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Los candidatos calientan el ballottage

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Cuando en la última semana Duhalde se deslizaba có
modamente hacia el final de su mandato, devorando sólo aquellas encuestas que daban ganador a Kirchner, le llegaron las inundaciones en Santa Fe. El río Salado crecía sin piedad, anegando barrios, cobrando más de una veintena de vidas, y hasta el poder político de Carlos Reutemann parecía tambalear ante la airada reacción de los miles de damnificados.

A Duhalde se le aceleró el pulso y en la noche del martes 29 habló con un par de periodistas y les dijo: "El Gobierno Nacional no va a abandonar a Santa Fe". Al día siguiente partieron para esa provincia los ministros de Salud, Ginés González García, y de Seguridad, Juan José Alvarez. Y le dio indicaciones al de Defensa, Horacio Jaunarena, para que empleara a las Fuerzas Armadas en la ayuda a Santa Fe. Y también una orden concreta a su ministro de Economía, que al día siguiente transfirió al Gobierno provincial el equivalente a unos 2,5 millones de dólares.

Cuando la situación en Santa Fe parecía aquietarse, un segundo impacto le congeló la sonrisa al presidente: el secuestro de la hija de Franco Macri. Aparte del vínculo que Mauricio Macri mantiene con Duhalde, este hecho volvió a dejar en evidencia el más grave problema que acosa a la Argentina: la inseguridad. El punto más demandado por la sociedad -después de la desocupación-, a quien gane en el ballotage.

Carlos Menem, hasta aquí, es quien más se ha ocupado del problema de la inseguridad y sus equipos han elaborado un plan que tiene tres bases:
- Propondrá un pacto federal de seguridad, para que lo suscriban todas las provincias, por el cual ceden a un comando central la coordinación general de la seguridad.
- Se enviará al Congreso un proyecto de ley de Emergencia Nacional de Seguridad que le permitirá modificaciones a la actual Ley de Seguridad que le impide a las Fuerzas Armadas participar en la lucha contra el delito.
- Habrá un decreto reglamentario para que se haga efectiva la coordinación de la seguridad en todo el país de manera que haya un comando central.

Por el lado de Kirchner solo se sabe que ha venido hablando de "legalidad" y de "hacer cumplir la ley". El candidato oficial también ha aludido a la necesidad de "revalorar la Justicia". Muy poco más ha dicho del tema, aunque se sabe que está elaborando un discurso sobre la seguridad que hará público antes del ballottage.

Menem, ante la ventaja obtenida el 27 de abril, rápidamente movió tres fichas: viajó a San Luis para reunirse con Rodríguez Saá; presentó a su equipo de gobierno; y designó un comando coordinador en la provincia de Buenos Aires, distrito que representa el corazón del duhaldismo y donde Néstor Kirchner le sacó ventajas en las cifras finales de la elección. Durante la semana se encargó de restarle importancia a las acusaciones cruzadas que se habían hecho con el puntano -"son fuegos de artificio de toda campaña"-, rescató al ex gobernador -"Adolfo es una persona valiosa e hizo una excelente elección"-, y aseguró que esperará tranquilo al 15 de mayo para conocer qué posición tomará el Movimiento Nacional y Popular que hasta ahora se abstuvo de dar apoyo explícito a ninguno de los dos candidatos. Sabe que si "el Adolfo" decide darle libertad de acción a sus 2,7 millones de votantes -tres días antes del ballottage-, esa actitud sería considerada por el mundo político como un "triunfo".

Con respecto a su equipo, se sabe que el ahora nombrado futuro Ministro de Economía, Carlos Melconian, desde hace un tiempo se reunía con Menem para cambiar ideas y acercarle sugerencias y papeles. El economista pidió transitar en "el más bajo de los perfiles", y trató de mantenerse ajeno a las internas tipo Kohan vs. Bauzá. El domingo 27, Melconian llegó al Hotel Presidente y subió a visitar a Carlos Menem, cuando las cifras de la elección eran casi ya definitivas. Le dedicó su libro y se fue sin que ninguno de los dos hablara de una propuesta en concreto. Esta le llegó recién el martes 29, cuando el ex mandatario le ofreció oficialmente el cargo.

