“La salud me pasó la factura por tanto estrés” – GENTE Online
 

“La salud me pasó la factura por tanto estrés”

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De vez en cuando hay que poner el freno de mano. Bien lo sabe Flor de la V, sobre todo después del último fin de semana, cuando un fuerte dolor en el pecho le hizo pensar lo peor. “Infarto”, dice, y cruza los dedos.

Fue en Bahía Blanca, mientras iba en el micro que la lleva ciudad por ciudad desde hace dos meses: una gira “federal” (define) con su comedia, Livin’ la viuda loca. La misma que fue récord de taquilla en el verano de Carlos Paz, y que ya pasó... ¡los cien mil espectadores!

De pronto empezó a sentir “un extraño malestar, y un dolor inédito que me alarmó muchísimo y preocupó a Emilio (Disi), a Alberto (Funes, su agente de prensa) y a todo el elenco. Pasaron dos horas, y el dolor no se iba. Le pedí a Alberto que fuéramos a una guardia, ya con mucho, mucho miedo… No pensé en lo peor, pero…

Ya en el Hospital Privado del Sur, en Bahía Blanca, los médicos no perdieron un minuto. “Primero me hicieron un electro, y dio bien. Después, por protocolo, porque muchos infartos no aparecen en ese examen, me hicieron una prueba de enzimas y me internaron, en observación, toda la noche. Por suerte no fue nada: simplemente una contractura tremenda en los músculos pectorales”, recuerda, ahora ya relajada.

¿Temiste lo peor?
–No tanto… Pero el problema fue que muchos amigos y gente de mi familia se enteraron por la tele, y pensaron que el caso era muy grave. ¡Casi les da un infarto a ellos! Creo que los medios, por esa búsqueda del impacto y del minuto a minuto, a veces juegan con un arma de doble filo…, y muy peligrosa.

En el mundo artístico hay un clima de mucha sensibilidad por el drama de Gustavo Cerati. Tal vez por eso lo tuyo encendió la luz roja… –Sí, es cierto… La vida puede cambiar en un instante. Me doy cuenta de que nosotros, los artistas, vivimos una existencia imposible. Estuve recorriendo el interior del país, y la gente de esas ciudades y esos pueblos viven de otra manera. Todo es más sereno, más racional. Yo misma, cuando pido algo, exijo que se apuren porque lo quiero ya, ya, ¡ya! Y estoy muy equivocada… ¿Por qué ese acelere, ese estar siempre a full, esa voracidad, esa inmediatez? ¿Por qué hay que vivir a ritmo de Twitter? ¿Para qué? La cantidad de accidentes cerebrovasculares en gente joven no son casuales. Si no bajamos la tensión, si no paramos esta vorágine, vamos a terminar mal.

¿Fuiste culpable de tu dolor de pecho?
–Sí… Porque imaginé una gira tranqui, pero terminé agregando funciones en todos lados…

¿Es difícil frenar esa rueda? ¿Dejarías todo y te irías a vivir al campo?
–Hummm… No, pero después del verano voy a hacer una pausa, tomarme un descanso, y calmarme. Cuando caes en una sala de hospital, sos vos y la incertidumbre. No hay make up, producción, glamour… nada. Por eso me quedé ahí, en la habitación, recostada, relajada, sin tele ni computadora toda la noche…necesitaba desacelerar.

¿Bajaste el estrés realmente, o…?
–¡Sí, lo bajé, te juro! Para mí no es cierto aquello de que el show siempre debe continuar. Soy una gran enemiga de esa frase. Creo que la inventó un productor sin familia… ¿Cómo hacés para divertir a la gente si estás mal? ¡Es una farsa! Por suerte soy súper sana, hago deportes, no fumo… Mis factores de riesgo son mínimos.

¿Creés que hubo tanto ruido por ser quien sos?
–Sí… ¡imaginate! Me tropiezo con una baldosa y se arma un escándalo.

