«Las mujeres somos todopoderosas: hasta nos hacemos tiempo para ir al gimnasio y hacer el amor» – GENTE Online
 

"Las mujeres somos todopoderosas: hasta nos hacemos tiempo para ir al gimnasio y hacer el amor"

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Es jueves 8, Día de la Mujer, acá y en todo el mundo. Leticia Brédice (una de las féminas más versátiles y camaleónicas de la farándula argentina) carga una bolsa de compras repleta: ropa, maquillaje, zapatos y un libro con olor a viejo que muestra después del saludo y las felicitaciones de rigor. Lo abre para compartirlo: tiene notas viejas, de los años setenta, todas dedicadas a la mujer. “Mirá qué increíble: hablan de nosotras como fenómeno y movimiento social. Nos empezábamos a mostrar más libres, nos estábamos independizando, nos animábamos a hacer tareas más masculinas...”.

–No por nada en esa década el boom de la tele era La Mujer Maravilla...
–…Y pensar que hoy todas somos medio Linda Carter (risas). Porque, ¿vos viste la cantidad de cosas que somos capaces de hacer? A veces me pregunto de dónde sacamos tanta energía. Las mujeres somos todopoderosas: trabajamos, estudiamos, crecemos en lo profesional, nos ocupamos de la casa, de los chicos, cuidamos a nuestras amigas, y hasta nos hacemos tiempo para ir al gimnasio y hacer el amor…

–Ahora, con la falta de hombres que hay, ¿no te parece que ellos también merecen tener su día?
–¿Vos decís…? Yo creo que todavía los hay, y muy machos. ¿O seré una chica con suerte? No, quiero pensar que quedan. ¡Son tan necesarios! Me fascina la mujer, su potencia, y la defiendo a muerte, pero también respeto mucho al hombre. Yo soy la mujer que soy gracias a ellos. Igual, te reconozco: nosotras somos mucho más sensibles y está muy bueno que tengamos nuestro día. Yo lo celebro.

–Pero a vos, más que el género, te sensibilizó la maternidad… ¿o no?
–Absolutamente. Cuando tuve a Indio, hace como un año y medio ya, lo primero que me pregunté fue cómo no había tenido un hijo antes. Me hizo muy bien su llegada. Igual, desde los 28 años, que según dicen es la vuelta de Saturno y astrológicamente marca mucho a la mujer, me venían unas ganas muy grandes de ser mamá. Creo que me hubiese venido bien tener un hijo antes, pero no está bueno arrepentirse de las cosas. Por algo Indio llegó cuando llegó.

–¿Y te trajo más energía, decís?
–Sí, antes no paraba. Pero nunca hice tantas cosas como ahora…

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Mientras se deja maquillar, Leticia pide un tostado de jamón y queso. Está muerta de hambre, dice. Lleva cinco horas sin probar bocado, desde las nueve de la mañana, cuando salió de su casa. Después se dedica a enumerar todos y cada uno de sus proyectos. Cuenta que está conduciendo Bailarina en la oscuridad (el programa de radio que va de lunes a viernes, a la medianoche, por la renovada AM 1110), que escribió dos obras de teatro (una de ellas para chicos) que estrenará antes de fin de año, que está guionando unos unitarios (donde también actuará) con historias de mujeres, que se emitirán a mediados de este 2007, que se prepara para protagonizar una nueva película nacional bajo las órdenes de Javier Torre, que está produciendo su segundo disco junto a Christian Basso (bajista de La Portuaria y Charly García) con canzonettas italianas escritas por ella en español… Y todo eso, no es todo. Porque de lo inmediato, de lo que ya se viene, todavía no habló…

¿Yo circo? Ni loca”, eso fue lo primero que respondió cuando le ofrecieron participar en El circo de las estrellas, el reality de famosos que prepara Susana Giménez para su vuelta por Telefe. Después, Gustavo Yankelevich la invitó a ver el formato portugués del ciclo y lo pensó… Ahora, y desde enero, ensaya tres horas por día en El Coreto, escuela de circo ubicada en Soler y Armenia, bajo las órdenes de Mario Pérez (cuarta generación de circenses) y Gabriela Ricardes: trapecio, malabares, acrobacia, equilibrio, cama elástica, danza aérea, son algunas de las disciplinas que intenta. “Decí que me tienen una paciencia…”, agradece la Brédice.

–¿Te cuesta?
–¡No sabés cuánto! Trabajar en la televisión no me tentaba, porque significaba estar muy lejos de mi hijo, y la verdad es que soy una mamá culposa hasta para salir a hacer las compras al supermercado. Pero como lo de Susana me deja la tarde libre para estar con él, ir a la radio y seguir con mis otros proyectos desde casa, acepté. Además, está bueno trabajar con ella. La quiero mucho, la respeto mucho, escucho siempre todo lo que me dice. A la hora de trabajar necesito sentirme querida y cuidada, y con ella sé que voy a estar bien. También está bueno volver a la tele sin estar tan expuesta. Hoy no me bancaría una tira diaria. Prefiero manejarme así, más bajito… El sobreexceso de mí misma me aburre mucho.

