“Lo primero que haré cuando me retire es pasar un mes de vacaciones con mi mujer” – GENTE Online
 

“Lo primero que haré cuando me retire es pasar un mes de vacaciones con mi mujer”

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A la edad en que la mayoría de los deportistas del mundo presencian los Juegos Olímpicos cómodamente sentados en un sillón en el living de su casa, Juan Curuchet, con sus 43 años, seis meses y quince días, se calzó en el pecho la primera medalla de oro de su vida, con su compañero de la especialidad Madison, Walter Pérez. La imagen de sus ojos húmedos escuchando el himno nacional en el podio ese martes 19 de agosto, seguramente fue una de las más emotivas de Beijing 2008.

Hoy, con sus 44 años recién cumplidos, Juan desanda los últimos giros de su vida profesional. “La idea no es correr para ganar, sino hecerlo en agradecimiento a todo el pueblo”, cuenta ni bien llega de la Doble Bragado, donde ganó el último sprint y se subió al podio en el tercer lugar. ¡Y eso que no corrió para ganar! “Estoy viviendo uno de los momentos más lindos de mi carrera. Ganar la medalla de oro en los Juegos me cambió la vida”, confiesa Curuchet, quien está a punto de “colgar la bicicleta” en competencias internacionales con su participación en la Vuelta de la Provincia de Buenos Aires, entre el 18 y el 22 de marzo, que contará con ciclistas de 26 países, y se largará y finalizará en la ciudad de Mar del Plata. “Y después de atravesar la meta, voy a abrazarme con Yanina, mi esposa, una mujer que también vale oro; mis cuatro hijos, Martín (20, futbolista, juega en la Primera de Aldosivi), Kevin (17, también futbolista, juega en Kimberley), Juan Ignacio (15, el que sigue los pasos de papá en la bici) y Martina (4, ¿hace falta aclarar que es la mimada de la casa?); mis papás Ovidio y Chuny; y mis hermanos Gabriel y Cristian”.

–Todos ellos tuvieron que ver con tu carrera…
–Y sufrieron por ella… Por el ciclismo no estuve en ninguno de los cuatro nacimientos de mis hijos, ni cuando empezaron a caminar ni en la mayoría de sus cumpleaños. Ojo, que nunca me recriminaron nada, y me consideran su ídolo...

–Imaginaba encontrarte mucho más ansioso frente al retiro…
–Es que haber ganado la medalla de oro me hizo crecer como deportista y como persona. Me gusta poder retribuir el cariño de la gente sacándome fotos y firmando autógrafos. Lo hago con ganas. Es la manera que tengo de pagar un poco todo lo que Dios me dio.

–A propósito... ¿Es cierto que el día que ganaste la medalla dorada en Beijing tenías pegada en el asiento de tu bicicleta una estampita de Ceferino Namuncurá?
–Absolutamente. Sucede que cuando tenía cuatro años mi mamá me cortó mis rulos rubios y los llevó en una cajita a la iglesia de Ceferino en Neuquén. Desde ese momento soy un devoto. De todos modos, el 19 de agosto lo puse a Dios en un aprieto…

–¿Cómo es eso?
–La noche anterior a la final de Madison soñé que era campeón olímpico, y cuando me desperté miré al cielo y le dije: “Dios: si existís, cumplime este sueño”. Y para mí, que soy católico ferviente, todo lo que vino después fue un mensaje muy fuerte. En estos días, cuando corría alguna competencia en el interior, veía a los abuelos con sus nietos en brazos, y les decían: “¿Ves? Ese es el hombre que nos hizo llorar aquella mañana…”. Siento que mi medalla fue la medalla del pueblo, la de la gente humilde.

–Lo bueno para vos es que te retirás sabiendo que la tarea está cumplida.
–Sí. Cuando tenía 16 años me propuse ciertas metas. Hoy puedo decir que cumplí el cien por ciento de aquellos objetivos: fui campeón nacional, panamericano, mundial y olímpico, junto a mi gran amigo Walter Pérez. ¿Qué más puedo pedir?

–¿Cómo será el día después?
–Lo primero que voy a hacer es regalarle a mi esposa un mes de vacaciones, algo que nunca le di en la vida. Y después vuelvo, a trabajar. Quiero ayudar a todos aquellos deportistas que quieren mejorar su rendimiento y sueñan con una medalla olímpica. Mi idea es crear un área de alto rendimiento en la provincia de Buenos Aires. Es un proyecto en el que va a apoyarme el gobernador, Daniel Scioli, un tipo que siempre estuvo a mi lado.

–Vilas, Monzón, De Vicenzo, y actualmente Ginóbili, generaron tanta admiración que muchos chicos comenzaron a practicar sus respectivos deportes. ¿Sentís que vos y Walter Pérez consiguieron lo mismo?
–Sí. Lo veo ahora en los campeonatos nacionales juveniles; es impresionante. Pero tenemos que hacer que las bicicletas no cuesten tan caras, y que lleguen a las escuelas más necesitadas. Así, nuestro ciclismo tendrá más del doble o el triple de entusiastas. Ese es uno de mis próximos objetivos. Dentro de un mes, Curuchet se retirará de las competencias. Ya está en la historia como el ciclista más ganador.

Dentro de un mes, Curuchet se retirará de las competencias. Ya está en la historia como el ciclista más ganador.

Con su hermano Gabriel corrió muchos años. Hicieron podio en tres Mundiales: plata en Bogotá 2005, bronce en Perth 1997 y Amberes 2001.

Con su hermano Gabriel corrió muchos años. Hicieron podio en tres Mundiales: plata en Bogotá 2005, bronce en Perth 1997 y Amberes 2001.

El 19 de agosto de 2008, el día que junto a Walter Pérez se consagraron campeones olímpicos. A su regreso, Mardel los recibió con una caravana triunfal.

El 19 de agosto de 2008, el día que junto a Walter Pérez se consagraron campeones olímpicos. A su regreso, Mardel los recibió con una caravana triunfal.

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