¿Realmente viviste ese episodio como una advertencia, como una alarma, o dentro de diez minutos vas a volver a lo mismo?
–Absolutamente. La contractura fue sólo el desenlace de todo lo que me pasa. En mi productora tengo casi treinta personas a mi cargo. Actores, asistentes, productores, técnicos… Movilizar tanta gente, y contenerla, es muy difícil. Siempre fui la estrella del espectáculo, pero ahora me corrí de ese lugar y estoy involucrada de otra manera. Por más que delegue cosas en otros, me tomo muy en serio todas las obligaciones y las responsabilidades. Todas…

Ser productora te jugó una mala pasada. ¿Vas a reincidir?
–Es cierto: el cuerpo me lo cobró, me pasó la factura al precio de un agotamiento físico terrible. Pero de todo se aprende: hoy, dudo que vuelva a hacer una gira semejante, tan larga… Extraño mucho mi casa, extraño a García y a Cayetano, a mis perros, a Pablo (Goycochea), mi marido… Soy muy intensa en mis afectos, muy emocional, y eso también me perjudica. Vivir todo a flor de piel y con el alma tiene su precio.

¿Te arrepentís de haber asumido la producción de tu espectáculo? ¿Pudiste evitar el riesgo y el susto?
–No, porque para mí, a pesar de todo, producir es un camino de ida. Me estoy sobre exigiendo ahora, porque el año que viene quiero estar tranquila y pensar en mis proyectos personales.

¿Ser madre, entre ellos?
–¡Sí! La maternidad es lo próximo, lo inmediato, mi pensamiento de fondo. Si Dios quiere, dentro de poco, con Pablo, vamos a tener a nuestro hijo, y eso va a terminar de unirnos con todo y para siempre. Pero…¡no sé cómo lo van a tomar los perros! Porque son bastante celosos… Pero no importa: en casa hay amor de sobra.

¿Qué opinás de los artistas que luchan para que los gays tengan los mismos derechos que todos?
–Que por suerte están tomando posiciones. Creo que los gays demostramos, a lo largo de muchos años, nuestra dignidad. Una vida intachable, impecable, y digna de afrontar la paternidad, a veces con mayor integridad que algunos heterosexuales.

¿Se llegará a eso en el país?
–No sé… Pero será donde tenga que ser. Eso es lo de menos. Lo sueño desde chiquita, y todo lo que soñé se me cumplió. Y esa cosa de causa-efecto también se va a cumplir ahora. Ya vas a ver…

¿Con tu propio hijo?
–¡Mis hijos! Ponelo en plural… Siempre me soñé madre de muchos chicos y, como todo en mi vida, sé que eso también me va a pasar. Estoy segura. ¡¡¡Segurísima!!!

… el relax en el hotel de Bahía Blanca y la promesa de <i>“levantar el pie del acelerador, porque no es posible vivir a mil, a ritmo de Twitter… ¿Para qué tanta locura, tanta voracidad?”</i> A sus perros, García y Cayetano, a los que adora, no los puede llevar siempre a la gira… <i>“Los extraño”</i>, confiesa.

… el relax en el hotel de Bahía Blanca y la promesa de “levantar el pie del acelerador, porque no es posible vivir a mil, a ritmo de Twitter… ¿Para qué tanta locura, tanta voracidad?” A sus perros, García y Cayetano, a los que adora, no los puede llevar siempre a la gira… “Los extraño”, confiesa.

<i>“Me di cuenta de que la vida puede cambiar en un instante, que nosotros, los artistas, vivimos una existencia imposible. La cantidad de accidentes cerebrovasculares en gente joven no son casuales. Si no bajamos la tensión, si no paramos esta vorágine, vamos a terminar mal”</i>.

“Me di cuenta de que la vida puede cambiar en un instante, que nosotros, los artistas, vivimos una existencia imposible. La cantidad de accidentes cerebrovasculares en gente joven no son casuales. Si no bajamos la tensión, si no paramos esta vorágine, vamos a terminar mal”.

Flor de la V y todo el elenco de Livin la viuda loca, la comedia récord en el verano de Carlos Paz, en la función del sábado 26 en el teatro Rossini de Bahía Blanca, después del alta médica. De gira por todo el país, la señal de alarma que obligó a internarla fue un cable a tierra.

Flor de la V y todo el elenco de Livin la viuda loca, la comedia récord en el verano de Carlos Paz, en la función del sábado 26 en el teatro Rossini de Bahía Blanca, después del alta médica. De gira por todo el país, la señal de alarma que obligó a internarla fue un cable a tierra.

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