“La verdad, esto de ser exitoso sin trabajar me encanta” – GENTE Online
 

“La verdad, esto de ser exitoso sin trabajar me encanta”

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"Algo le tiene que estar pasando a este tipo”, debe pensar el desmesurado reloj Locman que lleva sujetado a su muñeca izquierda. “No sé. Amanece a media mañana, desayuna tranquilo, leyendo el diario; entra en Internet, chequea mails, almuerza entre amigos, alquila dvd’s, abre algún libro, comparte bastantes instantes con sus hijos y su mujer. Hay más… Le desaparecieron las ojeras de cansancio. No deja de ir a su quinta el fin de semana. Compró un plasma que pronto colocará. Empezó a practicar golf. ¡Hasta sonríe de la misma manera que en aquellas épocas en las que encabezaba las tablas de rating! Y, lo peor, no me mira a cada instante como antes, pidiéndome autorización antes de dar cada paso… Algo raro le está pasando a este tipo. En serio”, debe pensar detrás de cada tic tac el desmesurado Locman que lleva sujetado a su muñeca izquierda.

–¿Mentiría su reloj si hablara y dijera lo que acabamos de imaginar, Guillermo Héctor Francella (51)?
–Para nada. Hace un par de años que me pone feliz no trabajar. Desde 1992, cuando hice La familia Benvenuto y Brigada Cola en televisión y Pijamas, en teatro, me comprometí a no volver a hacer tres ni dos cosas a la vez. Lo cumplí a rajatabla. Incluso filmaba películas con esa precaución. Sin embargo, en 2005, luego de acordar lo de Los productores, llegó lo de Casados… y no pude resistirme. Pero acabo de prometerme no repetirlo jamás. Me agotó. De allí que sea más inédito el rating que viene obteniendo la reposición de los 136 capítulos de Casados con hijos que mi actualidad relajada. Porque nunca había sucedido –al menos acá– que una reposición sume más rating que los capítulos estreno. Aun las repeticiones de terribles golazos son de 4, 5, 7 puntos…

–¿No es paradójico que alguien que tiempo atrás acudiera al psicólogo para tratar su dependencia del rating, reciba de visita al mismísimo rating sin siquiera convocarlo? ¿Cómo lo explica?

–Cierto. Quizá porque se trata de un producto cuidado al extremo y súper divertido. Un producto muy bien adaptado por Diego Alarcón y Axel Kuschevatzky, que escriben las palabras justas; muy bien producido por Mariano Berterreix, gran amante de las sitcom y de las tiras de ficción-comedia; muy bien dirigido por Claudio Ferrari, que pone la cámara al servicio de la simpleza; y, modestamente, muy bien actuado por nosotros, que no necesitamos improvisar para generar carcajadas. Y te lo reconoce alguien que siempre acudió a la improvisación como arma infalible. Además, deberíamos tocar el tema horario.

–Aspecto crucial de la tele que hoy nos alimenta.
–Seguro. Arrancó en 2005 a las diez de la noche, sumó 28, 29 puntos y se mantuvo en abril con picos de 23, 24, 25, como en la actualidad. Después, comenzó la guerra de Susana y Marcelo y demás y saltamos a las 22:30, 22:45, 23:30. ¡Llegó a terminar tipo doce y media! No obstante, sumó un promedio descomunal de 17 puntos. Ahora, entre las 21 y las 22:30, depende de lo que resuelve el canal, reaviva sus laureles. Y, por último, me queda la identificación.

–Catorce años atrás, quien aquí escribe debutó en la revista GENTE con una nota publicada el 13 de agosto de 1992 y titulada “¿A quién nos parecemos más? ¿A los Simpson o a los Benvenuto?”
–¡Claro! ¡Me acuerdo! En la tapa yo sostenía a Bart. ¡Qué lindo!

–Aggiornemos la pregunta: ¿los argentinos nos parecemos más a los Argento o a los Benvenuto?
–¿Sabés que, según me comentaron, los Simpson basaron bastante de lo suyo en la legendaria versión estadounidense Married with children, que duró 259 capítulos y se filmó entre 1987 y 1997? Me parece que los Argento son los Simpson de carne y hueso. En la calle resulta curioso. Hay desde pibes que se divierten por las put… mordidas que lanzo encarnando a Pepe y hay personas que se sienten reflejadas respecto a la convivencia, al tema sexual, a las relaciones hogareñas. Esposos que me encaran: “Esta es una copia de tu bruja de la tele. ¿O no?”. Y ellas al lado, chochas, lo confirman. Yo pienso: “Dios. ¿La pone feliz parecerse a Moni?”. “¿Vos no le cocinás cuando llega del laburo?”, les consulto. “Cero”, se matan de risa. Y ocurre en todo nivel social. Me refiero a paquetongas estiradas con pelos recién teñidos y a mujeres normales, que te perjuran: “Siento tan reflejada mi familia en la tuya”.

