Cómo trabajar después de una noche de insomnio – GENTE Online
 

Cómo trabajar después de una noche de insomnio

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Todos sabemos que se debe dormir más horas de las que la vida moderna permite. Es algo que la ciencia ha dicho hace tiempo. ¿Pero qué se puede hacer cuando no es posible cumplirlo?

Todos alguna vez hemos dado o recibido el consejo “tenés que dormir más”. Existe demasiada evidencia científica que afirma que somos peores en el trabajo, en la familia y en la vida en general si nos faltan horas de sueño. Ahora bien: dormir más es claramente un buen consejo, pero no siempre es posible seguirlo. Ya sea un niño que llora, una heladera que hace demasiado ruido o finanzas familiares que amenazan la tranquilidad, son muchos los motivos por los cuales uno puede no dormir una cantidad de horas suficientes o tener un sueño de calidad como para descansar... ¿Qué se puede hacer para sobrellevar mejor el día?

El primer remedio es el más común y el más obvio: la cafeína. Se trata de una de las drogas más consumidas en el mundo laboral. No hay oficina en la que falte una cafetera, hecho que sugiere que la privación crónica del sueño impulsa a las personas a consumir cafeína y que existe además cierto optimismo de que la cafeína resolverá el problema. Lo cierto es que el consumo de cafeína puede compensar al menos parcialmente muchos de los efectos de la falta de sueño en el rendimiento a corto plazo.

El café, la más común de las formas de combatir la falta de sueño. A largo plazo, sus efectos pueden no ser muy beneficiosos. (Foto de Elijah O'Donnell en Pexels)

Sin embargo, ésta no es una gran solución a largo plazo, dado que generalmente enmascara los efectos de la falta de sueño en lugar de conducir a la regeneración más fundamental que ocurre durante el sueño. Además, la cafeína generalmente interferirá con su capacidad para dormir durante varias horas después de consumirla, lo que podría causar más problemas de sueño al día siguiente. Por lo tanto, lo mejor es usarla estratégicamente, reservándola sólo para las circunstancias más extremas.

La segunda solución más obvia es más difícil de implementar: saber cuándo dar por finalizado el día. Trabajar con el sueño reducido provoca deficiencias cognitivas que hacen más probable que se cometan errores y el resultado del trabajo sea de menor calidad. Además, de acuerdo con una investigación publicada por la Harvard Bussines Review, si el que ha dormido mal es el jefe, su mala performance puede afectar a todo el rendimiento de su grupo de trabajo. Es decir, trabajar con sueño puede llegar a tener más perjuicios que beneficios. Por eso, cuando es posible hay que tratar de descansar antes de trabajar; y si eso no es viable, al menos intentar una siesta. Un breve descanso de unos 20 minutos, lo que se conoce como “power nap”, pueden hacer que seamos más eficaces el resto del día.

Sin embargo, es muy probable que no sea posible postergar el trabajo para el momento en que estemos más descansados. En ese caso, la mejor idea es elegir estratégicamente las tareas que haremos mientras tengamos problemas de sueño. Las investigaciones sobre el sueño indican que la falta de sueño es peor para aquellas tareas que requieren más creatividad e innovación que para aquellas tareas rutinarias o que no requieren mayor creatividad. Es decir, hay que elegir tareas que sean tan sencillas que uno pueda hacerlas incluso estando "dormido". Por supuesto, dada la disminución de las capacidades cognitivas, hay que tratar de evitar actividades que representen un riesgo elevado de sufrir accidentes o que puedan tener consecuencias graves.

Otra estrategia posible para minimizar los potenciales efectos nocivos de la falta de sueño es tratar de delegar o pedir ayuda. Es decir, depender menos de la propia mente somnolienta y recurrir al consejo de colegas, mentores o expertos, antes o después de realizar el trabajo. Pedir una segunda mirada una vez terminada una tarea puede ayudar a detectar errores que más tarde se conviertan en problemas aún mayores.

En general, todos sabemos que necesitamos dormir más. Pero cuando no se puede, existen estos trucos para tratar de reducir los riesgos de trabajar con sueño.

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