Las gemelas Marull, de noteras de Atorrantes a escribir y dirigir teatro off – GENTE Online
 

Las gemelas Marull, de noteras de Atorrantes a escribir y dirigir teatro off

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Las gemelas Marull (42) parecen hechas para el juego de las siete diferencias. A modo de ayuda digamos: Paula tiene un lunar arriba del labio, y a María, cuando sonríe, se le forman unos hoyuelos más profundos que a su hermana. Ellas lo aceptan: tienen más coincidencias que diferencias. “Nos pasan cosas similares sin que nos lo propongamos. En estos momentos, cada una actúa en obras que la otra dirige. Yo, en Los ojos de Ana y Yo no duermo la siesta, que Paula dirige en Espacio Callejón. Por mi lado, escribí y dirijo La Pilarcita en El Camarín de las Musas”, cuenta María, mientras Paula acota: “Yo no actúo en La Pilarcita, pero la ayudé con el casting de los actores. Como actriz, sólo estoy en Un hombre con gafas de pasta. Nos gusta trabajar juntas. Nos potenciamos, somos compañeras, y aunque no buscamos hacer cosas parecidas, terminamos haciéndolas. ¡Hasta vivimos a media cuadra de distancia! No lo buscamos, pero nos dimos cuenta de que eso nos facilita mucho la crianza de nuestras hijas. Porque con el teatro tenemos que trabajar muchas noches por semana”. 

La Pilarcita y Yo no duermo la siesta, las dos obras escritas por ustedes, hablan de la vida en el Interior. 

María: En la escritura hablamos siempre de nuestro universo, de Rosario, y también de Esquina, Corrientes, donde vivía nuestro papá y pasábamos todos los veranos. Aunque yo no conocía la historia de La Pilarcita, me puse a investigar sobre los santos populares y utilicé lo que sabía. 

Paula: Nos gusta escribir, dirigir y actuar. Cuando vinimos a los 19 años a Buenos Aires comenzamos teatro como un juego, y para potenciar nuestro trabajo de noteras y modelos. Terminó convirtiéndose en nuestro modo de expresión más fuerte. 

–Pero ustedes no vinieron para estudiar teatro... 

P: No. Llegamos acá hace 23 años, con la excusa de cursar Diseño Industrial. Después nos dimos cuenta de que fue el argumento para independizarnos. Aunque al principio fue un desgarro emocional, luego se convirtió en una liberación. 

–¿Cómo llegaron a la tele? 

M: Empezamos en Backstage, un programa de cable de Vicente López; después Liliana Bertolín, que tiene una castinera, nos mandó a estudiar teatro. Más tarde hicimos Comunicado Pop por Canal 7, y ahí entrevistamos a Pato Galván; le gustó y nos llamó para ser noteras de Atorrantes. Luego estuvimos en 1,2,3 Out por Telefe, con Horacio Cabak. 

–¿Volverían a trabajar en la tele como conductoras? 

M: Sí. A mí me gusta conducir, actuar, dirigir y escribir. Todo el tiempo tengo que estar escribiendo algo. Eso me permite sacar las cosas de adentro. Jugar con mi mundo interno. Y el teatro me apasiona, porque tiene algo grupal. 

P: Sí. Además, escribir y dirigir es como parir, y está muy conectado con lo interno. No voy a dejar de hacerlo nunca, porque es mi necesidad. Con eso empecé yo, cuando me anoté en un taller de dramaturgia y después se sumó María. Ella hizo primero la carrera en la EMAD (Escuela Metropolitana de Arte Dramático), y yo entré ahí más tarde. 

–¿Cómo es dirigir a una hermana? 

P: Es lo mejor que me puede pasar, porque nos entendemos con sólo mirarnos. Por suerte, tenemos una visión parecida. Somos muy exigentes. Las dos encaramos el trabajo con la misma obsesión. Además, María aporta en mis obras como actriz y también como hermana. 

M: A mí también me encanta que Paula esté en mis proyectos. Somos un buen equipo a nivel emocional y artístico. Me gusta su mirada, que me acompañe a los castings... Una es la sucursal de la otra: nos consultamos todo y así nos retroalimentamos. 

–Cuando eran chicas, ¿que cosas les gustaba escribir? 

M: Llevábamos nuestro diario personal, escribíamos poesías... Le hicimos una a mi abuelo cuando se jubiló del Banco de Italia. 

P: Lo hacíamos por gusto. No soñábamos que iba a ser nuestra profesión. Y nos encantaba disfrazarnos, actuar y jugar a ser otras. 

–¿De quién heredaron el arte? 

M: De Roque, mi papá. El tenía una veta artística muy fuerte, que no pudo desarrollar mucho. Tocaba la guitarra, tenía un gran sentido del humor y escribía muy lindo. 

–¿Comparten la creatividad con sus maridos? 

P: A Diego lo conocí en un curso de teatro, aunque es ingeniero. Viene a algunos ensayos y tiene una mirada crítica e interesante. 

M: Damián también me acompaña mucho en el proceso creativo. Muchas veces tomo prestados sus consejos. 

–¿Es tan estrecho su vínculo que quedaron embarazadas casi al mismo tiempo? 

P: Sí. Además, tenemos otras coincidencias: los nombres de nuestras parejas empiezan con “D” –(María está hace casi veinte años con Damián (Szifrón) y yo, hace diez con Diego–. Las dos quedamos embarazadas más o menos por la misma fecha, y tuvimos dos nenas cada una. Las de María se llaman Rosa (7) y Eva (2), y las mías, Luisa (6) y Adela (2). Se llevan medio año. 

M: Creer o reventar, pero Las Marull somos así. 

 

Por Pablo Procopio. 

Fotos: Fabián Uset y álbum de las Marull.  

 Las gemelas tienen visiones de la vida muy similares. Ambas, dicen, son apasionadas, obsesivas y exigentes a la hora de trabajar y encarar un proyecto.

Las gemelas tienen visiones de la vida muy similares. Ambas, dicen, son apasionadas, obsesivas y exigentes a la hora de trabajar y encarar un proyecto.

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