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La Gala Aniversario

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Dialoguito inicial (entre Soledad Silveyra y María Aurelia Bisutti): “¿Cómo estás? Recién venía pensando y me acordaba que debuté en tele con vos. No me acuerdo el nombre de la novela”. “Dejáme hacer memoria (silencio). Yo tampoco me acuerdo el nombre”, “Esa en la que también estaba Salerno, Rinaldi… Ocurre que yo empecé muy chiquita”. Segundo dialoguito (entre Andrea Del Boca y Gustavo Bermúdez): “¿Te enteraste del conflicto de actores?”. “No”. “¿No te llegó el mail?”. “No, pero ojalá se solucione”. “¿Y me vas a ver en Perla negra 2?”. “¡Obvio! Quiero saber con quién te vas a besar ahora”. Tercer dialoguito (entre Arnaldo André y Luisa Kuliok): “¡Qué linda estás!”. “Gracias. Vos siempre tan caballero… ¿Y si hacemos Amor gitano 2?”. Cuarto dialoguito (entre Arturo Puig y Antonio Grimau): “Ella es…”. “No”. “Por un segundo me pareció”. “Estamos peor que las mujeres... ¡criticamos a todos!”. “A propósito: ¿las damas no debían venir de rosa?”. “Me parece. Igual, lo importante era que nosotros teníamos que venir de oscuro”. Señoras y señores: bienvenidos a la gala del amor. ¿Invitados? Por orden alfabético, lógico, ya que todas son estrellas, y obviando las edades, por cuestiones también lógicas de coquetería…

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Andrea Del Boca: ¿Reina de las novelas?”, se plantea a la entrada de la recién remozada, por un millón de dólares, La Mansión del Four Seasons (restauración que incluye sus salones y habitaciones, construidos hace 87 años). “Apenas soy una trabajadora que arrancó a los 3 años haciendo de sordomuda en Nuestra galleguita, y que lleva 38 temporadas en el medio. De cada época guardo un personaje en mi alma. Pronto empezaré a grabar la segunda parte”, anticipa aún soltera Andrea, al tiempo que define: “Mi fidelidad se la debo sólo a mi público”.

Antonio Grimau: Acierta cuando recuerda que antes no estaba bien visto ser actor de novela. “Porque era sinónimo de mal actor. Ahora, por fortuna, las nuevas generaciones lo llevan bastante mejor”, entiende antes de cruzarse con Soledad Silveyra, su compañera de Tu rebelde ternura. “Por aquel trabajo comenzaron a decir de mí que era una rebelde malcriada”, lanza una carcajada Solita, sobre quien, 32 años después, Antonio agrega: “Y tenían razón”.

Araceli González: Le dice a Bermúdez que está grande, y él, ante el inquietante escote de su ex coprotagonista, le contesta que ella también. “Yo me pagué las lolas”, absorbe el impacto Ara, virando de cuestión: “Nunca olvidaré El infiel y La extraña dama. Así que imagináte la admiración que mantengo por Luisa y Arnaldo. ¿Si con Gustavo la cuarta será la vencida? Quizá. A las mujeres nos gusta llorar por amor, en especial si sabés que hay final feliz”.

Arnaldo André.Trabajé con tantas mujeres hermosas y finalmente no me quedé con ninguna. En Rolando Rivas me peleaba con Satur por el amor de Helguera Paz (Solita)… La única vez que encarné a un millonario dispuesto a pelear o matar por amor”, esgrime el paraguayo. “Mi primer protagónico fue en Pobre diabla, previo a Piel naranja. Nunca me aburrí de hacer de galán, pero hoy prefiero interpretar otros roles, hacer teatro”.

Arturo Puig: Primero en llegar, menciona que debutó en Ella, la gata. Apenas se cruza con María Valenzuela revive una anécdota de Pablo en nuestra piel, que compartieron. “Migré nos retaba si improvisábamos”. Luego intentará explicar sus métodos de seducción en la pantalla chica. “Me dicen que uso una sonrisa de coté y una ceja levantada. Pero no me doy cuenta”, cierra, adelantando que durante 2008 pretende regresar al género, incluso rechazando subirse a Cantando por un sueño.

