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La vida, no tan de cuento, de Mariana Genesio

La vida, no tan de cuento, de Mariana Genesio

Karina Noriega

La revelación de Pequeña victoria (Telefe) y El marginal (TV Pública) cuenta cuánto le costó ser una “mujer aplaudida”.

“Mi deseo era tener un papel en el que me pudiera correr del estereotipo, del “monigote” que nos armamos y tenemos como una connotación: la travesti graciosa y estrafalaria”.

“Yo por naturaleza soy de vivir todo como una película. Me encanta la historia de la provinciana que viene a probar suerte; me abrazo mucho a ella. Me la guioné y me la fui actuando toda. Es un cliché, pero me encanta y todavía lo vivo así”, le confiesa Mariana Genesio a GENTE.

Se refiere a cada uno de los días de los seis meses en los que grabó Pequeña victoria, la tira creada por Daniel Burman y Erica Halvorsen. “Ponía el despertador a las cinco de la mañana, me hacía un baño de inmersión, tomaba un cafecito, agarraba mis libretos, bajaba, tenía el auto en la puerta y al llegar se abrían las puertas del gran canal y yo entraba por los pasillos a un camarín con mi nombre en la puerta. Todo lo vivía como una fantasía”. Cree que compartir un protagónico con actrices a las que admira tanto “es surrealista. No me lo termino de creer. Sin buscarlo, mi vida fue como en la película Pretty Woman”.

–Y se te dio contando una historia protagónica…
–El papel que siempre quise, el de Emma. No es que reniegue de que como trans me pongan historias de una mujer trans… Me parece bárbaro, pero mi deseo era tener un papel en el que me pudiera correr del estereotipo, del “monigote” que nos armamos y tenemos como una connotación: la travesti graciosa y estrafalaria.

–¿Cuáles son esos lugares comunes en los medios?
–Es una realidad que la mayoría usamos el sentido del humor y el reírnos de nosotras mismas. Pero no todas tenemos la misma manera de hablar, de vestirnos, no todas tenemos los mismos conocimientos… Y me parecía que Emma era perfecta: una chica trans que no tiene nada que ver con el colectivo imaginario.

“Yo por naturaleza soy de vivir todo como una película. Me encanta la historia de la provinciana que viene a probar suerte; me abrazo mucho a ella”.

Leonina, de vanidad exacerbada, ama gustarles a todos y nada la detiene: “Tengo algo indeclinable: me encanta seducir a todas y a todos por igual. De hecho, ahora se me tiran muchos gays y chicas hetero”. Pero con sus amigas es tan fiel como Emma: “No compito para nada y me río con ellas si me crecen pelos en el cuello”. ¿Su pequeña y dulce venganza de la popularidad? “Creo que si bien siempre dejé a las personas que no querían tener algo serio conmigo, hoy disfruto de que me escriban por WhatsApp felicitándome..  aunque se hacen cargo de una parte del éxito. Ese mansplanning sí se puede ver”, suelta y resuelta.

Acerca de los señalamientos que se hacen acerca de la vida privada de las celebridades, dice retomando el caso de Lizy Tagliani en el amor: “ella es muy querida por todos y está en la tele todos los días. Es obvio que cada vez que tenga una relación se hable de ella, como le pasa a Susana o a Pampita. Cuando exponés mucho a tu pareja tenés que jugar con esas reglas. Yo no expondría nunca mi relación: me la tuve que bancar porque me hice conocida por mi relación, pero si hubiera sido al revés trataría de resguardarla. Es inevitable que, si mostrás algo, la gente opine”.

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–¿Cuáles fueron los prejuicios que hubo en tu caso?
–Al principio escuché algunos comentarios del tipo: “Uy, ésta va a trabajar gracias a que el marido tiene contactos” o “Es actriz porque la puede enganchar en algo” o “Le dan trabajo porque el marido tiene un Oscar”. No soy de engancharme con lo que diga la gente y no conecto con los comentarios negativos.

–¿Qué podés aportar de diferente al star system local?
–No sé qué vengo a romper… Sí siento que vengo a descontracturar, que mi intención es imprimir algo relajado y alejarme de las pretensiones. No me quiero hacer la Evita, pero siento que tengo la misión de brindar cariño a la gente, no sé por qué. Es mucho lo que les suelo imprimir a mis personajes: me gusta aportar calidez.

–Con la popularidad viene el doble standard de ser querido y ser blanco de los haters y los que señalan siempre para mal. ¿Cómo te llevás con eso?
–Primero que nada, mi vida es mi vida y hago lo que se me canta. Después, como estoy expuesta, por supuesto que me importa la opinión del otro. Pensé que iba a haber gente que dijera: “Ésta es fea, mala actriz”. O gente conservadora que no se bancara que una chica trans esté en una relación con un señor divorciado y con hijos. Pero, la verdad, no tuve casi nada de comentarios negativos.

Fotos: Chris Beliera.

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