–¡Un alerta sociológico!
–Aunque esta familia que representamos, tan políticamente incorrecta, de pocos escrúpulos, casi inmoral en varios aspectos, parece distar tanto de la familia argentina, algo hay… O no se me acercarían a confirmarme su similitud los jóvenes, los abuelos, todas las franjas de edad. Tres ejemplos en la juventud, que confirman alguna identificación: descubrí la foto de mi cara en los Messenger adolescentes, la Fundación Huésped contra el sida me pidió que grabara el off de una animación mía para un corto de prevención y el Gobierno de la Ciudad lanzó, sin mi autorización, una campaña llamada Boludoooo con los Consejitos del tío Guille para usar preservativo. Todos se sienten representados en un punto.

–¿Y usted y su familia? ¿Qué tiene María Inés Breña (39), de Moni?
–Mi esposa, admitámoslo, se olvida fácilmente de las cosas que le pido. La diferencia es que no lo hace a propósito. Y si tras casi dos décadas juntos no entramos en el letargo y las terribles discusiones y peleas de los Argento, se debe a que no nos frustran nuestros trabajos. Yo vivo de lo que amo y ella, con su emprendimiento textil de ropa para adolescentes, igual. Además, conservamos la pasión y aprendimos a ceder en lo que generaba chispazos. En cuanto a mis hijos Johanna (12) y Nicolás (15), los quiero tanto que no podría compararlos con Paola (Luisana Lopilato) y Coqui (Darío Lopilato), aunque a veces la ansiedad de ella y el desorden de él me saquen.

–¿También lo sacan las repeticiones, o el alto nivel de autoestima que genera medir excelente apacigua cualquier enojo?
–Bueno, la verdad, esto de ser exitoso sin trabajar, me encanta. Que el programa de uno, como pasó con Poné a Francella, se convierta en un ciclo de culto y crezca a medida que lo emiten, es maravilloso. Las reiteraciones alimentan mi autoestima, pero, en serio, si de mí dependiera, preferiría que no volviera a pasarse. Sé que los canales están en su derecho. Lo que me entristece es que no exista una ley, como la de los músicos, que le permita al actor retirado transitar una jubilación menos penosa, cobrando en concepto de reposiciones. Pero, en fin, de la tele tampoco me cierra el minuto a minuto. Suena a “todo vale por un punto de rating”, a una lucha de egos del tipo para comprobar quién la tiene más larga.

–¿Entonces?

–¿Entonces?

–¿Exigirá una cláusula para su próximo programa?
–Ya lo vengo conversando –sonríe–… Y, ¿me disculpás? –mira por primera vez el reloj Locman–. Tengo que irme al teatro.

Relajado, en el playroom de su casa quinta del country club San Diego, en Moreno, Guille disfruta la tranquilidad del extraordinario momento que transita dentro de la pantalla chica. Married with children versión nacional es un fenómeno sin discusión.

Relajado, en el playroom de su casa quinta del country club San Diego, en Moreno, Guille disfruta la tranquilidad del extraordinario momento que transita dentro de la pantalla chica. Married with children versión nacional es un fenómeno sin discusión.

Aprovecha el tiempo libre para leer libros, visitar la web, alquilar filmes y jugar al golf, su nueva pasión. “<i>Tampoco dejo solo a Racing</i>”, agrega sin separase de la medallita de oro que lleva colgada al cuello. Entretanto, estudia propuestas para el segundo semestre de 2006.

Aprovecha el tiempo libre para leer libros, visitar la web, alquilar filmes y jugar al golf, su nueva pasión. “Tampoco dejo solo a Racing”, agrega sin separase de la medallita de oro que lleva colgada al cuello. Entretanto, estudia propuestas para el segundo semestre de 2006.

Acaba de volver al teatro con la multipremiada obra <i>Los productores</i>, junto a Enrique Pinti, en el Lola Membrives. “<i>Aparte, consulto los ratings cada mañana</i>”, admite el protagonista de <i>Casados con hijos</i>, donde lo acompañan Luisana Lopilato, Florencia

Acaba de volver al teatro con la multipremiada obra Los productores, junto a Enrique Pinti, en el Lola Membrives. “Aparte, consulto los ratings cada mañana”, admite el protagonista de Casados con hijos, donde lo acompañan Luisana Lopilato, Florencia

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