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“La gente votó el compromiso, el esfuerzo y el sueño”

“La gente votó el compromiso, el esfuerzo y el sueño”

Redacción Gente

Estamos en manos de la gente; que sea lo que tenga que ser”. Carolina Pampita Ardohain (30) lo supo desde que pisó el estudio de Ideas del Sur. Los nervios le podían jugar una mala pasada en la final de Bailando por un sueño, pero ella tenía claro cómo vencerlos: poner su sueño (ayudar a la sala oncológica del hospital Garrahan) por encima de todo y esperar el apoyo del público. El escenario se tornó más adverso de lo que podría haber entrado en los peores cálculos. El jurado le había dado sus votos a la pareja conformada por Laura Fidalgo (37) y Miguel Brandán (39) en todos los ritmos que bailaron: música disco, axé, reggaetón y samba ball room. Pampita y su coequiper, Nicolás Armengol (31), se miraban azorados ante cada devolución, y ella sólo atinó a contestarle, una vez, a Carmen Barbieri: “Pensé que lo que se valoraba no era el que mejor bailaba, sino el que más evolucionaba”, tras admitir: “Es obvio que Laura baila mejor”. Sus ex compañeros, consultados por Marcelo Tinelli en una especie de Prode improvisado, tampoco le auguraron victoria. En ese contexto, sólo quedaba rogar.

“Por favor, por favor, por favor”, repetía Pampita, con una mezcla de desolación y una pizca de esperanza. Sus ruegos dieron resultado. El voto del público, vía mensajes de texto, le devolvió la sonrisa. El 53,17 por ciento de los votos (contra el 46,83 que recibieron Fidalgo y Brandán), los puso otra vez en igualdad de condiciones. Una vez más, hizo hincapié en su meta. “Para mí es igual; para los chicos del Garrahan, no”, dijo la ahora blondísima modelo. Y, una vez más, sus palabras (¿o también su carisma y su esfuerzo?, punto que fue casi tema de debate nacional en la semana que pasó) le dieron resultado. Fue 56,24 contra 43,76 por ciento. Explosión, gritos, euforia, corridas, saltos, besos a los chicos del Garrahan, a sus padres, a su marido, Benjamín Vicuña, a su mamá, Tania.

Pampita le puso el corazón. Se subió al ciclo cuando su hijo Bautista tenía apenas seis semanas de vida. Entrenó, se esforzó, lloró, se rió, se comió la bronca, se mordió los labios para no responder a las ofensas, sonrió, se comprometió con su sueño, dejó todo, y se coronó reina.

“¡Ay… estamos tan contentos!”. Dos días después, todavía tiene la sonrisa dibujada. Se la ve agotada pero feliz. “¡Es que trabajamos tan duro todo el año para conseguir esto…! ¡Era un sueño tan especial…!”, se adelanta a contar en la entrevista con GENTE.

–¿Por qué ganaste Bailando por un sueño?
–Creo que la gente vio muchas cosas: el compromiso, el esfuerzo, el sueño, que era uno de los más lindos. Y por primera vez me pudieron ver a mí transparente, entregada. A veces el modelaje no te deja traspasar la foto. Ahí me vieron reír, llorar, emocionarme, crecer como ser humano. Fue un aprendizaje re fuerte. Pero no me eligieron a mí, sino al equipo.

–¿Qué pensabas mientras escuchabas los votos del jurado?
–Y… decía “en el próximo nos va a ir bien…”, hasta que no hubo más próximo.

–¿Te sorprendieron las devoluciones?
–Es que no hubo tiempo de sorprenderme, porque después de cada voto nos íbamos a cambiar y, cuando me quise acordar, ya habían pasado los cuatro ritmos y estábamos en manos del público. Pusimos toda la esperanza en la gente que estaba del otro lado. Y estamos eternamente agradecidos a todos los que nos votaron.

