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''Las chicas argentinas somos machistas''

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- Hola. Yo soy Leticia -extiende su mano Leticia Bredice (25), como si el periodista no la reconociera. -My name is Ortega, Julieta Ortega -parafrasea al estilo
Agente 007 Julieta Ortega (29), mientras entrega un beso en la mejilla.
-¿Cómo andás, viejo?… ¿Vos todo bien? -acerca su característico medio abrazo campechano
Nancy Dupláa (31).


-Sorprendido. ¡Qué presentación! Parecen Los ángeles de Charly en versión nacional: Ana Pandolfi, Laura Copioli y Natalia
Castelli.
Las tres:
-Entonces vos serías Charly. ¿Qué misión nos tenés preparada, Charly, para hoy?


-Podríamos intentar una entrevista. Por ejemplo, para desentrañar cómo tres pesos pesados de sus quilates, tres mentes, rostros y cuerpos femeninos que merecen protagonizar por separado, aceptaron trabajar juntos.
Nancy:
-Después de encarnar a niñas bien y a damas angelicales, decidí buscar un desafío. Y
22 (el Loco), es un gran desafío.

Leticia:
-Porque estuve varios meses filmando afuera, y extrañé. Porque el cine te da prestigio pero no esa popularidad que anoche, en un shopping, me hizo sentir Bruce Willis. Porque trabajaban amigos y un jefazo como Suar (la cara de Federico Falcone). Porque va en un gran horario (martes a viernes, de 22 a 23) y un gran canal (el 13). Y porque era una estúpida si me negaba.

Julieta:
-El programa soñado. Yo desde La hermana mayor (1995) no me sentía así feliz. Aprendí a tomar un arma y practico taekwondo. Me siento
Nikita. Pura acción.


-Ya que de un policial, de acción, de adrenalina hablamos, ¿qué heroína jugaban a ser cuando chicas: La Mujer Maravilla, Mujer policía, La Mujer Biónica…?
L.:
-Todas. Además, imitaba a Cecilia Roth, a Susú Pecoraro, a Soledad Silveyra. Pero especialmente soñaba convertirme en la novia de Leonardo Sbaraglia, el galán de Clave de sol. Al final fui como siete veces su pareja en la ficción.

J.:
-(Germán) Palacios también te gustaba. ¿no?… Okay, no contestes.

N.:
-Yo era la Kelly Garret (Jacklyn Smith) de Los ángeles… Aparte, dibujaba e imitada a
La Mujer Maravilla, y moría con Solita y con las pelis de Sandro y de Lolita Torres.

J.:
-A los 10 quería ser Ana María Picchio. Me volaba la cabeza verla ensayar Compromiso con (Ricardo) Darín, Norma Aleandro, Miguel Angel Solá. Los abrazos que se daban eran laaargos, de corazón. Yo antes quería ser ellos y ahora soy ellos… ¡Cuántas coincidencias, ¿no?! Además, nacimos las tres en Buenos Aires.


-Cierto. ¿Y qué imagen tenían, de antemano, cada una sobre las otras?
N.:
-Leti me parecía mona y buena actriz, pero guardaba ciertos prejuicios con ella porque creía tenía prejuicios con los actores de televisión. Pensé que era una diva, y me equivoqué. Ordena todo (risas). Incluso, deja notitas agasajándome: "Nachu, estoy feliz de conocerte". Cero divismo.

J.:
-Con Bredu somos amigotas desde Mi hermana..., lo último diario de ella. Tuvo montones de ofertas y se negó a la tele. Salvo Bredice y Sbaraglia, no sé cuántos compatriotas hacen dos, tres películas anuales. Suar le tenía las mismas ganas que todo el mundo. Una figurita difícil.

L.:
-Gracias. Flores por flores: y el Chueco te vio a vos unos labios, una cara, una sensualidad y una piel incomparables. A mí me gustás como mujer. De Nancy, la personalidad, sus ojos, su polenta.