La incorporación de Francisco de Narváez sorprendió a muchos. El empresario había trabajado para el proyecto Macri Presidente pero cuando Mauricio resolvió enderezar su candidatura a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, De Narváez dijo escuetamente: "Mi proyecto es para un presidente y no para un intendente". Algo desorientado y sin tener a dónde llevar sus diagramas sinópticos y propuestas, dicen que el ex dueño de Casa Tía, finalmente pudo exponer sus lineamientos generales al ex presidente en una cena ultrareservada, hace más de un mes en el dúplex que tiene Daniel Hadad frente al hipódromo de Palermo.

Hoy se habla de De Narváez como un candidato a Desarrollo Social, aunque por ahora solo ocupa un lugar de privilegio como jefe técnico en la campaña que comanda el candidato a vicepresidente Juan Carlos Romero. Parte del equipo de Menem ha frecuentado el centro de operaciones de la fundación Unidos del Sud, -que preside De Narváez-, en un edificio en el barrio de Las Cañitas. Fue allí donde el ex mandatario y algunos de los llamados a ejercer diferentes carteras en su futuro gobierno, grabaron un saludo publicitario para el Día del Trabajo. Los nominados como miembros del gabinete son nombres conocidos: Oscar Salvi será su ministro de Justicia; Jorge Castro, que fue su secretario de Planeamiento, irá a la Cancillería; Juan Tobías es el rector de la Universidad del Salvador y fue elegido para Educación; y Raúl Matera, el hijo del famoso neurocirujano que cultivó una estrecha amistad con Juan Domingo Perón, en el área de Salud.

El mensaje y la filmación estuvo a cargo de la agencia Walter Thompson, contratada por Francisco de Narváez. Sin embargo, el jueves 1º de mayo, el publicista Ramiro Agulla (responsable de los avisos de Fernando de la Rúa en los que usaba la frase "dicen que soy aburrido", íntimo del grupo Sushi, amigo personal de Antonito y actual creativo de los clips de Shakira) entró y salió varias veces de las oficinas donde estaba reunido el comando de campaña. Agulla incomprensiblemente se ha preocupado por negar el haber realizado los spots para Menem, aunque es un secreto a voces que fue el responsable de los que se grabaron en los jardines de la casa que tiene Hadad en el country Mayling.

En esta etapa de la campaña previa al ballottage la publicidad apuntaría a buscar argumentos políticos para alejar a la gente de la "posición anti". Uno de los hombres que hoy trabaja en el cuartel de Menem, aseguró que la confrontación podría mostrarse en ejemplos concretos como "el antimilitarismo nos llevó a una guerra civil, el antiperonismo nos mantuvo divididos durante 50 años y antimenemismo terminó sometiéndonos a la Alianza".

Por el lado de Kirchner, lo que se conoce es que Roberto Lavagna seguirá siendo ministro de Economía (anuncio que le dio impulso en los últimos días de campaña), pero probablemente sólo hasta diciembre, fecha en que pasaría a Cancillería. En este punto ya hubo ciertos roces con Kirchner porque el candidato le reclamó a al ministro lugares estratégicos en su equipo. En el departamento porteño del santacruceño, Lavagna le explicó -el día martes por la tarde y durante más de tres horas- los motivos por los cuales debían permanecer las figuras centrales de su gabinete. Pero además le comentó los pasos que debería dar el Gobierno no bien asuma en materia de negociaciones con el FMI: aumento de tarifas y rescate de los bonos provinciales.
Los futuros ministros de Kirchner hasta ahora nombrados pertenecen al gobierno de Duhalde. Además de Lavagna, ya se sabe que Ginés González García mantendrá su cargo en Salud. Se da por seguro que Martín Redrado ascenderá de vicecanciller a ministro de Relaciones Exteriores, al menos hasta diciembre, y se comenta que el actual secretario general de la Presidencia, José Pampuro, sería el ministro del Interior. Otros de los hombres de Duhalde que podrían seguir con Kirchner serían Aníbal Fernández -podría quedar como ministro de la Producción- y Juan Carlos Mazzón, secretario privado de Duhalde y operador político clave dentro del peronismo.

