«Lo mejor que nos llevamos de la Argentina es el afecto de los Kirchner» – GENTE Online
 

"Lo mejor que nos llevamos de la Argentina es el afecto de los Kirchner"

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Llegaron el martes 11 a las ocho y media de la noche, no sin sobresaltos: el
avión que los trajo (Fuerza Aérea Española), envuelto en la violenta tormenta
que barría Buenos Aires, bailoteó y se sacudió tanto, que su comandante, después
de tocar tierra en el Jorge Newbery, confesó: "Jamás, en mis años como piloto de
Su Majestad, pasé un momento peor".
Casi lo mismo que don Juan Carlos y doña
Sofía le dijeron, unas horas después, al marchand Ignacio Gutiérrez Zaldívar:
"Hemos tenido un aterrizaje terrible. El avión se ha movido tanto, que creí que
no bajábamos más".
Eso, en confesión íntima. Pero durante el vuelo, y mientras
su séquito palidecía, se mantuvo sereno, casi sonriente, y ya en tierra cumplió
con cada paso del protocolo con "la misma templanza con que abortó el golpe de
Estado de Tejero"
, como recordaron algunos memoriosos. Porque eso es también el
trabajo de un rey…

Así empezó su cuarta visita al país (las tres anteriores sucedieron en 1978,
1985 y 1995), y siguió el miércoles, de mañana, cuando el presidente Néstor
Kirchner y su mujer, la senadora Cristina Fernández, recibieron a la real pareja
en la Casa Rosada y cruzaron sus regalos: por la Argentina, facones, alhajeros
de plata y una cartera para doña Sofía; por España, un caballo finamente tallado
en madera y un pañuelo de seda. Palabras del rey en esa ocasión: "España tiene
una incondicional vocación de seguir ayudando a la Argentina, como lo ha venido
haciendo hasta ahora
". Claro paño frío para aquietar los ánimos, tensos ante la
temida escalada de la temperamental canciller española Ana Palacio, vocera de
los reclamos de las empresas hispanas en esta tierra (léase tarifas).

AL SUR, AL VIENTO, AL FRIO. Por fin, lo más esperado por Su Majestad y por el
Presidente nativo: el viaje a Calafate y el encuentro con el colosal glaciar
Perito Moreno y el doble milagro de su estremecedora belleza y su valor como
mayor reserva de agua potable del planeta. "Una obra maestra de Dios", como le
musitó don Juan Carlos a Kirchner mientras navegaban frente a la casi irreal
barrera de hielo celeste. Por lo demás, los dos hombres hablaron sin tapujos,
francos y espontáneos: "Respeto el protocolo, pero la verdad es que no tengo ni
idea de cómo hay que dirigirse al rey. Por eso prefiero la sinceridad y la
calidez"
, Kirchner dixit. Y como boca y estómago felices son el mejor preámbulo
y la mejor credencial, las crepitantes brasas que llevaron a su punto exacto el
corderito patagónico previsto para la comida nocturna (la única que no lo probó
fue la reina, debido a que sigue la filosofía vegetariana) en la posada Los
Alamos terminaron de sellar la visita con broche de oro. Detalle: el lugar
elegido para que sus majestades pasaran la noche era la posada Los Notros, pero
no pudo ser: estaba colmada de hipermillonarios made in USA que ni siquiera
consideraron la sugerencia de cambiar de hospedaje. Además, los españoles eran
medio centenar, y la posada sólo puede albergar a veintisiete almas: cuenta
imposible…

MI BUENOS AIRES QUERIDO. Jueves por la tarde. Retorno a Bi Ei, sin tormenta.
Visita al museo de Bellas Artes, donde expone el pintor español Carlos Canogar.
Allí, encuentro con el matrimonio Zorreguieta (Jorge y María del Carmen),
cálidos saludos, y pregunta de doña Sofía a María del Carmen: "¿Cómo va el
embarazo de su hija?
". Eso, mientras ambulaban por allí Mirtha Legrand, María
Kodama y Bernardo Neustadt…

