“Lo de Silvina no fue mala praxis; usé una sustancia legal para rellenar sus glúteos” – GENTE Online
 

“Lo de Silvina no fue mala praxis; usé una sustancia legal para rellenar sus glúteos”

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Una cola más redonda, unas curvas más pronunciadas, unos glúteos bien parados. Eso le pidió Silvina Luna (34) al doctor Aníbal Lotocki (44) en 2011. El médico accedió y, luego de una lipoaspiración, inyectó en la cola de la modelo grasa mezclada con una sustancia llamada metil metacrilato. “A los pocos meses volvió y me dijo que no estaba conforme, que quería más. Yo le dije que estaba bárbara, que ése era mi límite. Pero ella insistió: ‘Yo te pagué y no veo lo que quiero’. Entonces, para seguir teniendo una buena relación, la volví a intervenir”, se defiende hoy el profesional, sentado en la camilla de su sala de operaciones.

La guerra está declarada. Silvina, que estuvo internada durante ocho días en el hospital Italiano, va a demandarlo por mala praxis. En una comunicación telefónica con Intrusos, la modelo disparó: “Lotocki me inyectó sustancias tóxicas”. Devastado anímicamente según confiesa, el esteticista misionero de las famosas (Vicky Xipolitakis, Virginia Gallardo y Verónica Ojeda, entre otras) quiere contar su verdad.

–Doctor, ¿qué fue específicamente lo que le hizo a Silvina Luna?
–No fue mala praxis. Es totalmente legal todo lo que hice. No le inyecté ningún aceite de avión ni sustancia tóxica. Lo primero que le hicimos fue una lipoaspiración en 2011, donde le sacamos grasa de su cintura, y esa grasa fue la que utilizamos para hacer el relleno de sus glúteos. Para que quede más firme, la mezclamos con un poquito de metil metacrilato. Esto no es un invento mío. Está aprobado por las autoridades sanitarias, tanto en la Argentina como en Alemania y España. En los catorce años que ejerzo realicé más de mil doscientas intervenciones de este tipo, y jamás tuve un problema. El metil metacrilato, junto con la grasa de la propia persona, no provoca efectos colaterales. Lo utilizamos varios cirujanos, aunque muy pocos hacemos glúteos.

–¿Entonces por qué Silvina lo acusa de mala praxis?
–No lo sé. Ella hizo su descargo en Intrusos, porque está pasando un momento difícil, pero se expresó sin pensar en los daños que pudo causar. Me pareció extraño lo que hizo, porque ella nunca quiso contar que se operó los glúteos.

–Una cosa es callar por coquetería y otra, la salud. Insisto: se dijo que usted usó aceite de avión para rellenar glúteos.
–¡Yo no usé sustancias ilegales! Ella tendría que haberse hechos estudios médicos antes de acusarme de mala praxis. A mí me afectó mucho en lo anímico, y también en lo económico. Ahora estoy dando esta nota porque quiero que se acabe la mentira. Silvina se inyectó dos veces para agrandar sus glúteos, pero desde que se operó nunca más vino, ni hizo ningún tratamiento postquirúrgico de los requeridos. Se fue de temporada, después volvió y quiso agregarse más para irse a Ibiza.

–¿Se comunicó con ella después de lo que pasó?
–Cuando me enteré de que estaba internada le mandé un mensaje de texto, para ver cómo andaba. Me dijo que tenía cálculos renales.

–¿Habló con sus médicos?
–Sí. Meses atrás hablé con el profesional que la atiende. Me dijo que padecía de cálculos renales, pero que eso lo tenía por antecedentes por parte del padre. A la vez, Silvina se había hecho una tomografía y había salido que en sus glúteos y en las piernas, donde se había realizado un rellenito, tenía una imagen que mostraba un proceso inflamatorio. Y un análisis había arrojado un aumento de calcio en la sangre. Pero ninguno de estos efectos está descripto en la literatura del producto.

–¿Qué es el metil metacrilato?
–Son micropartículas de acrílico. Se utilizan en medicina desde 1940, y en estética desde 1996. Se aplica con diferentes geles que ayudan a deslizar estas partículas y dan mucho más volumen a la zona donde se aplica. Es un tratamiento costoso. No se usa mucha cantidad en cada aplicación. Sirve para que el implante dure en el tiempo, porque no migra del lugar donde se coloca.

–¿Es verdad que la Justicia secuestró la historia clínica de Luna?
–Sí. A través de una medida cautelar, se me pidió su historia clínica, porque algunos sospechan que no le puse metil metacrilato. Yo no le voy a poner silicona industrial, ni aceite de avión, porque esa silicona migra en el cuerpo. Además, yo me encargo de sacarles a muchas travestis la silicona industrial que se agregan, porque es terrible.

–Sin embargo, ya lo acusaron de mala praxis antes.
–No, no me acusaron. Sólo tuve una denuncia que no prosperó, porque después de analizar todas las pruebas descubrieron que no había ningún elemento para inculparme. Esa persona se hizo sólo una lipoaspiración. No había una responsabilidad médica en el acto quirúrgico. Hay mucha gente que denuncia mala praxis, pero en términos legales nadie me acusó de nada.

