“James Bond y yo somos parecidos: nos gustan los buenos autos, el mejor champagne y las mujeres hermosas” – GENTE Online
 

“James Bond y yo somos parecidos: nos gustan los buenos autos, el mejor champagne y las mujeres hermosas”

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Metro ochenta, pulcro de la cabeza hasta los pies, llega risueño a la suite 2020 del Regency Hotel, en pleno otoño neoyorquino, adentro de un traje gris oscuro y una camisa celeste, con corbata gris perla haciendo juego y coquetos gemelos. Todo by Prada. Nacido inglés, joviales y bien llevados 38 de edad, luce en su muñeca izquierda un flamante Omega edición limitada. No es el arquetipo del Agente 007, pero qué importa: es el Agente 007.

Acá está, extendiendo su mano para un formal saludo y pidiéndole a su asistente que le traiga el café que dejó en la sala de maquillaje.

–¿Qué hizo cuando se enteró de que había sido elegido?
–Estaba eligiendo verduras. Las dejé en la góndola y me compré una botella de Grey Goose (vodka francesa, carísima). No lo podía creer: era una mezcla de cosas.

–¿Finalmente fue o no su madre quien reveló la noticia?
–No fue mi madre, sino un viejo y absurdo truco del periodismo. La llamaron y la felicitaron por la buena noticia. De buena fe, “cayó” y terminaron obligándola a decirlo. Se mortificó y salió en todos lados. Repito: un viejo y absurdo truco del periodismo.

–¿Pensó alguna vez que podía ser el nuevo James Bond?
–Profesionalmente no estaba en mis planes ni en mi agenda de actor. De chico imaginaba ser muchos personajes. El que más deseaba: el Capitán Nemo. Cuando los productores me llamaron, la verdad no entendía nada.

–¿Y dio el okay enseguida?
–No acepto trabajos sin haber leído el guión antes. Aparte, era una gran decisión, algo que te cambiaba todo, un proyecto monumental. ¡Yo tenía planes para hacer otras cosas, para trabajar con otra gente! Fue una decisión importante.

–¿Había visto films del personaje?
–Alguno que otro, y la verdad es que los olvidé.

–¿Qué James Bond le gustó más?
–Sean Connery. El creó el modo Bond, la presencia de Bond.

–¿Que piensa de Pierce Brosnan? Se comentó que a usted no le agradaba demasiado el estilo...
–No fue así. El logró hacer algo bastante particular con el personaje: logró convertirlo en exitoso. Cambió cosas. No tengo sino respeto por eso, mucho respeto. La prensa, la prensa…

–¿Está enojado?
–…

–Antes del estreno, se lo criticó por su pelo, por su forma de conducir, porque se mareaba en los barcos, porque tuvo varios accidentes, incluyendo rotura de dientes...
–¿Algo más? (sonríe). La prensa no es toda la gente, y Bond es mucha gente. Tengo un coche automático y sé conducir. Lo hago desde hace un tiempo largo. Cualquiera se puede marear en un barco. Hasta un marinero. Accidentes tuve muchos. Desde pegarme en la cabeza y no poder sonreír, hasta golpes de columna y toda clase de lastimaduras. Eso no se notó en el rodaje, pero me pasó de todo. Un extra me pegó una patada en la boca, en plena filmación, que me dejó paralizado el cuerpo.

–¿Entonces, Craig?
–Se ha dicho mucha estupidez y he decidido no contestar más preguntas estúpidas.

Nombres como Clive Owen, Hugh Jackman, Eric Bana y Ewan McGregor se barajaron antes de elegirlo a él. Para interpretar a James Bond, Daniel entrenaba cinco jornadas por semana, de ocho a diez horas diarias. Durante la filmación posterior se mantuvo a pleno en términos de comidas y bebidas. También, a pesar de ser un fumador empedernido, por esos días abandonó el cigarrillo.