Carina Zampini: ¡Ay! ¿Dónde está Facu?. ¿En el jardín? Voy a buscarlo. Quiero felicitarlo por su paternidad”, señala una de las malas más malas de las novelas. Luego desandará momentos de su carrera: “Empecé en Por siempre mujercitas… Aquella terrible Carla me significó un Martín Fierro, y la perversa Ana, de Padre Coraje, otro”, disfruta, y cierra: “Me tocaron unos galanes preciosos. Van cinco nombres, y ponélos en el puesto que quieras: Arana, Corrado, Schubert, Laport y Darthés”.

Carlos Calvo: Primera novela: El amor tiene cara de mujer. Referente: Claudio Levrino. Novela preferida: El Rafa. Primer beso: a Virginia Lago. Historia de ficción convertida en historia real: su romance con Luisina Brando, durante Juan sin nombre. Frase de la noche: “Cuando uno tiene familia, cambia su percepción. Mis dos hijos me demostraron el error de una típica frase mía de la época en que era exitoso haciendo novelas. Yo declaraba que el fracaso era la muerte en vida… Una barbaridad”.

Cristina Alberó: En mi época, las heroínas no mantenían relaciones sexuales”, hace memoria de la primera novela que encabezó (Mini, el ángel del barrio), la que la convirtió en diva (Trampa para un soñador) y la que más le gustó (No es un juego vivir), y explica el cambio que, cree, sufrieron nuestros culebrones: “No se conservan en su expresión más pura, como en México o Venezuela. Ahora nos inspiramos en lo costumbrista. Y se nota”, arremete. “El público habla de las novelas que se hacían antes”.

Facundo Arana: Betiana Blum, que era su profesora de teatro, le avisó de un casting en Canal 13. Entre los que elegían había un señor que lo veía tocar el saxo en la estación Pueyrredón y… Primer beso a Vera Fogwill (Canto rodado, 1993), y otros a Natalia Oreiro, Gianella Neyra, Nancy Dupláa, Paola Krum, Malena Solda… Explosión. “Todos mis personajes tienen algo de mí”, dice.

–El contrato que acaba de firmar con Telefe para volver al ruedo en 2008, ¿qué historia incluirá?
–Secreto. Y puede ser que en esta gala se encuentre mi compañera de elenco.

–Ultima: ¿cuántas felicitaciones recibió desde que espera un bebé con María Susini?
–Miles, pero quiero que sigan llegando, con las precauciones del caso, ya que el embarazo va por las ocho semanas y habría que esperar a la decimosegunda para quedarnos tranquilos. No dejo de rezar para que salga perfecto.

Gianella Neyra: Cuando vine en el 2001 a protagonizar Yago, pasión morena, no lo dudé: decidí quedarme”, admite la bella peruana, quien conquistó el corazón de Segundo Cernadas y se estableció aquí. “Aparte, he tenido el gusto de trabajar y besar a galanes como Arana, Darthés y Nico Vázquez”, expresa, sin olvidar un par de novelas que la cautivaron en su tierra (Más allá del horizonte y Nano) “y me permitieron soñar con formar parte de libros y producciones así de maravillosos en tu país”.

Gustavo Bermúdez: Primero mantuvo una charla amistosa con Carlín. Luego contó que su novela como protagonista fue Grecia, junto a Grecia Colmenares, y añadió: “Guardo buenos recuerdos de Nano y de Alén, luz de luna, sobre todo porque las filmamos bastante al aire libre. Me seduce la idea de volver al género, pero necesitaría una historia potente que me provoque ansiedad y me haga venirme motivado del sur. ¿Si hubo un llamado de Suar? Siempre hay un llamado de Adrián”.

Joaquín Furriel:Recuerdo que mi abuela Juanita estaba con hepatitis y veía culebrones. Ahí me prendí con Topacio. Si bien arranqué en La nocturna, donde beso a Guadalupe Martínez Uria (me reprochó que en el ensayo los besos se marcan, cosa que no sabía, considero que mi debut en una novela fue con Soy gitano. El amor, pienso, le brinda popularidad al género”.

–Habla de amor. ¿Cómo anda el embarazo de Paola Krum, su mujer?
–Es tan flaquita que se nota más la panza. Lleva cinco meses y dos semanas con Eloísa adentro. Estamos contentísimos.

