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Kurt Ottosen, el mendocino que sorprendió con su discurso en Naciones Unidas

Kurt Ottosen, el mendocino que sorprendió con su discurso en Naciones Unidas

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Kurt Ottonsen, el mendocino de 18 años que sorprendió en Ginebra.

El mendocino dio un discurso en la inauguración de la sesión plenaria de Naciones Unidas en Ginebra, al conmemorarse 30 años de la Convención de los Derechos del niño, niñas y adolescentes. Quiere ser presidente y comparte qué es para él la política.

Tiene 18 años y es de San Rafael, Mendoza. Kurt Ottosen pasó casi toda la vida en la tierra del sol y del buen vino, aunque también vivió un tiempo en España ya que cuando era muy chico -tras la crisis de 2001- sus padres decidieron probar suerte en Europa. Su papá tiene un negocio de cría de peces de colores y su mamá es maestra. Dice que es familiero y que que más disfruta es nadar al aire libre en verano.

Kurt Ottosen realizó toda su educación en escuelas públicas: jardín de infantes y primaria en el Colegio Normal y el secundario en dos instituciones: primero una escuela técnica agropecuaria y luego en una contable. “Denuncié algunos problemas que había en el colegio. Sufrí varias amenazas a raíz de esto porque mucha gente se vio involucrada en la corrupción y me tuve que cambiar de colegio”, recuerda.

Aunque el cambio de institución fue repentino, siente que fue muy bien acogido. “Esta escuela pasó a ser mi segunda familia”, dice al referirse a la Escuela 4-057 Margarita Cinca de Geary en la que se sintió apoyado y comprendido desde el primer día. Allí rindió, tras varios meses de trámites, medio año libre. Esto le permitió viajar a Olm, Alemania. “En sólo tres días rendí 11 materias. La última fue lengua: el miércoles 31 de julio a las 12 del mediodía y a la tarde tomé el vuelo. Así comencé este viaje”, cuenta Kurt Ottosen con tono pausado.

“Atacar a un animal, a un niño o a una persona mayor de edad que está en una situación de vulnerabilidad es lo peor que puede pasar. No lo tolero”

Kurt Ottosen

Estos días está en Ginebra. Si bien se considera hiperactivo (más aun cuando está metido en actividades que lo apasionan, como la política… por ejemplo), reconoce que estos fueron días intensos. En los que estuvo con personas a las que admira por diversas razones. Entre otras, con Michelle Bachelet.

-¿Qué te apasiona?

-¡La naturaleza. Los animales, las plantas, el contacto con la naturaleza al aire libre, ir a pescar por ejemplo no tiene precio. El silencio, el ruido del agua, los pájaros. Eso para mí es mi cable a tierra. Cuando estoy saturado voy a mi finca -donde tenemos olivos-, trabajo, estoy con los animales. El contacto con la naturaleza, las manos en la tierra, son cosas me apasionan. Me encanta. Luego, todo lo que es legislación, derecho, política. Hay épocas en las que he participado de tantas cosas que me paso de vueltas. Puedo dedicar todo el día a lo que son leyes, trabajos sociales, me encanta el contacto con la gente. Creo que cuando uno pierde el contacto con la gente pierde el contacto con la realidad y no hay brújula que lo salve

-¿Cuándo comenzaste a interesarte por los derechos de las personas? 

-Desde chico. A los 8 años comencé a trabajar con una ONG protectora de los animales y las plantas. No porque sea vegano ni nada de eso sino porque me daba mucha indignación ver el maltrato hacia los animales eso de maltratar a alguien que no pueden expresarse porque no tiene la capacidad para defenderse o que no lo dejan defenderse y eso es lo mismo, yo creo, que me hace trabajar tanto por mis pares: por los niños, niñas y adolescentes. Me molesta mucho cuando vulneran los derechos. Porque todos sabemos cuando estamos cruzando un límite pero muchas veces lo pasamos igual aún sabiendo que estamos dañando al otro.

Entonces es como que atacar a un animal, a un niño o a una persona mayor de edad que está en una situación de vulnerabilidad es lo peor que puede pasar. No lo tolero. Y creo que por eso me involucré desde chico. Recuerdo que en la escuela una profesora me decía defensor de los pobres y ausentes porque había un problema con un chico y ahí estaba yo, defendiendolo. ¡Ojo! Si veía que había un problema y era culpable también iba por ese lado, porque siempre un derecho va ligado a una obligación y si uno asume y quiere derechos, tiene que acatar las obligaciones.  

-¿Qué es lo más importante que tenés para decir al mundo?

-Que nos olvidemos de esos conflictos históricos que tenemos o esos rencores de cosas que a veces ni nosotros vivimos sino nuestros antepasados. Sino que comencemos a trabajar por el presente y por el futuro de la mejor manera. Porque a veces lo veo en Argentina: hay gente que dice “yo odio a los chilenos porque ellos le prestaron ayuda a Inglaterra cuando atacaron las Islas Malvinas” y no, fueron algunos chilenos, más que nada el gobierno. Y ¿qué culpa tiene la gente que actualmente vive? ¿De qué nos sirve pelearnos si lo que necesitamos es trabajar unidos si es un país hermano, un país que comercia con nosotros. Entonces tenemos que dejar ese rencor que lo único que hace es separarnos y traernos problemas  y empezar a trabajar por el bien de todos.

