«Los dirigentes cobijaron en sus clubes a criminales, y ahora pagan las consecuencias» – GENTE Online
 

"Los dirigentes cobijaron en sus clubes a criminales, y ahora pagan las consecuencias"

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El cruce telefónico entre Alberto de Mendoza y Carlos Calvo no tiene desperdicio. Ambos trabajaron en El Rafa y reviven sus recuerdos como compañeros de la recién fallecida Alicia Bruzzo. Tan ágil es el diálogo que conecta a Mar del Plata y Madrid, que si algún desprevenido sintonizara en ese momento AM 910 pensaría que De una con Niembro –de lunes a viernes de 11 a 14 por La Red– es un programa de interés general.

Cuando termina la charla, Fernando Niembro, el conductor, no puede ocultar su felicidad. A él, periodista desde hace más de cuatro décadas, todavía le brillan los ojos cuando consigue una nota destacada: “Mi familia me dice que estoy loco. Porque son las ocho de la mañana y estoy llamando a Julio Grondona, a Mauricio Macri o a José María Aguilar, para hablar sobre un tema determinado. O porque me pongo mal cuando sé que otro programa tiene una noticia y yo no. A mis 60 años debería relajarme más... Pero bueno, ésa es la única manera de hacer un programa líder”.

Obviamente, el tema de la entrevista con el periodista deportivo más escuchado no es el mundo del espectáculo sino ese mal sin solución llamado violencia en el fútbol. Recién arrancó el Torneo Clausura 2007 y ya hubo un muerto –un chico de quince años–, a raíz de una disputa interna entre barrabravas mendocinos de Godoy Cruz; una batalla campal entre hinchas de Talleres de Remedios de Escalada y Los Andes –ambos en Primera B–, que produjo todo tipo de destrozos en el barrio y dejó una decena de heridos; y, por supuesto, el inaudito enfrentamiento en el área social de River Plate –más precisamente en la zona de quinchos, donde el domingo 11 almorzaban decenas de socios y sus familias– entre los líderes de Los Borrachos del Tablón. “Estoy harto… Llevo más de 40 años contando estas cosas y nunca pasa nada. De una vez por todas, las autoridades deben ponerse los pantalones largos y hacer algo”, enfatiza Niembro en su charla con GENTE.

–¿Desde su experiencia, cree que la violencia en el fútbol tiene solución?
–Por supuesto que sí. Pero si pensamos que esto es sólo un problema del fútbol, estamos equivocados. La cuestión es mucho más grave, porque es producto de un gran déficit cultural de la sociedad. Y te lo voy a graficar con un ejemplo. El partido entre Los Andes y Talleres se jugó el jueves por la tarde. Y mirando esa batalla campal por televisión, uno apreciaba que la mayoría eran adolescentes. ¿Por qué esos chicos no estaban trabajando o estudiando?

–¿Y qué se debería hacer para cortar de cuajo ese mal?
–Principalmente, los jueces deberían aplicar las leyes, algo tan sencillo como eso. Si alguien mata, y luego vuelve a matar, no entiendo cómo puede convivir con el resto de la sociedad. Y si un tipo se la pasa una hora tirando piedras y rompiéndole la cabeza, el negocio o el auto a otra persona, la policía debería detenerlo. El problema es que existen jueces y policías corruptos que apañan a los barrabravas. Y, por supuesto, los dirigentes también son culpables. Porque ellos suelen apadrinar a los violentos.

–¿Por qué estos dirigentes bancan a los barras?
–Porque son incapaces, porque tienen temor o porque coinciden con ellos. Después están los otros, los que piensan que aplicando métodos violentos se van a eternizar en el poder. Si muchos de estos dirigentes a los que les gusta vivir entre la corrupción y la mugre renunciaran, seguramente la violencia mermaría.

–Se dice que la pelea entre los jefes de la barra de River se produjo porque uno de ellos no repartió el porcentaje que les habría tocado por la venta de Gonzalo Higuaín al Real Madrid...
–Pero esto es un tema menor. ¡En el fútbol argentino hay barrabravas que son los dueños de los jugadores! No puedo dar pruebas pero sé que hay instituciones, como Rosario Central, donde los barras son dueños de varios jugadores del plantel. En cuanto a River, me extraña mucho que esos “hinchas caracterizados” –que tienen connivencia con los dirigentes del club–, vendan entradas a metros del Monumental.

