“La gente no quiere que yo sea capitán de la Copa Davis” – GENTE Online
 

“La gente no quiere que yo sea capitán de la Copa Davis”

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Vilas, no hay dudas de que usted es el máximo referente del tenis argentino. Sin embargo, nunca asume como capitán de la Copa Davis. ¿Me puede explicar por qué?
–Je, je, je, referido puede ser, pero referente… la verdad, no creo. El tenis pasa un poco por donde yo estoy, pero nunca ocupé lugares preponderantes en el de mi país. Creo que no es un problema mío: esos son lugares que se otorgan. A mí me vienen a buscar de distintas partes del mundo. Y de la Argentina no. La verdad es que me invitan a ver partidos, pero después ahí queda todo. Tengo asumido que no me quieren…

Así comienza la charla con GuillermoVilas (53). Franca. Sin vueltas. Sin esconder nada. Faltan menos de tres semanas para que la Argentina juegue sus chances por la Copa Davis en tierra croata. Y la pregunta es recurrente. ¿Por qué Vilas nunca es designado capitán? Algunos hablan de un enfrentamiento con la Asociación Argentina de Tenis. Otros aseguran que los jugadores que hoy representan al país no lo quieren. ¿Cuál es la verdad?

Ahora Guillermo está en Paraguay, más precisamente en el megacomplejo Rakiura –uno de los más importantes de Sudamérica–, que se acaba de inaugurar en Asunción. Vilas fue invitado especialmente para el lanzamiento de este paraíso deportivo. Y también para dar cátedra de tenis junto al crédito local, el legendario Víctor Pecci (50), uno de sus compañeros de ruta en el circuito entre fines de los 70 y comienzos de los 80.

–Discúlpeme, pero nunca lo escuché hablar tan abiertamente del tema, con tanta franqueza. O sea, en un futuro, ¿le encantaría ser el capitán de la Copa Davis?
–Vos lo dijiste: en un futuro. No estoy hablando de este momento, donde el puesto está cubierto por Luli Mancini. Me refiero a cuando haya que designar un nuevo capitán, como viene ocurriendo desde hace años, donde nunca aparezco como opción. Claro que lo deseo, pero también a los otros les tiene que gustar que yo esté. Es evidente que hay algo que a algunos no los invita a convocarme.

–¿No será usted el que no seduce a los que tienen que nombrarlo?
–No es una cuestión de seducción, sino de cumplir con lo que es la tradición mundial. A casi todos los extranjeros de aquella época les han ofrecido ser capitán. A mí no. La deuda no es de parte mía. Por ejemplo, Suecia vino con Mats Wilander de capitán. Y no sé si eso a alguien le generó algo con respecto a mis posibilidades. No vi nada escrito. Está bien, lo acepto.

–Pero si lo desea tanto, ¿por qué usted mismo no genera algo? ¿No corre el riesgo de quedarse con las ganas, si no…?
–Es que uno lo espera, pero primero tenés 30 años, después 35, 40, 45, 50, y al final es como que te olvidás. Pensás que te lo van a otorgar. Me acuerdo que una vez dije: “Bueno, a los 45 años me van a proponer para el Salón de la Fama”. Pero no, lo hicieron a los 33. Yo, acostumbrado a mi país, lo esperaba 15 años más adelante.

–¿Hay algún enfrentamiento o rencor con usted que no conozcamos y que quiera denunciar?
–¿Vos creés que los tenistas de otros países no tuvieron enfrentamientos con sus asociaciones? Por supuesto que sí. McEnroe fue capitán, Ramírez también, a Connors se lo ofrecieron, y a Borg también.

–¿Y por qué a usted no?
–No sé, creo que es difícil explicar la posición de la gente que concede estas cosas. La mía no. Me siguen preguntando: “¿Por qué creés que no te designan?” Pero no veo que el periodismo y la gente digan: “Yo pienso que Vilas debe ser capitán”.

–¿Está alejado de los jugadores que integran el actual equipo?
–Para nada. Tengo buena relación con todos.

–¿Confía en que algún día asumirá el cargo?
–No sé, siento que la gente no reacciona, o más que eso: la gente no tiene ganas. No le gusta. No quiere que yo sea el capitán. Estoy convencido de eso.