J.:
-La Dupláa es de esas actrices que si yo fuera productor me aseguraría no perder. Se nota que manyó bastante más tevé que nosotras dos.

N.:
-Sobre Julieta también había prejuicios, y al final es la más madura. Fijate quién sale seria en las fotos. En este medio hay gente que es muy buena y tiene mala prensa, y gente que es muy mala y tiene buena prensa. Con Julie puedo hablar temas intimísimos. Te mira de frente. Nos cuida.

L.:
-En síntesis, creo que Adrián resolvió convocarnos porque le van las mujeres fuertes. No resulta casual que su esposa sea Araceli (González). Damas de armas tomar. Yo de Nancy no sabía tanto. A partir de la pantalla podés opinar sobre el mundo. Pero lo revelador es cuando el otro se te para adelante y tiene personalidad. Esa Dupláa descubrí.

J.:
-Coincido. Nos conocimos viendo una obra y sentía curiosidad. Me gustan varias cosas de Nan. En especial, sus diferencias respecto de nosotras.


-Arriesgue: ¿qué es ella que usted y Leticia no son?
J.:
-Nancy es ahora mamá, pero creo que era mamá antes de serlo. Una mujer a tierra. Nosotras, no. Mientras charlamos sobre compactos, ella se dedica a cosas bien concretas: irse a las tres de la tarde porque debe darle de comer a su hijo, volver a las 16.30, llamar para saber cómo anda Luca (14 meses). Una ídola.


-¿Y qué le aconsejaría una ídola como usted, Nancy, que por edad podría ser su hermana, a dos solteras? ¿Que se casen o no? ¿Que escriban a la cigüeña o no?
N.:
-La experiencia de madre es tremenda. Me cambió. Además, tal cual acertó Julieta, era mi misión. ¿Cómo no aconsejarlo? En cuanto a errores, les cuento en qué me equivoqué. Sé qué no deseo me pase de nuevo. Haría de a poco las cosas… convivir, tener un hijo.

J.:
-Yo aún no sé si quiero casarme y compañía.

L.:
-En mi caso, cambio continuamente. A las mujeres nos mueven y entristecen cosas parecidas. Una chica de la Villa 31 que sufre por amor sufre similar que una de Recoleta que sufre por amor.


-Olfateo un cercano ataque hacia el sexo masculino. ¿Cómo se llevan con el machismo?
L.:
-Las argentinas somos mucho más machistas que los argentinos. Nosotras todo el tiempo ponemos a la otra en falta. Acá vemos por televisión una embarazada y lanzamos: "Mirá qué gorda está". ¡Hay que ser jodida, eh! Si una embarazada es lo más hermoso que existe.

N.:
-Hacer sentir como los mejores del planeta a quienes te rodean, vuelve multiplicado. Pasa que es un lugar complicado el que ocupamos los que laburamos de cara al público. Existe demasiada competencia desleal.

L.:
-Parece el deporte femenino nacional. Nos gusta que a la otra le vaya mal. A las europeas, por ejemplo, no les cabe escuchar que tengas problemas con tu físico, con tu novio. Hay más complicidad.

J.:
-Nos falta hermandad también respecto a las licencias sexuales. Cuando escuchamos que una chica se acostó con equis cantidad de hombres o cambió de relación, enseguida opinamos, "¡Qué p…!". No. Tiremos una buena. "¡Sí podés!" Leti lo hace. Entrás a un lugar y te presenta: "¿Vieron lo linda que está la Negra?


-¿Pero qué hacemos con la siempre vigente competencia entre damas? Porque la competencia entre damas existe acá, en Europa y en la China.
N.:
-Se compite desde un lugar tan bajo que yo siempre pierdo. No clavo puñales por atrás. Ojo, llega alguien guapa y peno: "¡Ella mata y yo parezco un escracho!" Pero me ayuda a mejorar mañana. Debemos ser solidarias. Yo me la paso sugiriéndole a Leti: "Mostrá la cola y los pechos bárbaros que tenés. Dejá de hinchar con el trajecito".