Fuentes cercanas a Kirchner -quien ha decidido adoptar un perfil que lo muestra actuando como si ya fuera presidente y busca evitar todo tipo de confrontaciones antes del 18- aseguran que el candidato se siente "muy enojado con los rumores que circulan. No piensa mostrar su gabinete hasta después de la elección y hasta descartaría algunos de los hombres más nombrados si siente que le quieren armar el gabinete". Esto sería parte del Operativo Despegue que pretende hacer Kichner para mostrar que podría ejercer la presidencia con autonomía de Duhalde.

Sin embargo, que haya tantos funcionarios del actual gobierno en futuro gabinete es lo que hace que muchos observadores teman por la gobernabilidad en caso de que triunfe el santacruceño. Ven en el duhaldismo al verdadero poder detrás del gobierno y llegan a pensar en aquel fatídico esquema "Cámpora al Gobierno, Perón al poder". En su columna dominical en el diario La Nación ("Descifrando el enigma de la gobernabilidad"), Mariano Grondona afirma, haciendo referencia a Maquiavelo y sus tres clases de principado: "Si Néstor Kirchner gana el la segunda vuelta será un príncipe nuevo con fuerza ajena. Sumará a la dificultad que siempre acompaña a un nuevo gobierno el problema de llegar al poder con fuerza ajena del presidente Duhalde".

En cambio, para muchos humoristas el advenimiento de Kirchner es similar al gobierno de De la Rúa. En la tevé los hermanos Korol no dudan al hacer un sketch con dos personajes a los que llaman Cabeza y Virolita, donde el ventrílocuo con gran parecido a Duhalde maneja a un muñeco, caricatura del candidato, como a una marioneta. El menemismo es más sarcástico todavía y asegura que si gana el santacruceño "habrá cuatro presidentes: Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, Eduardo Duhalde e Hilda Chiche de Duhalde".

Ironías al margen, el análisis más serio y profundo es si el gobernador devenido presidente podrá conducir con mano firme luego de haber recibido votos bonaerenses que, como todos saben, provienen de la vigorosa mano del actual mandatario. Por todos estos motivos -que son percibidos con claridad por Duhalde-, el presidente abandonará el país luego de la entrega del mando. Recibirá (o tal vez ya haya recibido) una invitación de la ONU para cumplir funciones en Nueva York. Hacia allí viajará en compañía de su esposa Chiche y planea permanecer durante seis meses (regresarían cuando ella asuma como diputada nacional el 10 de diciembre). Pero para aquellos observadores que piensan en un "Kirchner al Gobierno, Duhalde al poder", la distancia que pondrá el actual presidente no es suficiente para evitar las dudas. "Hay que recordar que Perón manejó muchos años el poder desde Madrid", sintetizan. Sin embargo, la estrategia duhaldista es clara: separarse de Néstor Kirchner para aventar las sospechas de t
itiritero.

Ante la ventaja obtenida el 27 de abril, rápidamente movió tres fichas: viajó a San Luis para reunirse con Rodríguez Saá; presentó a su equipo de gobierno; y designó un comando coordinador en la provincia de Buenos Aires, distrito que representa el corazón del duhaldismo.

Ante la ventaja obtenida el 27 de abril, rápidamente movió tres fichas: viajó a San Luis para reunirse con Rodríguez Saá; presentó a su equipo de gobierno; y designó un comando coordinador en la provincia de Buenos Aires, distrito que representa el corazón del duhaldismo.

Puso en marcha el Operativo Despegue del gobierno de Duhalde, a pesar de los votos conseguidos en territorio bonaerense de la mano firme del actual presidente. Busca mostrar que podría ejercer la presidencia con autonomía.

Puso en marcha el Operativo Despegue del gobierno de Duhalde, a pesar de los votos conseguidos en territorio bonaerense de la mano firme del actual presidente. Busca mostrar que podría ejercer la presidencia con autonomía.

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