“Jugar con Borg, Cash y Wilander es como que los Beatles toquen con los Rolling Stones” – GENTE Online
 

“Jugar con Borg, Cash y Wilander es como que los Beatles toquen con los Rolling Stones”

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Lleva cuatro horas practicando el mismo golpe. Buscando la perfección, como siempre. Su brazo izquierdo parece de hierro. El impacto del encordado contra la pelota repite el sonido de sus días de gloria. Usa una raqueta Head, diseñada por él mismo. “Quiero practicar con las mismas pelotas que usaremos en el torneo”, insiste. Se refiere a Tenis de Ases, el cuadrangular que lo reunirá con Björn Borg, Mats Wilander y Pat Cash en el estadio de Parque Roca. Será el 14 y 15 de marzo, con organización de Sebastián Bulgheroni, director general de Events Co.

Ahora, Guillermo Vilas –con impecables 55 años– rompe la coreografía de su entrenamiento y, en un solo movimiento, improvisa una Gran Willy. De espaldas a la red, hace pasar la pelota por entre sus piernas y el público le devuelve una ovación. Son pocos los afortunados que rodean esta cancha del Vilas Club de Palermo (uno de los siete clubes que Guillermo tiene en el mundo), pero se hacen oír. “Esta jugada es la única en el tenis en la que el adversario pierde por un instante la visión de la pelota”, explica el master.

La charla se traslada a su oficina. En la pared cuelga una foto extraordinaria: están Vilas y Borg en un pasillo de Wimbledon, de espaldas, caminando hacia la cancha con sus nombres en las camperas.

–Guillermo, los argentinos tenemos la esperanza de que lideres a nuestros jóvenes tenistas para que tomen tu temperamento de ganador indomable o que lleves, como capitán, al equipo nacional a ganar la Copa Davis.
–Me encanta trabajar con chicos, como lo hago en la escuela de tenis que dirijo en el CENARD. Todos los que ahora juegan pasaron por allí. De ahí que los conozco a todos. Y también fue importante la etapa en la que lo tuve a Boris Becker (el alemán que fuera número uno del mundo). Me gusta agarrar a los jugadores desde chicos para poder ayudar en su formación. Traté de apoyar a todos los que me pidieron que los aconsejara. Yo me siento una persona leal, aunque creo que no siempre lo han sido conmigo. A veces siento que en la Argentina la honestidad es considerada como una virtud, y en realidad es una obligación.

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Empieza a llover. Los truenos hacen temblar los vidrios. Guillermo llama por su celular a su mujer, la tailandesa Pian Pa Tou (25): “Pian , quedate tranquila que está todo bien”, dice. Y al cortar explica: “Lo que pasa es que en Tailandia las tormentas eléctricas son muy fuertes y los rayos matan mucha gente, algo que es muy raro que pase acá. Se pone muy nerviosa y por eso siempre la llamo para tranquilizarla”. Pero la preocupación por su familia no se agota en su mujer. Al promediar la entrevista vuelve a su teléfono, pero esta vez para hablar con Andanin, su hijita de cuatro años.

–¿Cómo es tu vida familiar? ¿Tomás mate con Pian?
–Yo tomo mucho mate, pero a ella no le gusta. Nuestra vida es normal, como la de cualquier familia. No somos muy de salir: antes que ir al cine prefiero ver películas en casa. En la Argentina me gusta levantarme temprano y laburar en distintas cosas. Mi vida pasa mucho por las herramientas tecnológicas: mail y celular. Trabajo mucho en mi computadora. No soy de divagar navegando por Internet. Sólo la uso para trabajar. Asesoro a la empresa deportiva Head en el diseño de sus raquetas. Manejo proyectos de tenis desde acá, me la paso investigando y diseñando cosas nuevas. Me divierte y, además, me pagan por ello.

–¿También cobrás un cachet por tus participaciones tenísticas en el circuito senior?
–Por supuesto...

–¿Y por qué seguís inmerso en la competencia por dinero cuando ya tenés una situación económica ampliamente consolidada?
–¿Acaso los Rolling Stones (Guillermo es muy amigo de Keith Richards) no siguen tocando por dinero? Además, que juguemos con Borg, Wilander y Cash (todos están participando del circuito senior)… ¡es como que toquen juntos los Beatles con los Rolling Stones! (ríe).