L.:
-Es sano fijarse en la otra para poner un parámetro. Las mujeres tenemos un código común al nacer: tirarnos a llorar porque nos falta trabajo, por un flaco, porque aumentamos la celulitis. Un "Qué linda viniste", motiva. Estas alianzas son poderosísimas. Si armáramos más... Como los hombres, que se juntan a jugar al fútbol y no les importa nada.


-¿Qué sería lo más cercano `al fútbol´ para ustedes?
N.:
-Cada alto de grabación es como un Club de las solteras. En general la Ortega y yo chusmeamos revistas y criticamos, y Leticia pone un manto de piedad. A mí los programas de chimentos me dan dolor porque se meten conmigo. Sin embargo, son adictivos.

L.:
-El fútbol nuestro sería juntarnos a ver la tele, a tomar capuchinos, a hablar de ropa, de libros, de si nos entra la malla. Comentar sobre cosas de cuando chicas. 

J.:
-O cambiarnos la ropa delante de la otra y prestarnos pilchas. Ese también sería nuestro fútbol.


-De hombres también deben hablar. ¿Se les olvidó mencionarlo o queda en la intimidad?
Las tres:
-¡Queda! Hablamos sobre la clase de tipo que nos gusta y podemos llegar a contarnos detalles de una cita la noche anterior.

N.:
-Calculá que en el camarín rosa de las tres hay fotos de Jennifer Lopez, de un par de negras raperas bombones que les gustan a ellas, de Madonna; y la única imagen masculina es de mi hijo.

L. y J.:
-Para que entre la foto de un hombre debemos estar las tres de acuerdo. Ya le pedimos a Mariano Martínez una suya con el torso desnudo.

N.:
-A ellas les gusta Mariano. Yo tiro más del lado de Damián (De Santo). Son los pesos pesados. También hablamos de nuestras anteriores parejas. Es divertido porque ahora soy una mamá solterita. Estoy dedicada a Luca, pero si pinta algo… Me encanta mirar señores.

L.:
-Y, yo que estoy de novia (con el empresario Pablo Bossi), sigo siendo una jovencita interesante, ¿verdad?

J.:
-En mi caso, aunque vivo enamorándome, ahora ando sin compañía. Podemos contarnos situaciones divertidas y sugerirle a la otra: "Sí, andá p´ delante" (carcajadas generales).


-Tan autosuficientes y personales ustedes, ¿les temen los caballeros?
Las tres:
-Para nada.

N.:
-Más que temerme, no me considero un gran partido. Soy muy cara. 

L. y J.:
-¡¡Perdón!!

N.:
-El gordo morfa demasiado… Ahhh, otro tema que olvidamos mencionar es el cuerpo.

J.:
-Con los años voy sintiéndome más cómoda dentro de mis zapatos. Llevo el tema con un poquito más de sabiduría y un poquito menos de planteos.


-¿Será porque sus contornos ya no poseen la misma firmeza de hace una década?
J.:
-Nunca fui una adolescente hermosa. Veo por Volver trabajos míos de los 19 y quisiera quemarlos. ¡Qué facha! El pelo con más reflejos de lo aconsejable, cara distinta, curvas diferentes.

N.:
-Mi cuerpo no tiene la firmeza de hace diez años, pero no lo cambiaría por aquél. Le encontré la vuelta de rosca. Desde los dos meses de embarazo practico gimnasia y me siento mejor.

L.:
-Los ejercicios de respiración son clave. Posar y posar para evitar mostrar panza es antipático y aburrido. A mí me erotiza una mujer con pechos y vientre normales. Amo los cuerpos blandos del Renacentismo. Sin embargo, vivo en la cultura del lomo flaco, y a veces caigo en la trampa. Nunca me operé y prefiero moverme a matarme de hambre.

