«La vida me dio una segunda oportunidad» – GENTE Online
 

"La vida me dio una segunda oportunidad"

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Milagro. Esa palabra aparece una y otra vez como única explicación sobre la
recuperación de Herbert Vianna (42), el cantante y guitarrista de Paralamas, que
hoy vuelve a liderar su grupo con la voz intacta y una sorprendente manera de
tocar la guitarra desde su silla de ruedas.

El propio Herbert, al igual que sus compañeros de banda, mánager y jefa de
prensa, utiliza la palabra milagro sin dudarlo un instante. Y no es para menos:
el 4 de febrero de 2001 volaba con su ultraliviano sobre la playa de Mangaratiba,
en Río de Janeiro, cuando un inesperado cambio de viento lo tiró al mar. Su
mujer, la inglesa Lucy Needham, fue encontrada sin vida entre los destrozos,
mientras que Herbert estaba inconSciente, con traumatismo cerebral, fracturas
varias y hasta una pérdida de masa encefálica. Pasó semanas enteras en coma, y
contra todos los pronósticos médicos inició una rehabilitación increíble,
durante la que volvió a recuperar la capacidad motora y mental.

BUENOS AIRES 2003. Paralamas llegó a Buenos Aires el martes 6 y enseguida se
encontró con una primera dificultad: la mayoría de los grandes hoteles no cuenta
con rampas y facilidades para silla de ruedas. Así fue como terminaron en el
hotel Murano, en Carlos Pellegrini al 900.
La pregunta recurrente de todos los argentinos era la salud del cantante. Entre
rumores y certezas, se dijo que se cansaba fácilmente y que por esa razón tuvo
que cancelar algunos reportajes televisivos para promocionar su concierto en el
teatro Gran Rex. También circuló que podía perder el hilo de una frase o una
canción y colgarse por un brevísimo instante. Un equipo de televisión del canal
People & Arts tuvo un acceso de privilegio al grupo para preparar un programa
especial, y comentó que la entrevista con Herbert Vianna rozó la hora y nunca
tuvo siquiera un titubeo. "Contestó todas las preguntas, hizo referencias al
accidente, a sus tres hijos -Luca (10), Hope (7) y Phoebe (4)- y a su mujer,
incluso poniendo especial énfasis en la unión entre argentinos y brasileños,"

comentaron al retirarse del hotel.

¿Recuerda algo del accidente? Nada. Tampoco recuerda los primeros días de su
rehabilitación, cuando recuperó el habla, pero la mayor parte de su memoria
parece intacta. La única explicación médica es que su cerebro ha comenzado a
utilizar zonas poco exploradas por la medicina, como si hubiera armado un nuevo
circuito para recuperar las funciones de la masa encefálica perdida en el
accidente.

Hablar de un milagro parece más acertado, y el propio Herbert menciona una
fuerte conexión espiritual con su mujer Lucy: "Con ella mantengo diálogos en
forma casi cotidiana, a solas o por intermedio de médiums
". Todos cuentan que
sufre momentos de depresión, pero que en los primeros días de la recuperación
tuvo en claro que no podía abandonar a sus tres hijos, y que Lucy le decía que
tenía que quedarse en la Tierra para cuidarlos. "La vida me dio una segunda
oportunidad y debo salir adelante por ellos"
, reconoce Vianna.

LA FUERZA DE LA MUSICA. La mejor terapia de recuperación resultó ser la música,
ya que su memoria recordaba infinidad de canciones propias y ajenas. Joao Barone
y Bi Ribeiro, sus compañeros de grupo, no sólo lo visitaban a diario en su casa,
sino que lo llevaban al estudio de grabación, donde lentamente fueron retomando
la idea de grabar un nuevo disco que ya tenían compuesto antes del accidente.

Paralamas siempre vivió un intenso romance con Argentina, desde su primera
presentación a mediados de los años ochenta en festivales como Cosquín Rock y
tocando en Obras junto a Sumo. Herbert es un fanático del rock argentino y más
de una vez dijo que aprendió a hablar castellano gracias a las canciones de
Charly García, Fito Páez y Luis Alberto Spinetta. Por eso, esta visita encerraba
la intensa emoción de un reencuentro.

La prueba de sonido fue el jueves por la noche, y acudieron todos los invitados,
quienes mágicamente no tenían otros compromisos para ese fin de semana. Los
primeros en llegar fueron Los Pericos, a quienes Herbert les había producido su
segundo disco en 1988. Luego, contra todos los pronósticos de impuntualidad,
llegó Charly García. Ensayaron su tema Tu vicio, y al rato vinieron Fito y
Ricardo Mollo. Terminaron poco después de medianoche y Paralamas se fue a cenar
con Fito a Cabaña Las Lilas.

El viernes ya era el día del primer concierto (una segunda fecha se agregó a
pedido del público) y la banda no tuvo gran actividad. Los técnicos volvieron al
Gran Rex apenas terminó la función de Piñón Fijo, y los músicos llegaron poco
después de las nueve de la noche. Todos los invitados fueron puntuales, y a las
22.30 se apagaron las luces del teatro. En las plateas y pullman explotó una
ovación, y de pronto se vio mucho más que el inicio de un concierto de rock: era
la comprobación de un verdadero milagro.

Esa palabra aparece una y otra vez como única explicación sobre la recuperación de Herbert Vianna, que hoy vuelve a liderar su grupo con la voz intacta y una sorprendente manera de tocar la guitarra desde su silla de ruedas.

Esa palabra aparece una y otra vez como única explicación sobre la recuperación de Herbert Vianna, que hoy vuelve a liderar su grupo con la voz intacta y una sorprendente manera de tocar la guitarra desde su silla de ruedas.

Herbert, un poco más gordo, pero con la voz intacta y un estilo de tocar la guitarra cuyo único cambio es el manejo de los efectos con la mano derecha en lugar de los pies.

Herbert, un poco más gordo, pero con la voz intacta y un estilo de tocar la guitarra cuyo único cambio es el manejo de los efectos con la mano derecha en lugar de los pies.

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