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¿La batalla final?

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Fue el último round de una pelea sangrienta, donde ninguno de los contendientes se guardó nada. Digamos que Carolina Ardohain (30), más conocida como Pampita, y Martín Barrantes (36), utilizaron sus argumentos más ásperos para dirimir el veredicto de su divorcio.
Ella llegó a las 8.50 al Tribunal de Familia número 2 de San Isidro, elegante y sencilla, luciendo pantalón de seda negro y camisa fucsia. El arribó 8 minutos más tarde, de riguroso traje y corbata oscuros. En la sala, ambos litigantes ni se miraron. Se sentaron como en una típica película de Perry Mason: la abogada, Ana Rosenfeld –autodefinida como “el terror de los maridos infieles”–, y su defendida, del lado izquierdo del estrado. Y el polista y sus abogados, del derecho.

Primero la modelo esgrimió sus argumentos, basando su estrategia en el supuesto maltrato recibido. Dijo no entender por qué su ex habla de infidelidad y adulterio, ya que según ella habían decidido separarse de hecho en febrero de 2005, sin ningún tipo de obligaciones maritales: “Dice él en su demanda que fui yo la única causante de la ruptura de nuestro matrimonio. No es cierto: como ya dije, él y yo acordamos no exigirnos mutuamente desde esa fecha ninguno de los deberes matrimoniales. Ambos nos sentimos libres y dueños de nuestros destinos. Acordamos iniciar un divorcio de común acuerdo, cuyo inicio se postergó hasta que fuera posible comenzarlo. No es posible sostener el deber de fidelidad cuando la separación se produjo porque los dos así lo habíamos establecido”.

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Barrantes escuchó sin que se le moviera un músculo. E insistió con que Pampita le fue infiel con el chileno Benjamín Vicuña, y que la prueba más evidente del adulterio está en la hija –Blanquita, 2 años y tres meses– que su ex tuvo con el actor. Además, disparó con munición gruesa cuando reveló: “Carolina sostiene que yo no quería tener hijos y que ésa fue una de las razones por las que nuestra pareja no tenía futuro. Quisiera que explique cómo puede ser que quedó embarazada de mí, si yo no quería saber nada sobre el tema”. Y jugó su carta más fuerte convocando como testigo a la ginecóloga de Pampita, para dar fe de que la modelo había estado embarazada de él en 2004. “Lo perdió lamentablemente en octubre de ese año. A raíz del infortunio fue atendida en el Hospital Universitario Austral por la doctora Andrea Landeira”, aclaró.

Ardohain, para contrarrestarlo, sostuvo que para la época en que conoció a Vicuña ya no vivía bajo el mismo techo con Martín, porque estaban separados de hecho. El problema es que la polémica se multiplica día a día, porque ambos manejan fechas distintas. Ella también levantó la apuesta con el tema de los malos tratos: “Era intolerable. No trabajaba ni demostraba interés por hacer algo productivo. Yo era realmente la mucamita que debía trabajar y mantener sola el hogar, sin esperar nada a cambio, ni siquiera buen trato. Ni qué hablar del respeto y trato digno que merece una esposa. Nos separamos a mediados de 2004. Yo me quedé viviendo en Capital y él se instaló en la casa que alquilábamos para los fines de semana. Estuvimos aproximadamente tres meses separados. Nos reconciliamos a principios de 2004. Fuimos a vivir juntos al Golf Club Argentino en Del Viso. Pero decidimos poner fin a nuestro matrimonio en el verano del año siguiente. Me pidió tiempo para mudarse, y se instaló en otra habitación en los primeros meses, separación que fue inocultable para nuestros amigos que se quedaban a pernoctar con nosotros para disfrutar de la pileta. En junio me avisó que ya había elegido un departamento y que se mudaba”. La top aclaró también que su ex nunca cumplió con los deberes de asistencia y alimentos: “Además me injurió gravemente con su comportamiento anti-matrimonial y sus permanentes humillaciones, su maltrato injustificado, su negación a integrarse conmigo”.

Para corroborar sus dichos ante la Justicia, Pampita citó como testigos a su booker en la agencia de Pancho Dotto, Gastón Stati, la maquilladora Estefanía Novillo, su amigo personal y modelo Gabriel Alfaro, el periodista Pablo Procopio y las propietarias del centro de estética Tercer Millenium, Dora y Marcela Puente. Respecto a ciertos comportamientos sexuales de Barrantes, fue consultado también el psiquiatra Horacio Munilla. Cabe recordar que la modelo dijo al respecto, entre otras precisiones: “No deseaba tener relaciones sexuales conmigo. Padecía disfunción sexual. Y si lo hacía, no había juego amoroso: me hacía sentir que era un trámite”. Y luego ahondó en cuestiones de comportamiento: “Siempre fue inestable emocionalmente. Sufría de depresión importante, que durante algunos meses requería medicación psico-farmacológica, y cuando se compensaba se ponía hostil, demandante y descalificador”.

El polista se defendió con uñas y dientes: “Ella pretende cambiar su papel de adúltera a víctima. Bastará ver las declaraciones de Carolina a Mirtha Legrand que se ofrecen como prueba, en las cuales refiriéndose a mi persona dijo que se había casado enamorada y que fue la mejor decisión de ese momento. ¿Para qué se casó? Ella lesionó mi honor, puso en duda mi hombría; forma parte de una campaña tendiente a distraer la verdadera cuestión que nos convoca: su adulterio”.

Al cierre de esta edición –lunes, 17 horas–, faltaban declarar algunos testigos para que el tribunal pudiera dictar sentencia. Debía determinar, nada menos, quién es culpable del divorcio. O si los dos son responsables de la ruptura del matrimonio. Hay poco dinero en juego entre la ex pareja. Nada de efectivo y un lote en Chacras de Murray en Pilar, valuado en 150 mil dólares. Y por supuesto, las futuras demandas por calumnias e injurias entre ambos, de acuerdo con lo que resuelva la Justicia.
Sí, el culebrón parece no tener fin.

Pampita llega al Tribunal de Familia número 2 de San Isidro.

Pampita llega al Tribunal de Familia número 2 de San Isidro.

Martín Barrantes, de riguroso traje y corbata oscuros.

Martín Barrantes, de riguroso traje y corbata oscuros.

Se casaron el 30 de noviembre de 2002 en el campo <i>El Pucará</i> de Tres Lomas, propiedad de la famila Barrantes. Y después se los vio felices durante una producción de modas en la Polinesia, de vacaciones en Las Leñas, y también recorriendo Buenos Aires. Hasta que estalló la crisis y comenzó una lucha legal interminable. Ella rehizo su vida junto al actor chileno Benjamín Vicuña, y tuvo dos hijos, Blanquita y Bautista. El sigue siendo un soltero codiciado.

Se casaron el 30 de noviembre de 2002 en el campo El Pucará de Tres Lomas, propiedad de la famila Barrantes. Y después se los vio felices durante una producción de modas en la Polinesia, de vacaciones en Las Leñas, y también recorriendo Buenos Aires. Hasta que estalló la crisis y comenzó una lucha legal interminable. Ella rehizo su vida junto al actor chileno Benjamín Vicuña, y tuvo dos hijos, Blanquita y Bautista. El sigue siendo un soltero codiciado.

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