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Joven, brillante y de novio

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Es domingo a la tarde allí donde termina Palermo Hollywood y comienza Colegiales. Martín Lousteau estaciona su auto modelo 2004. Apaga el CD de Soda Stereo y baja con Anita, su novia, 29 años, nacida en Bahía Blanca. Entran a su loft. Martín es uno de los consorcistas. Los otros, productores televisivos, abogados de renombre y empresarios. Suele cruzarse con ellos en el bar de la pileta del edificio. De riguroso traje, la imagen del flamante ministro de Economía sugiere a un funcionario baby face, sin más transgresión que su pelo ensortijado y no domado por el peine. Pero su casual look de fin de semana lo hace parecer todavía más joven: camisa suelta, jeans gastados, sandalias hindúes…

¿Quién es? ¿Cómo es el hombre que desde el 10 de diciembre se sentará en el sillón más caliente de la historia criolla moderna, el hombre que sucederá a Miguel Peirano en Economía? ¿Qué ideas profesa? Aquí van las pistas para armar el rompecabezas…

Según sus íntimos, “es obsesivo y brillante”. Profesión: economista (obvio, como suele decir la gente tan joven como él). Edad: 36 años (nació el 8 de diciembre de 1970: cumplirá 37 dos días antes de jurar como ministro). Estado civil: soltero. Título: logrado en la Universidad de San Andrés. Otra infidencia de sus íntimos: “Era mejor tenista que alumno… Estaba muy lejos de ser un traga”. Declaración de principios: aunque haya sonado como sacrilegio entre sus pares liberales y acaso no tan en línea con el pensamiento de Néstor Kirchner, ha dicho: “Para mejorar la educación, la ciencia y la salud, se necesita más gasto público” (entre liberales ortodoxos, aullidos…). “Para sostener lo conseguido es probable que haya que admitir un crecimiento algo menor en los próximos años” (desmayos entre los adictos a “hacer caja” a cualquier precio). “Siguen pendientes algunos desafíos: bajar la inflación, invertir en energía y consolidar el frente fiscal de los últimos cuatro años” (los evasores de impuestos gritan “¡socorro!”).

Hincha de Independiente, en el 2001 –el año del desastre patrio–, como corresponsal de guerra en Afganistán enviado por la revista Planeta Urbano, organizó en esa tierra cercada por la metralla un partido de fútbol de los periodistas extranjeros contra los mujaidines. Los primeros se enfundaron en camisetas con el rostro de Diego Maradona; los rivales, con otras coronadas por la amenazante cara de Osama Bin Laden… Aquellos afiebrados y peligrosos días quedaron atrás, pero su pasión por el fútbol sigue viva y de pie: el sábado, en la cancha de River, gritó como loco el primer gol del Kun Agüero, el que abrió el camino al 3-0 de la selección de Coco Basile ante Bolivia. Sin embargo, a pesar del paso de los años, todavía cree que “la experiencia en Afganistán es lo más trascendente, interesante e incomparable que me pasó en la vida”, tal como se los confesó a sus amigos.

¿Más medallas? Sí. Es profesor de tenis, master por la London School of Economics, universidad británica que tiene su raíz en los fabianos, adeptos a la corriente social de Quinto Fabio Máximo, El Temporizador, del siglo III antes de Cristo, y por lo tanto cerca del socialismo y lejos, muy lejos del capitalismo salvaje, según algunos esperanzados hombres de la izquierda telúrica y aliados del kirchnerismo. Esperanzados, pero no del todo, porque saben que Lousteau coincide con gente como Alfonso Prat Gay –hoy en el riñón del ARI de Lilita Carrió– o Javier González Fraga. Se entiende, sin embargo: con Prat Gay trabajó como asesor en el Banco Central (2004) y hasta compartieron una consultora: APL; y un año después publicó el libro Sin atajos junto a González Fraga. Ese mismo año, Felipe Solá lo puso al frente del Ministerio de Producción bonaerense, y luego asumió la presidencia del Banco Provincia, que había atravesado graves avatares. Entre su equipo, uno de los colaboradores de mayor confianza es Alejandro Balsano, coordinador de distintas áreas. En cuanto a Esteban Conte Grand y Javier Pereira, hoy vicepresidente y director del Banco Provincia respectivamente, es posible que se muden con armas y bagajes al Ministerio de Economía a partir del 10 de diciembre. Otros nombres clave: Hugo Secondini y Carlos Weitz, ex superintendente de la AFIP. Todos ellos (y otros) están unidos por un factor común: pasaron por la Fundación Francisco de Narváez…

Si bien es cierto que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, es uno de los impulsores de la llegada de Lousteau a Economía, una sombra se erige todavía como posible amenaza a su gestión: la del todopoderoso secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Pero dicen que dicen (en estos días, Radio Pasillo transmite las 24 horas) que alguien le arrimó esta ficha: “Quedáte tranquilo que Moreno se queda hasta febrero y después… ¡chau!”. Definiciones de amigos y colegas: “Martín hizo una buena gestión en el Banco Provincia y tiene una sólida formación universitaria y profesional. Dudo que sea manejable”; “Causa impacto en el mundo femenino”; “A sus íntimos prefiere mantenerlos en un círculo hermético”; “Tiene perfil propio, es muy culto y también muy simpático”; “Será la gran sorpresa del nuevo gabinete”; “Sabe que para avanzar tampoco hay que sacar los pies del plato”.

Duro desafío el que enfrentará el joven Lousteau: ser el cuarto ministro de Economía de los Kirchner. Sólo basta recordar que su predecesor –Miguel Peirano– se va enfrentado con el secretario Guillermo Moreno; que la anterior –Felisa Miceli– tuvo que dejar su puesto en medio de un escándalo judicial; y que el primero, Roberto Lavagna, se convirtió en uno de los críticos más acérrimos de la gestión K.

Desde La Plata: Darío Ríos

Con sus 36 años –que no aparenta para nada–, Lousteau llega con su novia, Anita, a su loft de Colegiales. Es fanático de Independiente  y gran jugador de tenis.

Con sus 36 años –que no aparenta para nada–, Lousteau llega con su novia, Anita, a su loft de Colegiales. Es fanático de Independiente y gran jugador de tenis.

“Es un honor muy grande que la Presidenta haya confiado en mí y en mi equipo”, dijo Lousteau al conocer que Cristina de Kirchner lo había elegido para Economía.

“Es un honor muy grande que la Presidenta haya confiado en mí y en mi equipo”, dijo Lousteau al conocer que Cristina de Kirchner lo había elegido para Economía.

Con Cristina de Kirchner en Brasil; entre ellos, el ministro Julio De Vido, Juan Pablo Lohle (nuestro embajador en ese país) y Alberto Fernández.

Con Cristina de Kirchner en Brasil; entre ellos, el ministro Julio De Vido, Juan Pablo Lohle (nuestro embajador en ese país) y Alberto Fernández.

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