Después, maratón. Sus majestades recibieron a los referentes top de la comunidad
española (lugar: la nueva embajada, en Palermo), cena en el salón Libertador de
la cancillería patria, aplausos para la fanfarria del cuerpo de Granaderos a
caballo (Ituzaingó fue la épica marcha), y elogios reales para el menú urdido
por Francis Mallmann: centolla fueguina, ojo de bife asado con espárragos,
crocante de dulce de leche, vinos Angélica Zapata (Chardonnay Alta Cosecha 2000)
y Cabernet Sauvignon, y champagne Robert de Schlumberger. Mozos: treinta. Ni uno
menos para atender a invitados más que especiales como Raúl Alfonsín, Aníbal
Ibarra, el banquero Jorge Bledel (presidente del Banco Francés), el financista
Eduardo Elztain (IRSA), Alfonso Cortina (presidente de Repsol YPF), Rafael
Bielsa, Martín Redrado, Luciano Miguens (presidente de la Sociedad Rural) y
Alberto Roemmers (de los laboratorios homónimos), Daniel Scioli y su mujer,
Karina Rabolini, y siguieron las firmas…

Momento especial: Kirchner agradeció el
soporte de España, "que no olvidó la ayuda argentina en otros tiempos (la
hambruna de la posguerra) ni su apoyo en la reivindicación del Peñón de
Gibraltar, como también España nos apoya en nuestra reivindicación de las islas
Malvinas, las Georgias y las Sandwich del Sur"
. Momento especial II: el rey
agradeció "las maravillosas horas pasadas en el glaciar", y le recordó al
presidente Kirchner "su deber de condenar el terrorismo, que tanto daño le hace
a España y al mundo: ¡debemos terminar con esa lacra!".
Momento especial III: el
abrazo Juan Carlos-Kirchner, que según los periodistas del séquito que acompaña
al rey, "fue un gesto inusual, inédito".

Todavía sobre el eco de los discursos, rey y reina recibieron del orfebre
argentino-catalán Juan Carlos Pallarols una lapicera y una rosa, ambas de fina
plata. Según don Juan Carlos, "con ella firmaré el acta de matrimonio de mi hijo
Felipe",
y según doña Sofía "le regalaré esta rosa (similar a las que recibieron
Lady Di y Máxima Zorreguieta) a mi futura nuera".

Pero la miel y las hojuelas que bañaron la visita no borraron el gesto (adusto,
severo, imperturbable) de la canciller Ana Palacio Vallelersundi, protagonista
de agrias discusiones, de frontales reclamos por el aumento de tarifas, y más
irritada aún cuando Kirchner, sobre ese punto, disparó: "Ni que me lo pidan Aznar ni el mismo rey". En ese instante (tensión digna de ser cortada a
cuchillo), un veterano periodista de los que siguen cada paso del rey, dijo:
"Bueno, ya se sabe: en estos casos, alguien tiene que hacer de policía bueno, y
otro, de policía malo. Así es el mundo…"
.

Don Juan Carlos y doña Sofía ante el colosal glaciar Perito Moreno: el gran rey de la naturaleza y la reserva de agua potable más grande y valiosa del planeta.

Don Juan Carlos y doña Sofía ante el colosal glaciar Perito Moreno: el gran rey de la naturaleza y la reserva de agua potable más grande y valiosa del planeta.

Los Kirchner y los reyes de España pasearon en catamarán por el vastísimo lago Argentino. La reina le comentó a Cristina Kirchner su alegría por el futuro casamiento de su hijo, el príncipe Felipe, con la periodista Letizia, y les sacó fotos a la pareja presidencial y al paisaje. Las charlas entre Kirchner y el rey, espontáneas y alejadas del protocolo, dejaron en segundo plano (por ahora…) la espinosa cuestión de las tarifas.

Los Kirchner y los reyes de España pasearon en catamarán por el vastísimo lago Argentino. La reina le comentó a Cristina Kirchner su alegría por el futuro casamiento de su hijo, el príncipe Felipe, con la periodista Letizia, y les sacó fotos a la pareja presidencial y al paisaje. Las charlas entre Kirchner y el rey, espontáneas y alejadas del protocolo, dejaron en segundo plano (por ahora…) la espinosa cuestión de las tarifas.

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