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Coronavirus: así se usará en Argentina el plasma de enfermos recuperados

Coronavirus: así se usará en Argentina el plasma de enfermos recuperados

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El doctor Daniel Fontana, coordinador de la Dirección de Sangre y Hemoderivados del Ministerio de Salud de la Nación, explica el plan estratégico de uso de plasma para tratamiento de COVID-19.

Mientras diferentes laboratorios trabajan en el desarrollo y prueba de una vacuna que sirva para prevenir el coronavirus, científicos del mundo entero prueban medicinas que puedan disminuir el daño de la enfermedad. Entre estas experiencias se encuentra la utilización de plasma de pacientes recuperados. El doctor Daniel Fontana, Coordinador de la Dirección de Sangre y hemoderivados del Ministerio de Salud de la Nación recuerda tres tipos de utilización de este hemocomponente: uso clínico, investigación y uso compasivo o paliativo del mismo en pacientes críticos. 

El doctor Daniel Fontana, coordinador de la Dirección de Sangre y Hemoderivados del Ministerio de Salud de la Nación, explica por qué y cómo se utilizará este hemocomponente -de pacientes recuperados- como tratamiento para COVID-19.
El doctor Daniel Fontana, coordinador de la Dirección de Sangre y Hemoderivados del Ministerio de Salud de la Nación, explica por qué y cómo se utilizará este hemocomponente -de pacientes recuperados- como tratamiento para COVID-19.

El 16 de abril se presentó el Plan Estratégico del Ministerio de Salud que busca regular el uso de plasma de pacientes recuperados de COVID-19 con fines terapéuticos. La primera semana de mayo se realizaron las primeras donaciones de plasma en el marco de este programa.

El doctor Fontana distingue tres instancias de uso de plasma convaleciente en pacientes: ensayo clínico, acceso extendido y uso compasivo. La primera es la que se puso en marcha en el país durante los últimos días de abril e instituye ocho centros de donación aparte de 4 salas de terapia intensiva en las que se utilizará este hemoderivado.

Se va a transferir a unos 15 o 20 pacientes. Se posponen por 48 horas todos los protocolos de medicamentos y se le hace la infusión de 500ml de plasma de dos donantes diferentes. Al no haber terapias concurrentes se puede saber si la evolución fue debido al plasma”, explica.

La necesidad de usar plasma de dos pacientes sirve para sortear una dificultad técnica: el país aún no cuenta con la tecnología necesaria para medir los anticuerpos neutralizantes, que son los necesarios para enfrentar la infección.

¿Cómo funciona? Fernando Alvez, licenciado en Hemoterapia y coordinador operativo de la Fundación Hematológica Sarmiento, una de las seis instituciones incluidas en la primera etapa de implementación del plan explica cómo será el proceso.

FuHeSa es uno de los puntos de extracción de plasma. Estamos recabando datos de pacientes que ya se han recuperado y a partir de eso evaluamos si son o no aptos para donar”, detalla y sigue: “Deben ser personas con dos PCR (reacción que confirma la presencia del virus en el cuerpo) negativas posteriores a haber tenido la enfermedad. Este componente se congela y se preserva una alícuota de las muestras para cuando algún paciente lo requiera”, afirma antes de aclarar que es fundamental conocer la cantidad de anticuerpos neutralizantes presentes en el plasma. 

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En esta primera etapa, el uso de plasma convaleciente en pacientes de COVID-19 sólo será un ensayo clínico. Si este tiene buenos resultados, se pasará a la siguiente instancia de uso extendido.

Alvez recuerda que esta técnica no es nueva: en nuestro país fue utilizada por Maiztegui para atacar la Fiebre Hemorrágica Argentina. “Se usaba al principio de la enfermedad, antes de que hubiera crisis hemorrágica. Había un 30 % de mortalidad antes del uso de plasma convaleciente y bajó a 3 por ciento”, dice Alvez.

También se utilizó plasma convaleciente para atacar el SARS y el ébola. “Comenzamos un ensayo clínico. Aspiramos a tener buenos resultado y en forma rápida”, sentencia Fontana y sigue: “Si el beneficio supera a los riesgos, lo abrimos a todo el país”. Esa sería la instancia de acceso extendido.

Desestima el uso como paliativo, por el costo que tiene el proceso para un tratamiento cuya eficacia aún no está probada. Y agrega que parte del plasma recolectado de pacientes recuperados de COVID-19 será enviado la Planta de hemoderivados dependiente de la Universidad de Córdoba, -“única en América Latina”, comenta- donde se busca desarrollar un medicamento.

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