«Los chicos me tienen pánico… ¡no se animan a darme un beso!» – GENTE Online
 

"Los chicos me tienen pánico… ¡no se animan a darme un beso!"

Actualidad
Actualidad

En el grabador ya corrieron más de veinte minutos de cinta. Hablamos de su cruel Delfina y del pánico que produce en los más chicos. El diálogo -que se reproduce a continuación, claro- de alguna manera se sumergió en aguas más profundas. Ahora Isabel Macedo habla del efecto que produce en los mayores. Intuyo que los señores le han de piropear sus piernas, que incluso bajo el escenario parecen interminables. La antagonista de Floricienta se pone de pie y declama: "Yo no genero esas cosas. Miráme bien: ¿qué me pueden decir los hombres?". La escena trae a la memoria uno de los momentos más recordados de la televisión, cuando el entrañable Manosanta Olmedo recibía a su bebota. Todos recuerdan a Adriana Brodsky lamentándose: "Maestro, nadie me mira, nadie me quiere". Isabel Macedo (29) luce una remera de escote generoso y jeans ceñidos al cuerpo. Continúa de pie e insiste con su pregunta: "¿Qué me pueden decir?". Pronto termina su pequeña improvisación, descubre el rostro perplejo de su interlocutor, ríe a carcajadas, vuelve a tomar asiento y refuerza su teoría: "Lo que pasa es que los padres están tan agradecidos con los momentos de felicidad que les regalamos a sus hijos que sólo tienen palabras generosas hacia mí", explica.

Isabel Macedo interpreta a Delfina Santillán Torres Oviedo, quizá la más mala en la historia de la televisión y el teatro argentinos. Se trata de una joven aristócrata que tiene por única misión en su vida hacer sufrir a Floricienta. Es la peor de todas. Y cada vez que irrumpe en el escenario del Gran Rex, los chicos la reciben con un abucheo contundente. Comenzamos la entrevista, precisamente, hablando del fenómeno.

-¿Cómo convive con el temor que provoca en los más chicos, Isabel?
-Para mí cada abucheo es una ovación. Quiere decir que el trabajo está bien hecho. Los adolescentes entienden el código: saben que estoy trabajando y se divierten con eso. Pero los más chiquitos me tienen pánico. ¡Me odian de verdad! Y como no tienen barreras inhibitorias, lo expresan cada vez que me ven. Cuando salgo a escena y grito: "¡Odio a Floricienta!", sé que ellos me van a contestar: "¡Andáte, bruja!".

-¿Estas reacciones se repiten también bajo el escenario?
-Obvio. ¡Los chicos ni siquiera se animan a darme un beso! Ayer una madre vino con su hijo hasta mi camarín. Lo recibí con una sonrisa: "Hola, ¿cómo estás? Me dijeron que te llamás Juan. ¡Qué lindo nombre!", le dije. Y de pronto se le empezaron a llenar los ojos de lágrimas. No pasaron más de cinco segundos que se aferró a la mamá y le dijo: "Tengo miedo, me quiero ir". El otro día iba caminando con mis rulos por Pilar cuando me descubrió un grupo de chicos. Me empezaron a gritar "¡Bruja!", "¡Mala!"… Había uno que todavía no estaba muy convencido de que era yo, entonces uno de sus amiguitos le gritó: "¡Es Delfina! ¿No ves que tiene esa cosita agarrada arriba de la boca!". Por el lunar, claro…

-Florencia Bertotti dice que la sorprende el tono de las cartas que usted recibe en el teatro.
-El otro día me mandaron una que decía: "Dejála en paz a Floricienta y al Conde Máximo Augusto, porque si no te voy a meter una patada en los dientes…". Contundente, ¿no? Pero yo disfruto, quiero bajarme del escenario y comérmelos a besos…

-También hay chicos que se han vuelto fanáticos de Delfina. ¿Cómo lo explica?
-No tengo ni idea. Benjamín (Rojas) siempre me dice: "Se enganchan con vos porque los chicos son malos por naturaleza". Este verano, durante las vacaciones, la hija de unos amigos me propuso jugar a Floricienta. Así que, con todo placer, me puse a hacer horas extra. ¡Pero la chica quería ser Delfina! No lo entiendo: yo cuando era chica siempre quise ser la buena, la que se quedaba con el Príncipe Azul…

-¿Recuerda a los malos que la desvelaban en su infancia?
-Yo odiaba a los malos. Entendía que era un juego, pero no los quería ni ver. Me enganchaba con las novelas y no podía ni ver a Oscar Ferreiro, que siempre hacía de malo (por ejemplo, en Alén, luz de luna). Había también un actor que era encargado de un edificio que estaba a la vuelta de casa y yo ni le pisaba la cuadra. ¡Me daba pánico!