–Pero usted opera y no es cirujano plástico.
–No. En 1994 me recibí de médico en la UNNE (Universidad Nacional del Nordeste, sede Corrientes) e hice postgrados de Estética en Buenos Aires. Soy médico cirujano, pero no plástico. Los cirujanos plásticos se ocupan de la parte de reconstrucción; yo me dedico más a la cosmética, a lo que tiene que ver con la belleza. Igual, en la clínica trabajo con tres cirujanos plásticos.

¿Cómo empezó a involucrarse con la farándula?
–Mi primera clienta fue Pamela Sosa, que vino a verme cuando era estudiante (NdelaR: Pamela luego fue pareja de Lotocki). Después ella hizo su carrera en Chile. Su cuerpo llamaba la atención. Entonces, poco a poco, el boca a boca comenzó a funcionar muy bien. Virginia Gallardo fue la segunda famosa que vino a verme. Ella se animó a confesar que yo le había hecho la cirugía de la cola. Ahí vino la explosión mediática. Antes, todas mis pacientes me pedían la cola de Virginia, y ahora me piden la de Vicky Xipolitakis. Esas dos colas las hice yo.

–¿Qué se hizo Vicky en la cola?
–Al igual que muchas mujeres, ella, cuando vino a hacerse una lipo, aprovechó para que con esa grasita le hiciera otro retoque. Para muchos cirujanos es tabú hacer la cola, y hay muy pocos que lo hacen. Hay varias formas para hacer la cola: una con implante de prótesis, que no queda tan bien; otra donde podés usar ácido hialurónico, que dura seis meses; y la que se hace con la grasa del mismo paciente, donde el implante dura más tiempo y hasta puede ser permanente. Yo prefiero insertar grasa.

–Verónica Ojeda también se descompensó después de la lipoaspiración que le hizo.
–No. Lo de Verónica fue diferente. Ella me vino a ver a los seis meses de haber sido mamá y se quiso hacer una lipo. Le dije que esperáramos hasta los nueve meses, y pasado ese tiempo la operé. Luego de la intervención le agarró una anemia, porque ella tenía intolerancia al hierro; pero no fue por una infección como se dijo. Con Verónica Ojeda seguimos teniendo una excelente relación. Hasta compartimos asados. La otra vez me llamó para contarme que Diego Maradona se quería operar conmigo.

–Parece que usted siempre está metido en polémicas. Generó muchas críticas cuando le hizo una lipoescultura a María Rosa Fugazot, que tiene 70 años.
–No hay edad para sentirse linda. Le practiqué una lipoescultura con la que sacamos un poquito de grasa en la cintura, el abdomen y la espalda. Después le realizamos una incisión similar a la de una cesárea, mediante la cual estiramos un poquito la piel del abdomen. Retiramos el sobrante con una dermolipectomía y le reubicamos el ombligo. Quedó muy contenta.

–¿Usted se arrepiente de alguna cirugía de las que hizo?
–No, para nada. Pero sé que genera mucha envidia en el ambiente de la estética que las famosas me hayan elegido para que las opere. Hay algunos que no me perdonan el éxito.

En 2011 se hizo una lipoaspiración. Usaron la grasa que sacaron de su cintura junto al metilmetacrilato para rellenar sus glúteos. Esa fue la primera vez. Pocos meses después volvió a la clínica de Lotocki para agrandar nuevamente su cola.

En 2011 se hizo una lipoaspiración. Usaron la grasa que sacaron de su cintura junto al metilmetacrilato para rellenar sus glúteos. Esa fue la primera vez. Pocos meses después volvió a la clínica de Lotocki para agrandar nuevamente su cola.

En la sala de operaciones de su clínica, y con la jeringa con la que se inyecta el cuestionado metilmetacrilato, Lotocki asegura que las pacientes piden tener las colas de las famosas: “Antes me pedían la cola de Virginia Gallardo; ahora, la de Vicky Xipolitakis, y las dos las hice yo”.

En la sala de operaciones de su clínica, y con la jeringa con la que se inyecta el cuestionado metilmetacrilato, Lotocki asegura que las pacientes piden tener las colas de las famosas: “Antes me pedían la cola de Virginia Gallardo; ahora, la de Vicky Xipolitakis, y las dos las hice yo”.

Silvina quería tener el cuerpo más proporcionado. Por eso, en 2011, y después de seguir el consejo de algunas amigas, se inyectó metil metacrilato y grasa en sus glúteos. En las fotos se la ve antes y después de la primera de las dos operaciones a las que se sometió con Lotocki para aumentar el volumen de la cola y mantenerla más firme.

Silvina quería tener el cuerpo más proporcionado. Por eso, en 2011, y después de seguir el consejo de algunas amigas, se inyectó metil metacrilato y grasa en sus glúteos. En las fotos se la ve antes y después de la primera de las dos operaciones a las que se sometió con Lotocki para aumentar el volumen de la cola y mantenerla más firme.

El médico cirujano recibió una cautelar solicitándole la historia clínica de Silvina Luna, ya que existirían sospechas de que podría no haber usado metil metacrilato. “No le voy a poner silicona industrial ni aceite de avión en los glúteos, porque esa silicona migra en el cuerpo, y yo cuido a mis pacientes”, se defiende Lotocki.

El médico cirujano recibió una cautelar solicitándole la historia clínica de Silvina Luna, ya que existirían sospechas de que podría no haber usado metil metacrilato. “No le voy a poner silicona industrial ni aceite de avión en los glúteos, porque esa silicona migra en el cuerpo, y yo cuido a mis pacientes”, se defiende Lotocki.

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