–Perdóneme, pero no creo que sea así como usted dice, que la gente no lo quiera como capitán.
–Bueno, entonces demuéstrenlo opinando. Yo insisto con que si no me dan la capitanía es porque no quieren. Si no, ya se hubiese armado una movida. Cuando tienen algo importante, salen a la calle y destituyen políticos. Si no lo hacen es porque no les interesa.

–¿No exagera comparando graves hechos políticos o sociales con el tenis? Si la gente salió a la calle fue porque el país no tenía rumbo con De la Rúa, o cuando se manifestó por la tragedia de Cromañón, situaciones que conmocionaron sus vidas.
–Es mi conclusión.

–Saliendo de la Davis, ¿qué le pasa a Guillermo Coria que, tras sus problemas con el saque, pareciera tener un bajón en todo su juego?
–Está siete en el mundo. A mí me gustaría tener problemas con el saque y estar en esa posición.

–¿Cómo se supera un momento crítico como el que está viviendo?
–Yo no me meto en sus vidas, para no crearles confusión o presiones. Ahora Guillermo fue a verlo a José Higueras (uno de los mejores sobre polvo de ladrillo en los 80), que es muy idóneo. Habrá que esperar qué hace como nuevo coach.

–¿Sacar mal repercute en el resto del juego de un tenista profesional?
–A los problemas siempre hay que personificarlos. A él le molesta, porque antes hacía dobles faltas, pero seguía ganando. En cambio, en los últimos dos torneos eso no ocurrió.

–¿Lo nota deprimido?
–El dice que no le tienen miedo ni respeto, pero me parece que exagera un poco. No sé por qué asegura eso, porque si está en el puesto 7, quiere decir que no está tan mal como dice.

–¿Y Gastón Gaudio?
–Siempre es un jugador muy sólido. Este año empezó bien. Siempre está ahí. Ahora hay que esperar la temporada que se juega en polvo de ladrillo, que es su fuerte. Es un tipo respetado.

–¿Son injustos los que lo tildan de lagunero?
–Tiene sus lagunas. Pero él se da cuenta de que cae en ellas. Antes ni siquiera podía salir.

–¿David Nalbandian es el jugador que más se parece a usted por temperamento y esfuerzo?
–Sí. El trabaja, piensa mucho, tiene menos altibajos, y juega muy bien. Yo era un jugador que tenía siempre un nivel, no caía de ahí. Lo que tiene David es que juega en todas las superficies.

–¿Lo sorprende el juego que viene desarrollando Juan Ignacio Chela?
–Ha pegado una subida bárbara. Todos estos chicos son una camada de jugadores muy buenos y profesionales.

–Volviendo al tema de la Davis, Guillermo. Insisto, creo que el problema no pasa por la gente… ¿No será el propio ambiente del tenis el que lo rechaza?
–Eso lo tendrían que averiguar o decir ustedes. Yo no lo sé. A mí no me toca hablar de esa historia. Aunque da para escribir un buen libro, ¿no?

Vilas viajó a tierra guaraní junto a su mujer, la tailandesa Phiangphathu Khumueang (23), con la que tuvo una hija, Andanín, que ya tiene dos años y medio. “<i>Ahora está en Tailandia, porque no quiero que viaje tanto en avión</i>”, contó Guillermo.

Vilas viajó a tierra guaraní junto a su mujer, la tailandesa Phiangphathu Khumueang (23), con la que tuvo una hija, Andanín, que ya tiene dos años y medio. “Ahora está en Tailandia, porque no quiero que viaje tanto en avión”, contó Guillermo.

Guillermo deleitó con su juego al público paraguayo, que colmó la capacidad de las tribunas de la cancha principal del magnífico complejo <i>Rakiura</i> de Asunción. Entre otros agasajos, recibió un termo de dos litros y medio y un mate para tomar tereré.

Guillermo deleitó con su juego al público paraguayo, que colmó la capacidad de las tribunas de la cancha principal del magnífico complejo Rakiura de Asunción. Entre otros agasajos, recibió un termo de dos litros y medio y un mate para tomar tereré.

El domingo por la noche salió a cenar junto a su esposa, Phiangphathu, su colega paraguayo, Víctor Pecci, y la mujer de éste, Valerie Martínez.

El domingo por la noche salió a cenar junto a su esposa, Phiangphathu, su colega paraguayo, Víctor Pecci, y la mujer de éste, Valerie Martínez.

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