Laura Novoa: Cree que Suar ya era famoso cuando lo besó. “Yo había participado de un casting para Nosotros y los otros, y no quedé. Sin embargo, Rodolfo Ledo me llamó para un bolito ahí. Tenía una escena con Adrián, y terminó en beso. Y tanto parece que lo conmoví que cinco años después me llamó para Poliladron”, ríe la fanática de Andrea Del Boca y de los guiones de Migré. “Por eso acepté subirme a Una voz en el teléfono”, reconoce quien luego brillaría en Hombres de honor.

Leonor Benedetto: Pensaba que una provinciana virgen y analfabeta iba a provocar risa. Pero María Herminia Avellaneda me convenció y me mandé”, confía, y confirma que las novelas de su cosecha que más le gustaron fueron Rosa de lejos y Padre Coraje. Y continúa embroncada con el actor que le estampó el primer beso al aire (“se abusó de mi inexperiencia”). Defiende al género y asevera que, como en la pantalla chica, en la realidad ella misma vivió increíbles historias de amor.

Luisa Kuliok: Al cruzarse con André, el tema a recordar se llama Amo y señor, la novela que incendió los mediodías de 1984. Famosos eran los cachetazos y los besos que se daba la pareja. “Pero nunca me hizo doler”, defiende a Arnaldo. “Además, era mejor con los besos que con las cachetadas”.

–¿Volverían a juntarse, como Soda Stereo?
–Desde El infiel (1985) que nos lo preguntan. Yo no volvería por plata, pero sí por placer y pasión –señala Kuliok.
–¿Yo? Si amo a Luisa más que su marido –la halaga André.

María Aurelia Bisutti: Grabé miles de capítulos, diez por semana en una época”. Perdió la cuenta tras debutar, protagonizando, en La bella durmiente del bosque (1954). Beso escandaloso: a mis 17, en La rosa azul. Responsable: Alberto Dalbes. “Se había puesto nervioso. Se separaron las bocas y quedó un hilo de saliva colgando”. Romance grosso: con Rodolfo Bebán. “Fuimos amantes, algo bien de teleteatro”. Hoy: “Miro más películas que telenovelas”.

María Valenzuela: Sonriente, a pesar de su estado (“Me puse una inyección y vine. Estuve todo el día en cama”), confiesa que ahora está viviendo sola y no se encuentra. “¿Y que te parece?”, intenta consolarla Taibo. “Cuando mi hija se fue también sentí un vacío. Me parece bien que proyecten”. Retoma María: “Debuté en 1971, con Víctor Laplace. Tengo 32 años como protagonista y puedo asegurarte que ahora se ven personajes más crueles, con vínculos más complejos, más egos, más orgullo”. Y regresa al pasado: “Todos los galanes maduros de esta gala pasaron por mis labios. Creo que gracias a las novelas aprendí del amor”.

Nora Cárpena: Debuté con 0597 da ocupado, de Migré”, memora, recién mudada a su flamante casa de Belgrano. “Fui una de sus niñas mimadas. Le di mi primer beso en pantalla a Guillermo Bredeston, mi futuro marido. Era tan intuitivo Migré que nos peleaba y reconciliaba inspirándose en los momentos que vivíamos como pareja. Me considero una novelo-adicta. Adoro ver novelas. Te permite sentirte Mujer bonita por un instante. Aunque ya no estoy para heroína de culebrón. Todo tiene una edad”.

Osvaldo Laport. Jura que le apasionaría encarar un culebrón con Mirtha Legrand o con Susana Giménez. “Desde mi papel inicial en Cara a cara, junto a Verónica Castro, pasando por mi primer protagónico en Piel naranja (Venezuela) y Cosecharás tu siembra (Argentina), no he parado. Incluso he personificadoa un indio, un camionero, un guardaespaldas, un gitano, un boxeador... Tuve montones de heroínas y di decenas de besos. Me gustan los desafíos”, completa el más uruguayo de los argentinos.

Raúl Taibo: Estoy produciendo un documental con un amigo. Apenas lo venda, me dedicaré a viajar”, afirma. “Hubo tantos besos que me pierdo”, se excusa. “Sí recuerdo uno a Andrea Del Boca”. ¿Novelas que lo marcaron? “En lo profesional, Una voz en el teléfono; en lo artístico, El sodero de mi vida; y en lo humano, Rebelde y solitario”.

–¿Protagonizó algún romance de ficción que terminó en un romance real?
–Con Solita, durante el ’83, en Laura mía. Y lo cuento porque fue conocido… Los restantes, un caballero los calla.