-¿Las malvadas de la tele tienen que ser lindas?
-Para mí los malos siempre fueron feos. Yo no entiendo cómo hay chicas que, cuando salgo del teatro, me dicen: "Pero sos una diosa, ¡qué lomo!". Por lo general las adolescentes suelen ser más bravas. ¡Todavía ninguna me criticó mi lunar!

-¿La convocaron para la tevé hot?
-Nada. Y no sé si lo haría. Me costaría mucho el desnudo, los movimientos… No es una cosa que yo necesite hoy para mi carrera. Y tampoco me haría sentir mejor. Es una exposición de la que después es muy difícil salir. Estás ahí, te ve todo el mundo… ¿y qué queda para después? No me sentiría muy cómoda. Tiene que ver también con una coherencia: si yo no hablo de ciertas cosas íntimas, no sería lógico que me muestre desnuda por ahí…

-A propósito, ¿le resulta difícil mantener esa coherencia?
-Nada, porque son temas que ni siquiera hablo con mis amigos. No me gusta hablar de mi intimidad o mi pareja. Y no me vas a torcer, ¿eh? Si me hubiese interesado promocionarme desde mi intimidad, ya me habrían oído decir antes: "Hola, soy Isabel y hace un día que salgo con…".

-Siempre habla de su amor por los chicos…
-(Interrumpe) Sí, me encantaría tener hijos. Vendrán cuando Dios quiera.

-¿Está postergando la maternidad por trabajo?
-No, pero creo que no es el momento. Estoy viviendo una experiencia muy importante, que me hace feliz y me llena. Quiero formar una familia y tener millones de hijos, pero no hay apuro.

-¿Cómo convive con los rumores permanentes de separación?
-No los leo. Y me parece súper tedioso tener a mi familia del otro lado del teléfono alarmada por algo que dijeron en televisión. ¡Es aburridísimo! Además dudo de las intenciones, porque si las cosas que dicen fueran verdad estarían lastimando a mucha gente. Esa falta de respeto me pone muy nerviosa. ¡Dicen cualquier cosa! Tampoco les doy mucha importancia.

-Hace semanas, desde la tapa de GENTE, Facundo Arana le hizo una declaración de amor conmovedora.
-¡Todavía no leí la nota! El otro día una periodista me dijo: "Si leés lo que dijo Facundo de vos, te morís". Está bueno aunque, gracias a Dios, no necesito leer una nota para saber si mi pareja me ama.

por Jorge Martínez Carricart
fotos: Christian Beliera
producción: Gabriela Díaz
(Maquilló: Janet Sidu. Peinó Tony Melemenis para Roberto Giordano. Agradecimientos: Kosiuko y Ricky Sarkany) Isabel no conoce sus medidas. Es pura sensualidad y despierta suspiros en la primera fila. Sin embargo, se defiende: Los hombres no me dicen piropos. Yo no genero eso, ¿no?".">

Isabel no conoce sus medidas. Es pura sensualidad y despierta suspiros en la primera fila. Sin embargo, se defiende: "Los hombres no me dicen piropos. Yo no genero eso, ¿no?".

Cuando los chicos me reciben con un abucheo, para mi es una ovación. Quiere decir que mi trabajo esta bien hecho. Los mas chiquitos me tienen pánico, me odian de verdad"">

"Cuando los chicos me reciben con un abucheo, para mi es una ovación. Quiere decir que mi trabajo esta bien hecho. Los mas chiquitos me tienen pánico, me odian de verdad"

Más información en gente.com.ar

Comentarios

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig