“La felicidad también es no cortarle las alas a quien uno ama» – GENTE Online
 

“La felicidad también es no cortarle las alas a quien uno ama"

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La escena: el Aeropuerto de Ezeiza, el sábado por la mañana. Los protagonistas: Mónica Ayos (37), Diego Olivera (41) y sus hijos Federico (18) y Victoria (6). Hay abrazos, lágrimas y risas. “Es la tercera vez que nos separamos en siete años, pero el amor está cada día más fuerte”, confiesa la actriz, emocionada. Esta vez no saben cuánto tiempo deberán esperar hasta el próximo reencuentro. Pueden ser algunas semanas, seis meses, quizá un año...

Diego se va a radicar en México otra vez. Desde su protagónico en la versión local de Montecristo es un galán codiciado por aquellos pagos. Pero las experiencias pasadas les enseñaron a armar este nuevo modelo de familia, donde los 9.200 kilómetros de distancia no condicionan la relación.p> Explica Mónica: “Por suerte está el Skype. Con la compu y el teléfono estamos súper conectados. Porque nosotros no nos separamos porque no nos toleremos ni porque el amor se haya acabado, sino porque a Diego le volvió a salir un gran trabajo en México y aprendimos que la felicidad también es no cortarle las alas a la persona que uno tiene al lado. Mientras trabajaba en Herencia de amor y en Alguien que me quiera, Diego recibió en los últimos meses ofertas de TV Azteca y Televisa. Algunos proyectos que tenía en Buenos Aires lo frenaban para decidirse, pero ésta fue una gran oportunidad y resolvimos intentarlo otra vez. Nosotros aprendimos a pilotear la distancia”. Después de la despedida –y más lágrimas, obviamente–, la actriz tiene la palabra.

–¿Y cómo es volver a casa después de un día de trabajo y no encontrarse con Diego?
–Es raro, porque nos habíamos vuelto a acostumbrar a estar todos los días juntos. Pero nosotros estamos felices, porque no concebimos el amor a base de sacrificio. El secreto que tenemos es dejar crecer al otro a nivel profesional: de esa forma la familia también crece. Diego viajó para trabajar con Televisa y protagonizar El triunfo del amor, que va a ser la remake de la exitosa telenovela Cristal, donde él va a interpretar a un cura y donde Daniela Romo va a ser su madre... ¡y yo voy a prender velas para que no deje los hábitos mientras esté en México!

–¿Por qué no se muda toda la familia a México?
–Porque yo tengo mis proyectos acá, y Victoria está en la escuela. Pero rechacé hacer teatro en el verano, para poder estar cerca de Diego. Después me voy con Fede a Nueva York, porque él quiere ir a estudiar teatro allá. Vamos a ir a averiguar a todas las escuelas. Además, hace unos días acabo de terminar de grabar el piloto de Señales, una aventura de otro mundo, la tira juvenil producida por Andrea Stivel y AMJA que en octubre será presentada en MIPCOM, de Cannes. Ahí interpreto a la rígida directora de una escuela de arte.

–¿No sufrís la separación?
–El primer viaje de Diego fue para mí muy difícil, interminable, porque no sabía cómo enfrentar la distancia. En el segundo logramos que Diego viniese casi todos los fines de semana. Y yo me instalé dos meses en México. Así fue más llevadero para los dos. Por eso, esta vez decidimos pasar juntos todo el verano.

–¿Y a Diego le vas a contar las novedades de Buenos Aires vía Twitter?
–No, Olivera no tiene Twitter. No es muy adepto al mundo de la tecnología. Por suerte pude convencerlo para que se conecte todos los días al Skype y hable por ahí con nosotros. En casa, la fanática twittera soy yo: allí comento con humor la historia de mi vida. Ya tengo casi 20 mil seguidores y todos los días la gente me deja lindos mensajes.

–Entonces, pese a la distancia física entre ustedes, ¿la casa está en orden?
–Sí, la familia está pasando por un muy buen momento. Y eso es lo más importante, claro.

Frente a la mirada de mil curiosos, se dijeron “hasta pronto” con abrazos y lágrimas. Es la tercera vez que la pareja pasa por un distanciamiento de este tipo. “Y el amor sigue intacto”, jura ella.

Frente a la mirada de mil curiosos, se dijeron “hasta pronto” con abrazos y lágrimas. Es la tercera vez que la pareja pasa por un distanciamiento de este tipo. “Y el amor sigue intacto”, jura ella.

Ezeiza, sábado por la mañana. Besos entre Diego y Mónica, antes de la partida. Ella se quedó en Buenos Aires con sus hijos, pero prometieron viajar pronto todos a México.

Ezeiza, sábado por la mañana. Besos entre Diego y Mónica, antes de la partida. Ella se quedó en Buenos Aires con sus hijos, pero prometieron viajar pronto todos a México.

Mónica, Federico y Victoria acompañaron a Diego hasta el preembarque.

Mónica, Federico y Victoria acompañaron a Diego hasta el preembarque.

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