La guardiana del patrimonio de Mar del Plata: a los 4 años jugaba a “pegar cosas que se rompían” y hoy restaura monumentos en la Rambla – GENTE Online
 

La guardiana del patrimonio de Mar del Plata: a los 4 años jugaba a “pegar cosas que se rompían” y hoy restaura monumentos en la Rambla

Costanza Addiechi es Directora de Restauración de Monumentos Escultóricos en Mar del Plata. En diálogo con GENTE cuenta sobre la pasión que siente al intervenir las obras y hace un recorrido por algunos de sus trabajos más impactantes.
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“Restaurar es rescatar la belleza del olvido”. Para Costanza Addiechi esta frase resume su trabajo diario, el que estaba destinada a hacer desde los 4 años, cuando jugaba a “pegar cosas que se rompían”.

Es conocida en toda la ciudad por los vecinos, que la saludan por su nombre cada vez que la encuentran en la Rambla. Entre bisturíes, estecas, pipetas, pinzas metálicas, pinceles y hasta un microscopio digital, Costanza pasa horas arrodillada, acostada o parada en el Paseo Bristol o en alguna plaza de la ciudad haciendo su trabajo, el que describe como “arduo” y a la vez “absolutamente comprometido”.

¿Cuál es ese trabajo? Ella lleva adelante la recuperación y puesta en valor de los monumentos desde la municipalidad. “Lo que hacemos es cuidarlos, intervenirlos y difundirlos como fragmentos de la historia de la Ciudad, de la identidad cultural marplatense.”

Para Costanza el conocimiento, la responsabilidad y la pasión son características fundamentales en la conservación del patrimonio.

La pasión que siente por lo que hace atraviesa su relato. “Restaurar es recuperar la originalidad de la obra y cada obra es única en sí misma”. La mujer recorre los distintos materiales de las esculturas: bronce, hierro fundido, piedra, mármol, hormigón. Para ella da lo mismo si le dijeran que se trata de oro. “Todas son especiales”. “La recuperación de cada pieza tiene una historia particular y sólo eso significa una enorme satisfacción”, confiesa.

Tampoco esconde su orgullo al admitir que conoce "cada plano, cada patología y cada secreto" que las obras encierran.

“Llevamos más de 130 obras restauradas, todas con su particularidad; e intervenir cada una de ellas hace que el trabajo tenga una riqueza muy interesante. No solo se aborda la recuperación de un material sino que se recuperan años de historia olvidados”, apunta.

Los Lobos Marinos fueron diseñados por el escultor José Fioravanti y emplazados en el “Paseo Bristol” en 1940 y son, desde 1999 Patrimonio Histórico Nacional.

El martes pasado, fue notificada por la vandalización de dos piezas emblemáticas de Mar del Plata, de la década del 40. Se trata de los famosos lobos marinos apostados en la Rambla. “Tras constatar los daños, se realizó la denuncia correspondiente y se pidieron las cámaras para empezar la investigación”, cuenta Addiechi.

Así funciona más o menos el operativo: alguna denuncia de un vecino o un hecho avizorado por alguien de la municipalidad. En caso de tratarse de un patrimonio histórico nacional, se pide autorización a la provincia. Una vez aprobada, Costanza toma sus materiales de trabajo y sin importar la hora, ni si “hace mucho frío o demasiado calor”, se pone a la tarea. “Estamos completamente comprometidos con el cuidado del patrimonio escultórico”, indica.

La entrega con la que describe su trabajo es inspiradora. Y es esa devoción por mantener la belleza cultural de Mar del Plata que se traduce el compromiso y el respeto de las personas por su trabajo.

Farolas del año 1913, que estaban en la Rambla, y ahora se encuentran en la Plaza Mitre.

“Es la misma gente la que denuncia hechos. Habíamos conseguido disminuir el número de hechos de vandalismo, con un máximo de ocho casos al año. En este último período, sobre todo a partir de la pandemia, se han incrementado.”

Además, cuenta que llevan adelante programas educativos patrimoniales que abarcan a todas las asociaciones educativas de Mar del Plata. “Trabajamos mucho en la difusión de la importancia del patrimonio y promovemos el cuidado con actividades destinadas a los chicos, depende de la edad que tengan”.

Uno de los casos que más recuerda fue cuando robaron una escultura de una obra de hierro francesa, conocida como la Sirena. Comenzaron las tareas de difusión y enseguida recogieron el compromiso de los vecinos. Finalmente, la obra fue encontrada enterrada en un campo.

Costanza dice que sintió la vocación desde muy chica y tras empezar sus estudios en restauración a los 14 años, se fue a estudiar a Florencia, Italia. Pero los estudios nunca terminan, asegura. Acaba de terminar una maestría en preservación del patrimonio en la Facultad de Arquitectura y ya empezó otra. En tanto, sostiene que si bien tuvo varias oportunidades para quedarse en el exterior Mar del Plata es el lugar al que pertenezco”.

“Hace mucho frío, o llueve, o hace demasiado calor y no hay ningún lugar donde esté más feliz que en la plaza, finaliza.

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