicen los hombres?
–Bueno, ellos siempre me piropean. Desde que soy modelo me dicen cosas muy bonitas por la calle. Pero ahora que estoy en un programa más popular, donde me ven todos, me gritan: “Vení, cantáme al oído…” o “¡Qué garganta tenés…”. Cosas así, no sé... Muchos comentan que no le pego a la nota, pero los hombres me dicen que tengo una voz muy sexy.

–¿No será que vos (con “s”, no con “z”) sos sexy?
–(Risitas) Sí. No reniego. Soy una chica sexy, aunque al natural, eh. No me gusta estar en pose…

–Decíme, Karina: ¿no te importan las críticas?
–Al principio sí. El primer día de la competencia desafiné mucho. Y la verdad es que estuve una semana sin querer salir a la calle, de la vergüenza. Pero, bueno: ya estaba metida en el baile y había que seguir, así que me esforcé mucho en los ensayos y… Ya no me importan las críticas. Antes me dolían un poco, me lastimaban. Ahora no.

–¿Perdiste el pudor o aprendiste a reírte de vos?
–Nunca fui muy pudorosa, pero tampoco quiero hacer papelones. El público y el jurado se dieron cuenta de cuánto me esfuerzo, saben que no soy cantante y que me lo estoy tomando muy en serio. También aprendí a reírme de mí, sí. Creo que sin querer inventé un personaje.

–De historieta…
–Ay, sí. ¡Como Betty Boop! Soy la Betty Boop argentina: inocente, sexy y muy lanzada a la vez. Me encanta. Bueno, también me encanta Natalia Oreiro, que se le parece mucho.

–Esa es Betty Page.
–De Natalia me gusta todo: ella, su voz, cómo actúa y hasta su ropa. Es mi ídola.

–¿El jurado es bastante piadoso con vos?
–Y la gente también: me salvaron mil veces. Yo los respeto mucho, y ellos lo saben. Aunque el jurado siempre me critica, cuando me los cruzo en los pasillos los saludo a todos con mucho cariño. Nunca me les quejo. Fuera de cámaras no les hablo. Valeria Lynch es una grande: la fui a escuchar cantar y se me puso la piel de gallina. Marcelo Polino parece malo, pero las veces que la reemplazó se portó muy bien: fue el primero en ponerme un 10. El señor Mediavilla nunca sabe bien qué decirme. Creo que se curó de espanto. Me pone la nota y listo. Patricia Sosa quiere ser dura, pero me mira con mucha ternura, y yo le hago caso a todos los consejos que me da. Y Lucho Avilés se divierte mucho conmigo.

–No cantás, pero hacés tu show.
–¡Bueno, che, me estoy esforzando! ¡Tampoco seas tan dura! Pero sí, esto es un show: nadie se tiene que olvidar de eso. Además es muy importante entretener, y yo lo hago.

–Muchos creen que con ese lomo no necesitás nada más.
–¡Ay, gracias! Igual, yo trato de demostrar que sí, y trabajo mucho para eso.

–Posaste desnuda, te animaste a bailar y ahora tratás de entonar. ¿Sos de esas que tienen el “sí” facil?
–Ante todo soy buena, crédula. No pienso mal de nadie. Pero con el tiempo aprendí a decir “no” a algunas cosas.

–¿A qué te negarías, por ejemplo…?
–Y, no sé… Yo conozco muy bien mis limitaciones. Creo que nunca me atrevería a participar de un programa de preguntas y respuestas sobre cultura general, porque no sé nada de nada. Ahí sí que soy capaz de pasar un re-papelón.

–No debe ser para tanto…
–Por las dudas no pienso aceptar ningún desafío de ese estilo.

–¿Terminaste el secundario?
–Sí. Lo que pasa es que me escapaba siempre.

–Te rateabas.
–Me escapaba, sí. Entraba, daba el presente y me iba por una ventana. A los quince tenía novio con moto, que me esperaba afuera y me llevaba por ahí. Nos perdíamos.

–¿No era que tus padres te criaron chapada a la antigua?
–Bueno, pero en algunas cosas siempre fui una chica rebelde…

–Sinceramente: ¿vos creés que tenés chances de llegar a la final?
–…No. Sería genial, porque nada deseo más que concretar el sueño de Emiliano Rombola. El canta para conseguir el equipamiento necesario para el Instituto del Quemado y yo lo quiero ayudar. Pero, la verdad, creo que Titi Fernández tiene todas las de ganar.

–Quizás consigas repetir el fenómeno de Iliana Calabró, que llegó cantando mal.
–Ojalá, pero sería muy raro que se dé dos veces seguidas.

–Para los que no saben tanto de vos, ¿puedo ir con un par de preguntas obvias?
–Claro.

–Tu nombre…
–¿El mío…? Karina Olga Jelinek. Es más si ponés “Karina Olga” en un buscador, aparezco yo.

–¿Edad?
–25 añitos.

–¿Altura?
–Un metro setenta, nada mal.

–¿Medidas?
–Tengo perfectos 90-60-90.

–¿Profesión?
–Modelo con aspiraciones actorales.

–¿Un mérito?
–La sensualidad. Ah, también soy muy atrevida.

–Es todo.
–¿Terminamos? ¿Ya?

Edad: “25 añitos”. Altura: “1,70, nada mal”. Curvas: “Tengo perfectos 90-60-90”. Nombre: “Karina Olga Jelinek”. Profesión: “Modelo con aspiraciones actorales”. Un mérito: “La sensualidad. Ah... También soy muy atrevida”. Los hombres, claro, le dan la razón.

Edad: “25 añitos”. Altura: “1,70, nada mal”. Curvas: “Tengo perfectos 90-60-90”. Nombre: “Karina Olga Jelinek”. Profesión: “Modelo con aspiraciones actorales”. Un mérito: “La sensualidad. Ah... También soy muy atrevida”. Los hombres, claro, le dan la razón.

“La técnica de la velita está muy buena, es muy útil para cantar: prendés la punta (léase mecha) y soplás despacito, así (hace trompita con los labios), y la tenés que hacer mover (se refiere a la llama) sin apagarla”

“La técnica de la velita está muy buena, es muy útil para cantar: prendés la punta (léase mecha) y soplás despacito, así (hace trompita con los labios), y la tenés que hacer mover (se refiere a la llama) sin apagarla”

“Hasta el día que me case voy a vivir solita. Y después del casamiento sí, voy a tener hijos, todo. Es que mis papás me criaron así: soy un poco chapada a la antigua”

“Hasta el día que me case voy a vivir solita. Y después del casamiento sí, voy a tener hijos, todo. Es que mis papás me criaron así: soy un poco chapada a la antigua”

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