–¿Y por qué le divierte hacer circo a una chica como vos?
–No sé si la palabra es que me divierte. Me emociona. Tuve un abuelo, el papá de mi mamá, que trabajó en el circo como equilibrista, pero yo ni lo conocí…

–Tenés genes circenses entonces.
–Me encantaría decirte que sí, pero no. Soy fiaca hasta para ir al gimnasio, imagináte. Recién ahora hago malabares con tres pelotas, pero soy muy lenta, no lo hago corrido… En esto no hay disciplina fácil para mí. Igual, me tranquiliza saber que cuando la gente note que soy un queso, me va a echar. Van a decir: “Eliminemos a la Brédice, pobre, ¡que no sufra más...!”. Igual, ¿qué pierdo con intentarlo, no?

–¿Tu pareja, Juampi, qué opina de todo esto?
–El me apoya. La verdad que lo quiero mucho, mucho. Me enamoré. Y es muy loco, porque el amor no tiene explicación. Antes era de las que se enamoraban a primera vista, pero con él fue todo mucho más paulatino. Me fue conquistando y seduciendo a medida que lo conocía. Por ahí es mejor que sea así.

–¿Y qué te enamora de él?
–Que le gustan mucho los chicos. Que ama a su hijo y lo cuida. Que me cuida a mí, que me respeta. Yo tenía muchas ganas de escribir, y Juan se banca que le lea cuarenta páginas de una obra de teatro. Por ahí parece algo muy fácil y cotidiano lo que te cuento, pero para mí es fuerte, muy importante…

–¿Vos demostrás ese interés por la música de él?
–¡Ay, no sé! (carcajadas) Espero que sí… Igual lo de él es mucho más rockero y el hombre es más para adentro, no demuestra tanto… Yo me meto, me intereso: sé dónde tocan, cuándo, voy a alguno que otro ensayo, me encanta verlo cantar y componer en casa. Me creo La Negra Poli de Los Redonditos, ¿no? (risas otra vez). A mí me gusta mucho el rock, pero demasiado rockero tampoco. También me encanta Luis Miguel, ¿para qué lo voy a negar…? Pero Juampi es genial. Ahora, en este momento, cuida de nuestro hijo mientras yo estoy acá. No cualquiera…

–¿Indio entendió que ahora mamá se va a trabajar?
–Sí, se adaptó. Cuando salgo, a la mañana, me despide con un beso y un “Chau, mami” re-tierno. Te cuento esto y lo extraño tantooo. Es que nos hicimos muy compañeros. Ahora estoy muy metida con la jardinería y me ayuda a plantar y regar en casa…

–Dicen que estás embarazada: ¿mentira o verdad?
–¡Puede ser! En este país no te podés comer dos postres que ya te enchufan un hijo. El otro día fui a un evento y noté que un fotógrafo me apuntaba al vientre, no entendía nada… Pero ahora que lo preguntás, me cierra todo. No, no es un embarazo, es mi panza. Y, ¿sabés qué? No me importa nada, ésta soy yo.

–Con esta nueva vida de madre y esposa, ¿dónde quedó tu ego, Brédice?
–Gracias a ellos, en el lugar donde tiene que estar. Siempre me gustó mucho pensar en los demás y ver en qué se puede ayudar. Pero esta profesión… No, no le voy a echar la culpa a la profesión. Yo misma pasé por muchos momentos de estupidez. Tenía como dormida esa parte muy femenina de trabajar un poco la ausencia del ego para pensar más en los otros. Sería algo así como no creer que todo el tiempo te tienen que estar mirando, para mirar un poco a los demás. Y el que me cacheteó el ego fue Indio. Mi hijo me hizo bien. Gracias a él soy mejor persona, más mujer, más solidaria. Me dio unas pilas tremendas en todos los órdenes de la vida. Indio y Juampi me hicieron más terrenal: son los hombres que echaron cemento a mis pies. Por eso, pese a que tengo un año lleno de proyectos, voy a ir despacio. Ahora me gusta ir despacito.

La  maternidad y la convivencia, sin duda, cambiaron su vida. Hoy se reconoce menos egocéntrica, más sensible y con energía para regalar.

La maternidad y la convivencia, sin duda, cambiaron su vida. Hoy se reconoce menos egocéntrica, más sensible y con energía para regalar.

“Mi hijo me hizo bien. Gracias a él soy  mejor persona, más mujer, más solidaria. Indio y Juampi me hicieron  más terrenal. Son los hombres que echaron cemento a mis pies” “Esto del circo no es fácil para mí. Igual, me tranquiliza saber que cuando la gente note que soy un queso, me va a echar. Van a decir: ‘Eliminemos a la Brédice, pobre, ¡que no sufra más...!’”.

“Mi hijo me hizo bien. Gracias a él soy mejor persona, más mujer, más solidaria. Indio y Juampi me hicieron más terrenal. Son los hombres que echaron cemento a mis pies” “Esto del circo no es fácil para mí. Igual, me tranquiliza saber que cuando la gente note que soy un queso, me va a echar. Van a decir: ‘Eliminemos a la Brédice, pobre, ¡que no sufra más...!’”.

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