La crisis del agua enciende las alarmas a escala mundial – GENTE Online
 

La crisis del agua enciende las alarmas a escala mundial

Aunque el agua ocupa más de dos tercios de la superficie del planeta, sólo un porcentaje mínimo es apto para el consumo humano. Greenpeace advierte que la contaminación y la sobreexplotación hídrica podrían derivar en una tragedia para la Humanidad. 

Según Luisina Vueso, coordinadora de la Campaña de Océanos de Greenpeace, el consumo de agua aumenta gradualmente cada año. "La distribución de este recurso tan preciado no es equitativa y esto pone en riesgo la supervivencia de poblaciones enteras, expuestas a las crisis hídricas", detalla, al tiempo que aporta un dato alarmante: 3 de cada 10 personas en el mundo no tienen acceso al agua potable. A esto se suma que la mitad de la población mundial carece de servicios de saneamiento gestionados de forma segura.

Y éstas no son las únicas señales de alerta: según la Organización Mundial de la Salud, 297 mil niños menores de cinco años mueren cada año como consecuencia de enfermedades causadas por malas condiciones sanitarias o consumo de agua no potable. A eso se suma el dato de Greenpeace que señala que sólo el 2,5% del agua en el mundo es dulce y el porcentaje de la que es potable no alcanza al 0,01% del total. Alarma que ambos números se vean afectados, cada vez más, por la contaminación.

La información parece poco alentadora. Urge que los gobiernos tomen decisiones para proteger el recurso y que los ciudadanos tomen conciencia de los medios que tienen a su alcance para desacelerar estos procesos. A partir de esta inquietud, Grupo Atlántida lanzó Sumergidos, retrato de nuestra aguas, una campaña que busca hacer foco en las múltiples problemáticas ligadas a este tema: desde la falta de acceso al agua segura – que afecta a millones de personas en Argentina– hasta la contaminación de ríos y mares por parte de la industria.

Según Vuesco, "en Argentina, la provisión de agua también se ve afectada. Los caudales de los ríos en San Juan se están reduciendo drásticamente, ya que los glaciares tienen menos hielo y cada vez nieva menos. En Mendoza se observa una reducción de los períodos de lluvia. Y las altas temperaturas están acelerando la evaporación del agua, con lo cual hay menor disponibilidad en la región".

La coordinadora explica que "detener el aumento de la temperatura planetaria es sólo posible con la transformación en el modo en que producimos energía y alimentos y con un freno radical a la destrucción de los océanos y los bosques".

En la misma línea, Vuesca agrega: "La búsqueda de petróleo y la pesca indiscriminada están poniendo en peligro los ecosistemas marinos. El Mar Argentino está al borde del colapso: más de 500 barcos pesqueros saquean anualmente nuestros recursos. Aprovechan el vacío legal que existe en el límite de la zona económica exclusiva para incurrir en prácticas irregulares e incluso ilegales. Al mismo tiempo, los bombardeos acústicos que utiliza la industria para buscar petróleo en el fondo marino atentan contra la fauna y la salud de los océanos".

La especialista explica que las aguas internacionales ocupan un 43% de la superficie del planeta y que menos del 5% están protegidas. "Si no preservamos los océanos perderemos una batalla clave en la lucha contra el cambio climático, ya que almacenan en sus profundidades el carbono capturado de la atmósfera. Sin esto, nuestra atmósfera contendría un 50% más de dióxido de carbono y la temperatura del planeta sería tan alta que lo tornaría inhabitable", detalla.

Sin embargo, y aunque el panorama parece desolador, destaca: "Este proceso no es irreversible. Aún estamos a tiempo de valorar la importancia de los recursos hídricos, de frenar el cambio climático y atender sus impactos. Para esto, la transformación del modo de relacionarnos con nuestro planeta se hace indispensable".

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