–Hace unos meses usted le hizo una nota a José María Aguilar, el presidente de River, y él reconocía tener trato con la barra.
–Aguilar no niega sus vínculos con Alan Schlenker y con varios más. Pero es una relación peligrosa, de la que seguramente hoy está arrepentido, como tantos otros dirigentes. Tras el deseo de afirmarse en el poder, cobijaron en sus clubes a criminales. Y ahora están pagando las consecuencias.

Como no podría ser de otra manera, la entrevista que nació en un estudio de la radio La Red termina en Mataderos. Más precisamente en la cancha de Nueva Chicago, el club de sus amores: “Quiero hacer una foto en la tribuna que lleva el nombre de mi viejo…”, le pide Fernando al fotógrafo, y se sienta justo debajo de la Platea Paulino Niembro: “El me hizo peronista y de Chicago, algo que le voy a agradecer toda la vida”, comenta con un dejo de nostalgia el hombre que durante algunos años participó de manera activa en la política argentina. Primero como secretario de Medios de la primera presidencia de Carlos Menem. Y después, junto a Gustavo Beliz, apoyando su candidatura como senador por la Capital Federal: “Si hubiera querido, hoy sería diputado nacional. Pero entendí que, por mi trabajo, debía rechazar ese ofrecimiento. Se venía el Mundial Corea-Japón 2002 y, por una cuestión de sentido común, no podía estar un mes fuera de mí país”, dice Niembro y abre la puerta para hablar de política.

–Usted, un hombre muy vinculado con el peronismo, ¿tiene trato con el presidente Kirchner?
–No, de ningún tipo. Pero no tengo dudas de que al Presidente no le debe gustar abrir el diario y ver que en una parte de la sociedad argentina se mata con total impunidad. De manera enérgica, les debe decir a sus funcionarios: “¡Termínenla con esta cuestión!”. En su defensa, hay que reconocer que existe una maraña jurídica que en algún momento alguien debe desarmar. Pero para eso se necesita un hombre con capacidad… y con huevos, un hombre que diga: “Yo le pongo el pecho a este tema”.

–Cuando usted fue funcionario, ¿se encontró con las mismas trabas?
–Lamentablemente, sí. Nos topábamos con esa maraña de la que te hablaba. Pero esas barreras no sólo están en el fútbol sino en toda la sociedad. También representan violencia las rutas que tenemos. Cuando el gobernador Felipe Solá me dice que decretó la emergencia vial, después de cinco muertes, yo le pregunto: “¿Por qué mejor no hiciste una autovía de doble mano? ¿Qué te venís a lamentar ahora, si en la mayoría de las rutas argentinas, para achicar presupuesto, alguien se robó un metro de pavimento?”.

–Como peronista, ¿qué sintió cuando vio los incidentes de San Vicente durante el traslado de los restos del general Perón?
–Muchísima pena. A todos los peronistas nos causó dolor e indignación ver sus restos bastardeados. Perón no merecía semejante ultraje.

–El 2007 es un año electoral. ¿Ya tiene su candidato para la presidencia?
–No todavía. Me gustaría que gobierne el que tenga el mayor sentido común, más entrega y sobre todo, más decencia. Sea Cristina, Néstor, Macri o Lavagna. Recién empezamos a salir de una gravísima situación. Recordemos que hace apenas unos años nos estábamos matando en la Plaza de Mayo. ¡Qué rápido nos olvidamos los argentinos de todo! Cuando los índice económicos mejoran, nos entretienen con Gran Hermano y volvemos a meternos en una burbuja. Y ahí es cuando el fútbol, el país y todos los argentinos perdemos la brújula de la realidad. Chiche, apodo que arrastra desde la infancia, posa a la salida del túnel de la cancha de Chicago. Muchos sueñan con verlo como presidente del club, aunque él dice que por ahora “<i>no quiere ser dirigente de fútbol</i>”.

Chiche, apodo que arrastra desde la infancia, posa a la salida del túnel de la cancha de Chicago. Muchos sueñan con verlo como presidente del club, aunque él dice que por ahora “no quiere ser dirigente de fútbol”.

“<i>Aguilar nunca  negó su vinculación con la barra. Una relación peligrosa,  de la que seguramente hoy está arrepentido, como  tantos otros dirigentes</i>”.

Aguilar nunca negó su vinculación con la barra. Una relación peligrosa, de la que seguramente hoy está arrepentido, como tantos otros dirigentes”.

Con la camiseta de Chicago, sentado en la platea que lleva el nombre de su padre: Paulino Niembro.

Con la camiseta de Chicago, sentado en la platea que lleva el nombre de su padre: Paulino Niembro.

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