–¿Te sentís un Rolling Stone del tenis, entonces?
–No. Siento que de mi vida hago lo que me gusta y lo que sé hacer. Hice la casa que me quería hacer y vivo en ella. Soy dueño de mis actos y de hacer lo que me gusta. Porque si el lugar en el que elegí mi casa no se hubiera convertido en un lugar maravilloso, me hubiera sentido bien igual, porque lo elegí yo. Siento que en mi vida siempre tuve la claridad para rodearme de la gente que me hace bien. No creo tanto en los méritos o esfuerzos propios.

–Parece ser un criterio algo injusto para tus esfuerzos y hazañas.
–Creo que puedo ver lo que a veces otros no pueden o no quieren ver, aunque sea un montón de dinero en medio del desierto que nadie se atreve a levantar. A mí me gusta la vida que llevo, porque siempre sentí que pude elegirla. (Ahora suena su celular, lo llaman desde los Estados Unidos para confirmar su participación en los torneos de Palm Beach y Key Biscayne).

–Igual seguís viajando mucho…
–Ahora mi hija Andanin y mi mujer Pian me acompañan a todos lados, a jugar al tenis. Eso es lo que más disfruto. Te voy a decir algo exclusivo de lo que yo siento que le di al tenis argentino.

–Por favor…
–Muchos me dicen que yo fui el que reinventó el tenis en la Argentina, que con mis triunfos la gente se volcó masivamente a jugar y que se empezaron a vender más raquetas que nunca.

–Eso es cierto...
–Sin embargo, de lo que yo estoy orgulloso es que conseguí que la gente empezara a comprar masivamente entradas para ir a ver tenis. Porque antes, para ver los partidos en el Buenos Aires era necesario que fueras socio. Había que conseguir que un asociado a ese club les sacara entradas a los demás. Por eso –entre otras cosas–, es que las tribunas quedaban sem-vacías. A partir de mí, se tuvieron que habilitar boleterías y hasta portones de acceso al estadio. Y a los partidos de la Copa Davis y a los torneos de la ATP empezaron a ir miles de personas, entre ellas muchas que jamás tocaron ni tocarán una raqueta en su vida. Ese es mi mayor orgullo: haber hecho del tenis, el deporte que amo, un deporte popular, que la gente común vibrara en la cancha... Prefiero que en el futuro me recuerden por eso y no por haber sido en 1977 (el gran año de su gloriosa y riquísima carrera) el mejor del mundo.

Willy y la raqueta sobre el pecho. “<i>Mi mayor orgullo es haber hecho del tenis, el deporte que amo, un deporte popular</i>”, asegura.

Willy y la raqueta sobre el pecho. “Mi mayor orgullo es haber hecho del tenis, el deporte que amo, un deporte popular”, asegura.

Guillermo posa en su oficina del Vilas Club de Palermo. Allí guarda una de sus fotos más preciadas: junto a su amigo Björn Borg, cuando se debatían en duelos interminables (en la foto en una de las últimas visitas del sueco a Buenos Aires).  El 14 y 15 de marzo volverán a medirse en el Parque Roca, durante el torneo Tenis de Ases.

Guillermo posa en su oficina del Vilas Club de Palermo. Allí guarda una de sus fotos más preciadas: junto a su amigo Björn Borg, cuando se debatían en duelos interminables (en la foto en una de las últimas visitas del sueco a Buenos Aires). El 14 y 15 de marzo volverán a medirse en el Parque Roca, durante el torneo Tenis de Ases.

“Dicen que con mis triunfos la gente empezó a jugar tenis y se vendieron más raquetas que nunca. Pero mi orgullo es haber conseguido que el público empezara a comprar masivamente entradas para ir a ver los partidos”.

“Dicen que con mis triunfos la gente empezó a jugar tenis y se vendieron más raquetas que nunca. Pero mi orgullo es haber conseguido que el público empezara a comprar masivamente entradas para ir a ver los partidos”.

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