“Kirchner se equivocó al pedir que se detuviera la construcción de las plantas de celulosa” – GENTE Online
 

“Kirchner se equivocó al pedir que se detuviera la construcción de las plantas de celulosa”

A los 79 años, Raúl Alfonsín no para. El ex presidente tiene una reunión tras otra en sus oficinas de la avenida Santa Fe al 1600. Algunas de ellas hacen ruido, como la que sostuvo con el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, de la que hablará luego. En la frondosa biblioteca, a la que agregó una escalera de madera, regalo de cumpleaños, el tema ahora es el golpeado Mercosur, del que fue gestor a mediados de la década del 80.

–¿Lo ve en riesgo?
–No sé si tanto, pero sí veo que el Mercosur está lesionado por la política de Uruguay y la Argentina acerca de las plantas de celulosa.

–¿Quién empezó a lesionar al Mercosur con esta disputa?
–Bueno, hay responsabilidades mutuas. Uruguay olvidó que el río es un recurso compartido. Y por otra parte, nosotros incurrimos en demasías. Hay que desandar el camino que llevó a la judicialización del tema. Hay que buscar formas de solución de carácter bilateral.

–¿Llevar la cuestión al Tribunal de La Haya es una demasía?
–Es una posición que se toma cuando un conflicto es muy serio. Y creo que aún tenemos tiempo para enfocar las cosas de distinta manera. La equivocación de la Argentina fue solicitar la no construcción de las plantas, lo mismo que pidieron en Gualeguaychú. Parecía que la política exterior del país se manejaba desde allí. Y nosotros, lo que debíamos reclamar era un monitoreo para la construcción y operación de la planta, algo que era posible de lograr. Es evidente que Uruguay no actuó, de inicio, con la caballerosidad de siempre. Pero nosotros incurrimos en ese error, y en efectuar esas movilizaciones que impedían el natural transporte de productos del Mercosur, con lo que también nos pusimos en conflicto con Chile y con Brasil.

–¿Por qué el Mercosur no fue el ámbito propicio para resolver esta cuestión?
–Porque el tratado del río Uruguay dice otra cosa. Y porque la Argentina hizo especial hincapié en que no fuera así. Yo sigo insistiendo en que la solución tiene que ser bilateral.

–¿La mediación de la ONU a través de Koffi Annan no le parecía una buena idea?
–Mire, toda intermediación de afuera debe ser bienvenida, siempre que sea como gestión de buenos oficios. Lo mismo si ésta viene del Mercosur, o de cualquier parte.

–Pero aquí se descartó de plano.
–Eso dicen, ¡pero vaya a saber si fue así, para tanto!

–Le recuerdo que durante su gobierno se dirimió un conflicto con Chile por el canal de Beagle,que era mucho más grave, y fue a través de una mediación.
–Tuve que hacer nada más y nada menos que un plebiscito. Y así y todo, logramos la paz por un voto en el Senado. Era un disparate, un desastre, el abismo: habíamos estado casi frente a una guerra. Pero menos mal que el Papa, a través del cardenal Samoré –de cuyo nacimiento se cumplieron hace dos meses cien años–, medió entre ambos países. Acá, actualmente están muy distanciadas las posiciones como para que una mediación pueda resolver el problema.

–Tabaré Vázquez dijo en México y los Estados Unidos que, así como está, el Mercosur no les sirve a ellos ni a Paraguay. ¿Exagera?
–Sí que le sirve, y mucho. Pero, de todas maneras, también es cierto que tanto Brasil como la Argentina deberían preocuparse más para promover procesos de industrialización en el Uruguay y el Paraguay. Igual, somos compradores fuertes de los productos del Uruguay.

–¿Cree que Uruguay podría abandonar el Mercosur?
–Tabaré Vázquez lo negó. Creo que, más bien, sus pasos en los Estados Unidos fueron dirigidos a que el mercado estadounidense recibiera productos uruguayos.

–Le cambio de tema, aunque no tanto. ¿Con la crisis energética que sufren nuestro país y la región, Chávez, que tiene petróleo, está comenzando a dirigir al Mercosur?
–No, sería demasiado. Pero, es evidente, hay una tendencia a escucharlo más de lo debido. Por ejemplo, en su apoyo a Humala en Perú. No sería bueno que ganara Humala.

