“Las chicas argentinas están de Diez” – GENTE Online
 

“Las chicas argentinas están de Diez”

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Parece que Buenos Aires se transformó en el destino obligado de las celebrities internacionales. De entrada, los últimos días desembarcaron en Ezeiza el boricua Benicio Del Toro y el bosnio Emir Kusturica. El actor vino en busca de material sobre la figura de Ernesto Che Guevara, ya que lo personificará en el filme de Steven Soderbergh; y el director se convirtió en uno de los invitados de Diego Maradona en su programa de televisión. Pero el sábado 29 a las 11 de la mañana, llegó la frutilla del postre: Colin Farrell, uno de los solteros más codiciados de Hollywood, y la multitud femenina enloqueció. Claro que sí, porque el irlandés de 29 años, junto a un asistente y a su padre ex futbolista (Eamon), franqueó el lobby del hotel Four Seasons, pagó tres suites y se instaló a descansar después de un largo viaje.

Cualquiera se preguntaría por qué eligió para visitar este rincón del Sur. Sucede que don Colin está filmando la nueva versión de Miami Vice, donde personifica al legendario James Sonny Crockett (que interpretara Don Johnson) junto al ganador del Oscar, Jamie Foxx, y dirigida por Michael Mann. Ocurrió que el set estaba armado en la zona colonial de Santo Domingo, pero unos días atrás un hombre alcoholizado había querido acceder al mismo para actuar como doble, recibiendo un balazo por parte de la seguridad de la producción. Ataque que generaría un sinfín de problemas, incluyendo la mudanza a Ciudad del Este, para continuar la filmación allí. Conclusión: como Farrell tenía una semana libre, decidió relajarse. Y se vino hasta aquí nomás.

Siempre vestido con jeans y remeras apretadas, botas de reptil, muchos anillos y sombreros varios para tapar su pelo largo teñido de rubio, el sex symbol (“El verdadero sex symbol actual no soy yo, es Ben Affleck”, apuntó en suelo porteño), no dejó de salir. Ni siquiera hizo caso de las prevenciones por la falta de seguridad. Iba y venía en taxi y hasta paseaba solo por la ciudad. Su rutina incluía almuerzo de carnes argentinas –los bifes, bien jugosos– en el restó del hotel, y visitas de tarde al bar Le Dome, para tomar cerveza, fumar y leer un libro. Sólo cambió la rutina para comprar ropa de cuero.

Las noches eran puertas afuera, para volver después de las siete de la mañana. La primera transcurrió en la disco Niceto. Tomó cerveza –nunca cambió de trago– y conversó con una chica mayor que él. Hartos de los violentos decibeles de la música, partieron a recorrer la ciudad. Pero al final, cada uno a su cama. El miércoles fue al Soul Café de Las Cañitas: le habían prometido que a su lado iba a sentarse Diego Maradona. Y allí llegó Farrell con su asistente y su padre Eamon, fanático del Diez. Y el Diez no falló: se presentó con Claudia Villafañe, su hija Dalma, Adrián Suar y Pablo Codevilla. Tras un gran abrazo, Maradona le señaló que le encantaba su sombrero, y el actor, sin dudarlo, se lo obsequió junto a una poesía que le había escrito en el hotel. Diego, por su parte, le regaló una remera autografiada de la Selección. El tema ineludible, por supuesto, era el fútbol, y eso fue lo único que le interesó a Colin durante la comida. Incluso a su lado estaba sentada la modelo Cindy Van Meenem, con quien conversó un rato. Pero nada más. “Las chicas argentinas están de Diez”, dijo, jugando con el apodo de Diego. Pero al mismo tiempo mantuvo el bajo perfil.

Sin embargo, el protagonista de Alexander tiene un largo historial femenino: en el 2001 se casó con la actriz Amalia Warner, pero se separó a los cuatro meses. Luego sumó romances con Demi Moore, Britney Spears, Angelina Jolie, Paris Hilton y la modelo Kim Bordenave, con quien tiene un hijo. Aquí, no obstante, Colin Farrell se portó bien y no pidió la típica fila de señoritas bonitas dispuestas a conocerlo. Aunque varias, claro, quisieron, sin éxito, arrinconarlo. El jueves a las 9 de la noche, él y su pequeño team partieron desde el aeropuerto de Ezeiza rumbo a Miami. Las opciones para tomarse un descanso habían sido Buenos Aires o Río de Janeiro. Y Colin no se arrepintió. Sí, la pasó de Diez.

Farrell se encontró con Diego en el Soul Café.

Farrell se encontró con Diego en el Soul Café.

El actor le regaló su sombrero y el Diez, una remera de la Selección argentina.

El actor le regaló su sombrero y el Diez, una remera de la Selección argentina.

Diego y Colin se saludaron como si se conocieran de toda la vida.

Diego y Colin se saludaron como si se conocieran de toda la vida.

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