Lo mismo se aplica a cuestiones de derecho, de medio ambiente y de todas las áreas de la vida. Si pensamos siempre con rencor y buscando el lado negativo, nunca vamos a avanzar. Necesitamos unirnos por el bien común. 

Kurt Ottonsen, el mendocino de 18 años que sorprendió en Ginebra.
Kurt Ottonsen, el mendocino de 18 años que sorprendió con el discurso de apertura en Ginebra.

-¿Qué valores te interesa promover y por qué?

-La honestidad, la solidaridad y la comprensión. La honestidad porque creo que es el eje de todo. Si nos mentimos y somos falsos, nos terminamos perjudicando a nosotros mismos. Si sabemos que el otro necesita algo, podemos colaborar con otra persona o de alguna forma ayudar a que el otro esté mejor, hay que hacerlo. Ser solidario. La comprensión no es sólo escuchar. Comprender es entender las razones. Puedo ponerme en un lugar de solidaridad e intentar ayudarte. 

-¿Qué te atrae de la política? 

-La posibilidad de ayudar a otra persona, de cambiar la realidad. Siento que ya lo estoy haciendo porque para cambiar la realidad no es necesario tener un cargo. Para mí la política es la posibilidad de ayudar a la otra persona. Recientemente he participado mucho en política. Salir a caminar, vistar personas, trabajar con la gente y ver que alguien tiene un problema, comprometerse a ayudarlo y volver con la solución es lo más gratificante.

-Dijiste que te gustaría ser presidente de la nación…

-Me gustaría ser presidente porque creo que Argentina está como está por malos gobiernos. De un color y del otro, porque hemos pasado por un abanico más allá de que unos hayan estado más tiempo que otros de muchísimas personas pero nadie le ha dado a la tecla, estamos como estamos por malas decisiones políticas pero sobre todo porque el país está dividido desde hace años. Esa famosa grieta que en los últimos años se fomentó y quedó instaurada debe ser eliminada. La única forma de que se elimine es trabajando juntos. Y para eso debemos tener los valores que mencioné arriba.

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Quiero ser presidente de Argentina porque este país tiene todo para ser el lugar del sueño americano. El sueño americano no está solo en Estados Unidos. Creo que tengo la capacidad de poder lograrlo, trabajando en conjunto, dejando ataduras históricas. Necesitamos trabajar por el presente. Sentémonos en una mesa común: oficialismo y oposición. Veamos qué es lo que pasa en Argentina: esto es lo que tenemos, esto es lo que tendriamos que hacer y este es el lugar al que queremos llegar. La única forma de trabajar por un buen país y lograrlo es estar unidos. Estoy dispuesto a destinar mi tiempo orgullosamente, no como un sacrificio, para lograr que Argentina esté como me gustaría que esté.

-¿Hay algo con lo que jamás negociarías? ¿Qué? 

Con algo que afecte a la vida de otra persona. El narcotráfico, por ejemplo, que mata gente, de manera directa e indirecta. Todo lo que tiene que ver con arruinar la vida de otra persona no podría negociar, no podría cargar con eso en mi conciencia. 

-¿Qué causas comprometen a tu generación?

Creo que lo que más nos compromete es el cambio climático. Porque vemos que a futuro, quizás no llegamos a la edad que tiene mi abuela. Entonces creo que eso es lo que más nos está comprometiendo y lo que debería comprometer a todos: niños, niñas, adolescentes, adultos y adultos mayores. No sé  hasta écuando vamos a poder seguir habitando este lugar. 

-A 30 años de la convención de los derechos del niño, niña y adolescentes, ¿Cuáles son los puntos en los que más crees que falta trabajar?

-La participación de niños, niñas y adolescentes. Un estado tiene problemas, falencias cuando no consulta antes de legislar o tomar un apolítica pública. Cuando creamos una nueva ley, cuando modificamos el sistema educativo, cuando elegimos una representante una defensora oficial de los derechos de los niños, como pasó hace pocos meses, en Argentina que después de varios años se designó a la primera defensora oficial. ¿Cuántos niños, niñas o adolescentes participan en esos procesos? Eligen a alguien que nos tiene que defender, pero nosotros no podemos elegir a quién nos tiene que defender. Es una locura. Hay una frase que repito mucho que dice “nada de nosotros sin nosotros” y la uso porque no podmeos seguir permitiendo que decidan sobre nosotros sin consultarnos. Eso es una locura. En eso creo que hay que trabajar.

Si logramos que niños, niñas y adolescentes participen en las políticas públicas, el resto de los problemas se solucionan en corto tiempo.

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