Sabrina Garciarena: Recién arribada de Europa con su mejor amiga, Jimena Sosa, con una colección de películas de Katherine Hepburn, libros de arte y tapados, apunta: “Empecé mi carrera a los 15, en publicidad, pero con 17 conseguí un papel con continuidad en Verano del 98”, relata la chica de Colegiales.“A la fecha llegué a una conclusión: lo bueno de actuar en las telenovelas no son las 12 horas que trabajás por día, sino que podés besar a los hombres que desean todas las mujeres”.

Soledad Fandiño. ¿Novelas? Las de Andrea. ¿Primer beso? A Benjamín Rojas, en Rebelde Way. ¿Mal aliento? Nunca. Una mentita es bienvenida. ¿Secretos del culebrón? La identificación general. ¿Música? Esta que escuchamos”, cierra la actriz de Son de Fierro, hipnotizada por el sonar de Oh Baby! Y sus integrantes, Pablo Bañares (reciente papá primerizo de Roque), Horacio Lagrot (cantante) y Mechi Figueras (saxo, hermana de Nacho, el polista).

Soledad Silveyra: Icono del género, charla con todos y todas, y lanza: “Nunca me gustaron los papeles tontos de las heroínas. De allí que decidí encarar otros, tras debutar en 1964 con El amor tiene cara de mujer. Ciertos detalles también gratifican: desde 1972, y gracias a Migré y Rolando Rivas, tal vez subo a un taxi y no me cobran”, informa. “Las novelas me dieron la posibilidad de besar a muchos. Con ellos viví historias llenas de pasión. Y he ahí el secreto del género: las historias llenas de pasión”, cierra la eterna Solita.

Vanesa González: De chica me gustaba ver Amigovios. Igual, en casa no me habilitaban demasiado la tele. Eso es lo que siempre le recrimino a mi familia… (risas). ¿Mis tops? Solita, Laport y Del Boca, capaces de mantener la historia de su personaje a lo largo del año, lo que resulta muy difícil; y Natalia Oreiro, quien encontró la manera de que el público la quiera a ella y también a sus personajes. Uno puede actuar bien o mal”, busca el remate, “pero ganarse el cariño de la gente es algo súper difícil”.
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Dialoguito final (entre Luisa Kuliok y Raúl Taibo): “¿Te acordás la vez que rodamos una escena en un lugar increíble, lujoso, parecido a éste? ¿Dónde era?”. “Mmmm... ¿Cuándo?”. “¡No me digas que no te acordás! Me deprimo. Claro, somos tantas las que pasamos por tus brazos. Creo que en el 86, cuando Venganza de mujer…”. “Lo que sí me acuerdo es que la última vez que salí en la tapa de GENTE fue con vos”. “Cierto. Las novelas, el amor, siempre pasaron por GENTE”.

De izquierda a derecha: Arnaldo André, Sabrina Garciarena, Arturo Puig, Joaquín Furriel, Andrea Del Boca, Soledad Silveyra, Facundo Arana, Carlos Calvo, María Valenzuela, Cristina Alberó, Araceli González, Agustín Pichot, Vanesa González y Gianella Neyra.

De izquierda a derecha: Arnaldo André, Sabrina Garciarena, Arturo Puig, Joaquín Furriel, Andrea Del Boca, Soledad Silveyra, Facundo Arana, Carlos Calvo, María Valenzuela, Cristina Alberó, Araceli González, Agustín Pichot, Vanesa González y Gianella Neyra.

De izquierda a derecha: Nora Cárpena, Antonio Grimau, Raúl Taibo, Gustavo Bermúdez, María Aurelia Bisutti, Leonor Benedetto, Luisa Kuliok, Carina Zampini, Soledad Fandiño, Osvaldo Laport, Laura Novoa y Juan Martín Hernández.

De izquierda a derecha: Nora Cárpena, Antonio Grimau, Raúl Taibo, Gustavo Bermúdez, María Aurelia Bisutti, Leonor Benedetto, Luisa Kuliok, Carina Zampini, Soledad Fandiño, Osvaldo Laport, Laura Novoa y Juan Martín Hernández.

Juan Martín Hernández, crack de la ovalada. Además, se convirtió en uno de los jugadores más sexy del último Mundial de rugby en Francia.

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