–Qué curioso: quien enfrenta a Humala en el ballotage peruano es Alan García. ¿Recuerda los carteles que le ponían a usted hace 20 años: “Patria querida, dame un presidente como Alan García”?
–Recuerdo, sí… Lo conozco a Alan García. Ahora está más sereno, maduro. Lo vi varias veces en su exilio en París. Somos amigos, está en la Internacional Socialista. Y Humala es un populista exacerbado, con un historial absolutamente negativo.

–¿Ve una ola de populismo en Latinoamérica?
–Si. Creo que el gobierno de Kirchner es populista también, aunque aprecio algunas de sus realizaciones. Es bueno que no enviara tropas a Irak, el cambio de la Corte, el canje de la deuda fue extraordinario. Pero… es evidente que intenta debilitar a los partidos políticos. Tiene una actitud de poco respeto. La oposición, para el Presidente, no tiene la misma dignidad que el oficialismo. Y se niega al diálogo.

–¿Usted hubiera ido al acto de Gualeguaychú?
–No. No estaba con la misma posición del Gobierno.

–¿Qué le pareció la presencia como orador del gobernador radical Julio Cobos?
–Es opinable… yo no digo tener toda la razón.

–Pero usted decía que el Presidente no dialoga con los partidos políticos. Sin embargo, cuando se trata de sumar voluntades para sí mismo, no duda en llamar a los gobernadores radicales.
–Ah… pero es porque busca cooptarlos. Es muy distinto a una conversación racional con un partido político. Lo otro es buscarlos a través del uso de fondos fiduciarios, más o menos 15 mil millones de pesos, para que los gobernadores e intendentes adhieran a su política.

–¿Y cómo lo ve?
–Muy mal. Estamos preocupados por esto. Mire el Congreso: hay un cúmulo de decretos de necesidad y urgencia, o manda un proyecto el Poder Ejecutivo y no se le cambia ni una coma. Esto es pésimo para la independencia del Legislativo, así como para el Judicial es mala la reforma del Consejo de la Magistratura, que le permite al Gobierno vetar cualquier designación de un candidato a juez que no le guste, y cualquier posibilidad de jury a un juez que sí le guste.

–¿Por qué desmintió una reunión con Roberto Lavagna, si existió?
–No fue así. Yo lo que dije fue que no me reuní con Lavagna y el ex presidente Duhalde la semana pasada. Ahora, con Lavagna sí conversé, como con muchos. Si yo le pido diálogo al Gobierno, no lo voy a negar.

–¿Cómo fue esa charla?
–Estuvo cenando acá. Pero no hablamos de temas electorales.

–Me va a decir que sólo hablaron del mal momento de Independiente…
–¡Nooo! ¡No me meta el fútbol justo hoy! Que no hayamos hablado de lo electoral no significa que no lo vea como un buen candidato.

–¿Para el 2007, para el 2011?
–No, para ahora, para el 2007. Pero es una opinión personal; le aclaro que no lo hablé con Lavagna.

–¿Ni de establecer algún tipo de alianza electoral?
–Para nada. Eso, en todo caso, lo deberían hacer las autoridades del radicalismo. Y puede haber quien quiera otras fórmulas, sin alianzas. Usted me lleva a un tema azaroso, porque no quiero meterme demasiado en estas cosas.

–¿Qué le gusta de Lavagna?
–Es serio, ha dado pruebas de voluntad y empeño en resolver problemas. Y el canje de la deuda fue espectacular. Si usted quiere que le resuma mi posición en una figura, lo veo como un futuro Ricardo Lagos en la política argentina.

–¿Y usted, cómo está para el 2007?
–No, no… tengo 79 años. No debo ser candidato a nada.

El año pasado, Alfonsín enseñó Teoría del Estado en la Facultad de Derecho, cuyo fruto será un libro editado por EUDEBA: Fundamentos de la República Democrática, curso de Teoría del Estado. Sobre la crisis en la UBA, arriesga: “<i>La gente de la FUBA ha tenido una actitud fascista, parece que cuando pierde, no hay democracia</i>”

El año pasado, Alfonsín enseñó Teoría del Estado en la Facultad de Derecho, cuyo fruto será un libro editado por EUDEBA: Fundamentos de la República Democrática, curso de Teoría del Estado. Sobre la crisis en la UBA, arriesga: “La gente de la FUBA ha tenido una actitud fascista, parece que cuando pierde, no hay democracia

El argentino Raúl Alfonsín, el uruguayo José María Sanguinetti y el brasileño José Sarney en los 80, juntos para la génesis del Mercosur.

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Alfonsín en su biblioteca, donde atesora más de tres mil volúmenes.

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