–Te bancaste bastante bien los votos hasta que le contestaste a Carmen…
–Es que era obvio que Laura era la bailarina con mayúsculas. Nosotros no pretendíamos que en un año yo estuviera bailando como una profesional. Pero supusimos que alguno de los bailes les tenía que gustar… Pero, bueno… Hasta Benjamín me dijo que Laura había estado brillante. Yo después vi la grabación y claro, ella muestra otra fuerza, que tiene que ver con años de estar en el escenario, confianza y mucha tranquilidad. Yo estuve a flor de piel en todos los bailes.

–¿Te molestaron las respuestas de tus ex compañeros?
–No, no, fue muy sincero. Creo que votaban por el nivel de baile.

–¿Te imaginabas que podías ganar?
–No, no esperábamos nada, no dábamos nada por hecho. Si tenía que ser de otra manera, estábamos preparados… Pero mantuvimos la esperanza hasta el último segundo.

–¿Te gustó llegar a la final con Laura?
–Sí, me gusta mucho ella, como compañera y como profesional. Es muy tranquila. Se manejó todo el certamen sin meterse en ningún problema. Fue muy respetuosa de su sueño, lo cuidó. Y también fue muy respetuosa del sueño de los demás. Porque… eso me pasaba: cuando había compañeras que decían algo me dolía, porque ponían en riesgo mi sueño. En ese sentido, Laura se manejó como yo, sin meterse con nadie.

–¿Fue difícil mantenerse al margen de los escándalos?
–Fue una decisión que tomé al principio. Me dije: “Voy a participar, pero lo voy a vivir de la manera más sana posible”. Vivirlo con alegría me pareció lo más acertado.

–Sí, pero en un momento hablaron mucho de vos. Se dijo que el concurso estaba arreglado para que ganaras. ¿Por qué no saliste a contestar?
–Nosotros tratamos de hacer las cosas lo mejor posible. Yo di el cien por ciento. Dejé todo de lado para dedicarme a esto. Si me daba el lujo de contestar, podía confundir a la gente. Quise que todo fuera lo más transparente posible. Defendí mucho la esencia del programa. No quería ensuciar el sueño, que se pusiera en riesgo. No quise usarlo para estar una semana en los medios…

–Acaso porque sentías que no lo necesitabas…
–Yo sentía que esto no tenía que ver con mi carrera. Era una gran oportunidad para hacer algo lindo, como es bailar, recibir el cariño de la gente y ayudar a los chicos. Es una experiencia más personal que profesional. Hacer algo durante tantos meses, con tanto trabajo físico y emocional, y que el desenlace sea para otras personas, que no tenga que ver ni con el ego ni con la frivolidad, es precioso.

–¿Y personalmente cómo lo viviste?
–Soy muy pasional, no me privo de sentir nada. Me encanta vivir la vida con intensidad. Lloré cuando tuve que llorar, porque me frustraba que algo no nos saliera, o por el cansancio. Me reí de emoción cuando fuimos avanzando en el concurso. Me conmovió mucho el sueño. Me entregué entera a vivir la experiencia.

–Fue un buen cierre del año.
–Fue un año hermoso. Empezó con el nacimiento de Bauti, y después esta experiencia tan enriquecedora…

–También fue el año de tu divorcio, tan controvertido.
–Sí, pero es pasado. No quiero hablar más de eso. Estoy tan feliz que no puedo pedir más… Tras los nervios del comienzo y el mal trago de la devolución del jurado, Pampita se desahogó cuando el público le dio el triunfo.

Tras los nervios del comienzo y el mal trago de la devolución del jurado, Pampita se desahogó cuando el público le dio el triunfo.

Más “precisión y presencia”, les pidió el jurado. Pampita y Nicolás Armengol no pudieron consagrarse con el baile.

Más “precisión y presencia”, les pidió el jurado. Pampita y Nicolás Armengol no pudieron consagrarse con el baile.

Pampita saltó, gritó, lloró. Descargó toda su emoción cuando la anunciaron triunfadora. Pampita, Nicolás y Ariel Pastocchi, su coach, levantaron  felices las copas del Bailando 2008.

Pampita saltó, gritó, lloró. Descargó toda su emoción cuando la anunciaron triunfadora. Pampita, Nicolás y Ariel Pastocchi, su coach, levantaron felices las copas del Bailando 2008.

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