“La televisión me quitaba muchas horas como mamá” – GENTE Online
 

“La televisión me quitaba muchas horas como mamá”

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Tiene el pelo negro y lacio, los ojos verdes y una sonrisa calma que parece nunca estallar en carcajada. Habla pausado, y la expresión “qué sé yo” debe interpretarse en ella como un síntoma de modestia y perfil bajo. Dice “qué sé yo” como estrategia para no pontificar, no hablar de sí misma; como un camino de huida de la tilinguería. En estos días –en verdad desde hace un tiempo– la pasión artística de Soledad Villamil es el canto. Entonces, y como una confirmación contundente, su primer disco se llama Soledad Villamil canta. Igual título que el show que protagoniza cada jueves de julio y agosto en el bar Notorius. Su fan número uno es el actor Federico Olivera (38), su pareja desde hace once años y el padre de sus dos hijas (Violeta, de 7 años; y Clara, de 2). “Federico tiene los doce temas grabados en su iPod y me dice: ‘El tuyo es casi el disco que más escucho’”, imita Villamil, y ríe con ganas.

Reconocida por sus interpretaciones en ciclos como Vulnerables, Culpables y Locas de amor, y por la película de Juan José Campanella El mismo amor, la misma lluvia –junto a Ricardo Darín–, la morocha nunca compró el estrellato mediático. Al contrario. Eligió correrse de la tele para refugiarse en la música. Y no con el sueño de convertirse en Christina Aguilera o Paulina Rubio, precisamente.

–El disco y el show se llaman Soledad Villamil canta. ¿Es para que nadie te pida que actúes?
–Sí, tal cual. Me ahorro las explicaciones (risas). No hay personaje ni obra en mis recitales. Esta vez soy yo. Sólo está el clima que cada canción propone y que, por supuesto, exige una interpretación, porque subirse a un escenario siempre es un hecho teatral.

–¿Cómo definiste los temas del repertorio?
–Fue un proceso intenso e intuitivo. Ensayo y pruebo hasta que se produce una decantación desde lo que me conmueve. Así aparecieron lo campero y lo criollo: el tango, el vals, la milonga, la ranchera, la chamarrita... Autores como Atahualpa Yupanqui y Alfredo Zitarrosa...

–¿Ahora también componés tus propias canciones?
–Estoy empezando a escribir alguno que otro tema, pero por ahora no salen de los cajones.

–¿El ambiente de la música popular es machista?
–No: hay lugar para una mirada femenina. En los orígenes la presencia de las mujeres fue muy relevante: Libertad Lamarque, Rosita Quiroga, Azucena Maizani. A mí me interesa rescatar la tradición de un punto de vista femenino del tango. Además, elegí canciones que retratan diferentes situaciones y personajes. El hombre que faja a la mina es un tópico del tango, pero no el único.

–¿El público va a tus recitales a ver a la actriz?
–Algunos sí y otros no. La mayoría me conoce por la televisión y está muy bien; otros escucharon el disco, o les interesa el repertorio, y son un tipo diferente de público. Igual, la devolución de todos es muy cálida, muy linda.

–¿Quiénes son más dóciles, los músicos o los actores?
–(Risas) Son dos mundos diferentes... A nivel de trabajo grupal, los actores son más emocionales, apasionados. El vínculo con el compañero exige lazos afectivos, porque hay que generar una cierta intimidad para el trabajo. El músico, en cambio, mantiene más las distancias, “terceriza” a través del instrumento. Yo estoy parada con un pie en cada lado. Me gusta ese lugar intermedio.

–¿Te volviste más exigente a la hora de aceptar un personaje para televisión?
–El tiempo me dio la calma para decidir. Además, probé que puedo retirarme y volver. Cuando era más chica me generaba ansiedad estar un tiempo sin trabajar, pero entendí que también tiene que ver con el flujo y el reflujo de la profesión de actor. Además, el ritmo de un programa de televisión quita mucha presencia de una mamá en una casa. De todos modos, en septiembre vuelvo a filmar.

–¿Qué vas a hacer?
–Un largometraje con Ricardo Darín, La pregunta de sus ojos, con dirección de Juan José Campanella. Es una trama policial paralela a una historia de amor. Estoy muy contenta con el proyecto.

–Llevás once años en pareja con Federico Olivera. ¿Cuál es la fórmula?
–No tiene explicación: a veces ocurre y otras no... ¿Será el milagro del amor? Los dos tratamos de no llevar a la pareja las dificultades que cada uno tiene en la propia vida. Es positivo separar lo que es “mambo” de uno de lo que tiene que ver con la relación. Cada día hay que intentar ser un poco más feliz y no descuidar el encuentro de la pareja. Tampoco maltratar ese espacio. Siento lo mismo con los hijos: lo mejor que uno puede hacer por ellos es tratar de estar bien con uno mismo.

–¿Cómo viven tus dos hijas el tener “papás famosos de la tele”?
–Violeta tiene 7 años y ya me dice: “¿Vos sos famosa? ¿Fuiste a comer a lo de Mirtha Legrand?”. Se empieza a dar cuenta de que no todos los papás salen en las revistas. Pero bueno, ambas tendrán que hacer su propio proceso. Confío en que, en la medida en que yo me lleve bien con mi propia exposición, ellas lo recibirán así. Al final... ¿viste que cada familia tiene su propia cantinela?

Producción: Micaela Faiman
Peinó: BCN Peluqueros
Maquilló: Malala
Agradecimientos: Notorius, Salsipuedes, Chocolate, Lázaro, Love Miuka, Hieber y Ricky Sarkany

Lejos de los rótulos de actriz o cantante, Villamil prefiere considerarse una  intérprete. “Me ubico en una posición de disponibilidad y soy una cuerda que vibra”.

Lejos de los rótulos de actriz o cantante, Villamil prefiere considerarse una intérprete. “Me ubico en una posición de disponibilidad y soy una cuerda que vibra”.

Con su pareja, Federico Olivera, y las hijas de ambos: Violeta y Clara. Toda la familia en un descanso invernal. Soledad y Federico llevan más de diez años en pareja.

Con su pareja, Federico Olivera, y las hijas de ambos: Violeta y Clara. Toda la familia en un descanso invernal. Soledad y Federico llevan más de diez años en pareja.

Después de éxitos como Locas de amor en televisión y Ella en mi cabeza, en teatro, decidió priorizar la canción. “Me di cuenta después de que sucedió. No fue algo planificado”.

Después de éxitos como Locas de amor en televisión y Ella en mi cabeza, en teatro, decidió priorizar la canción. “Me di cuenta después de que sucedió. No fue algo planificado”.

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