J.:
-Yo sí me operé: reducción de lolas. Durante esa época de la que te hablé. Era demasiado lo que cargaba. Parecía un minón, que si ves mi 1.52, no es tal. Antes de observarme como actriz, miraban mi escote. Entonces me decidí por la cuchilla. Con el tiempo gané en despojo: ahora me tiro el pelo atrás, uso ropa cómoda, hago yoga, como bien. Me relajé.

N.:
-No entré al quirófano por coquetería, pero en un futuro, si algo anda por el piso -léase mis lolas, que dándole de comer al piojo, perdieron libras-, no tendría problemas. Experimenté una etapa fashion zurda de mucho jean, mucho stone, mucha zapatilla y mucha camisa de bambula, pero ahora busco estar maquillada, diosa, divina.

L.:
-Entendí que lo que más motiva a un hombre es una mujer que lo enriquezca por dentro. El envase no es eterno. Yo también pequé de
Betty, la fea. Julie me preguntaba: "Ché, ¿sabés qué es una peluquería?" Hasta que logró llevarme.

J.:
-Mi primera imagen de Leticia: frente a Canal 9 con unas All Star rotas, calcitas rayadas hechas m…, camiseta y enterito atado. "¡La actriz de Sin condena! ¡¡Qué personalidad!!" Coincido en evitar los extremos. Si sos actriz, existen y existirán 250 más lindas. Siempre hay alguien con menos años y más delantera.

N.:
-No puede ser que a las mujeres lo único que nos levante el alma sea conocer "a un joven para ver si puedo ponerme de novia, casarme y tener hijos".

L.:
-Ese es el nivel medio de la argentina. Debemos progresar, aprender idiomas. Por eso aconsejo, "Ojo con la cola y las lolas, porque los hombres las tocan y se van a probar suerte por el mundo."

-¿Y cómo no alimentar la cuestión imagen? Porque a las tres se las descubierto desnudas y tentadoras en los medios.
L.:
-A mí se me produce la contradicción: Si muestro, "¿Por qué tanto?" Si no muestro, "¿Por qué tan poco?" Aunque sé que apunto a verme yo linda. Si después mi pareja piensa "¡Qué balazo!", genial, pero yo hice un toco de otras cosas para que se enamorara de mí. A la hora de contar un filme, una historia, me desnudo sin prejuicios. 

N.:
-Yo me desnudé en cine, en fotos y en televisión y sólo no volvería a hacerlo para la tele. Onda que el fiambrero al otro día te mande: "Excelente delantera, piba". El resto, si pinta un desnudo con contenido…

J.:
-¿Contenido erótico?

N.:
-Contenido nomás. ¿Por qué no? A mi exterior le pongo un 8.

J.:
-El cuerpo de la mujer es algo hermoso. Yo me desnudé frente a la cámara de fotos y casi todas mis amigas, que son actrices, también. Aplaudo a las que quieran mostrar. Libertad, señoras. Es muy lindo caminar desnuda un escenario.

Las tres:
-… ¿No Charly?

por Leonardo Ibáñez
leibanez@atlantida.com.ar
fotos: Andy Cherniavsky
producción: Inés Azumendi
maquillaje: Bettina Frumboli, con productos Lançome; y Sebastián Correa, para SC Management, peinó: Elvio Casciano, con productos Sebastian, para SC Managment
agradecemos a Ona Saez, Ricky Sarkany y Sol Suide

Julieta carece de segundo nombre, adora el hip hop y filma con camarita digital. Nancy Verónica Dupláa prefiere escuchar rock and roll y cambiar pañales. Leticia tiene segundo nombre pero no lo quiere decir, ama la música nacional, pinta y escribe poemas. Un consejo: no las subestime.

Julieta carece de segundo nombre, adora el hip hop y filma con camarita digital. Nancy Verónica Dupláa prefiere escuchar rock and roll y cambiar pañales. Leticia tiene segundo nombre pero no lo quiere decir, ama la música nacional, pinta y escribe poemas. Un consejo: no las subestime.

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