Hoy Daniel Wroughton Craig (amante de la lectura, el cine y el teatro) vive en Londres, es padre de una hija de su fallido matrimonio con la actriz Fiona Loudon, su mujer entre 1992 y 1994, y está en pareja con la también actriz, de origen alemán, Heike Makatsch. Aunque, convengamos, mucho no le gusta hablar de su vida privada…

–Usted siempre trató de resguardar su vida privada, lo que se hizo difícil después de su relación con la modelo Kate Moss, de quien se comenta que con el tiempo se convirtió en una buena amiga suya. ¿Es así?
–Nunca hablo de una relación pasada, y menos si ha sido con una persona famosa. Bueno, sigo aplicando la misma regla. Hablar sobre estos temas en público sólo sería para beneficio propio, y me parece que hacerlo significaría caer en lo más bajo. No me gustan las habladurías, las detesto. Uno dice esto, el otro dice lo otro y la verdad se multiplica hasta desaparecer.

–Hablemos de Steven Spielberg, entonces. ¿Realmente él influyó en su decisión de aceptar convertirse en James Bond?
–(Se relaja más en su sillón) Absolutamente. Consulté con bastantes familiares, amigos y conocidos. Incluso, en el pub donde tomo algo en mis tiempos libres. Steven, para quien tuve el placer de trabajar en Munich, es un genio. Como mucha gente, yo he sido su fan. Es increíble. Me dio un apoyo impresionante. Me ayudó. Dijo muchas cosas maravillosas de mí, de las que espero no haya mentido. Me dijo que lo haga. Que no lo dude.

–¿En qué se parece usted a James Bond?
–(Abre los brazos y mira para arriba) En que a los dos nos gustan los buenos autos, el mejor champagne y las mujeres hermosas (lanza una carcajada).

–Defínanos a las chicas Bond.
–Maravillosas, tanto Caterina (Murino) como Eva (Green). Inteligentes y bellas. Me encantaría sacarles el rótulo de “chicas Bond”, pero es una marca y hay que respetarla. Me encantó haber hecho una escena de sexo con Caterina (nueva sonrisa).

–¿Y qué fue lo peor de la filmación?
–… No sé si lo peor, pero todo fue… El plan de trabajo era fuerte y preciso. Había que correr, disparar, apuntar. Todo era matemático. Teníamos que terminar la escena pautada en el día. No había posibilidad o margen de error.

–¿Está satisfecho con el resultado de la película?
–(Abre bien sus intensos ojos azules) Sí. No tengo dudas. Fue un trabajo enorme. Disfruté mucho hacerla y ahora disfruto mucho haberla hecho. Creo que hicimos una gran película. Y me siento orgulloso.

–¿Qué hizo después de rodar la última escena, enfundar el arma y guardar el smocking en el perchero?
–Me fui de vacaciones y me dediqué a comer y a tomar. Mi mente lo necesitaba. Además, estuve con mi familia y mis amigos.

–Ultima: ¿existen los James Bond, Daniel?
–Buena pregunta. Me gustaría pensar que sí. Hay héroes en el ejército o en cualquier otro sitio, pero quisiera pensar que existe un servicio secreto donde los héroes existen de otra manera. El mundo necesita héroes de carne y hueso. Es importante tenerlos, ruego por eso. Son necesarios, muy necesarios. “<i>No estaba en mis planes ni en mi agenda de actor convertirme en James Bond. De chico imaginaba ser muchos personajes. El que más deseaba: el Capitán Nemo. Cuando los productores me llamaron, la verdad no entendía nada</i>”, asegura Craig.

No estaba en mis planes ni en mi agenda de actor convertirme en James Bond. De chico imaginaba ser muchos personajes. El que más deseaba: el Capitán Nemo. Cuando los productores me llamaron, la verdad no entendía nada”, asegura Craig.

“<i>No es difícil conseguir el doble cero si estás preparado para matar</i>”, decía el James Bond de Casino Royale en 1953.

No es difícil conseguir el doble cero si estás preparado para matar”, decía el James Bond de Casino Royale en 1953.

Casino Royale se filmó en Bahamas, República Checa, Italia y Reino Unido, y ya se presentó en Londres (ante la reina de Inglaterra).

Casino Royale se filmó en Bahamas, República Checa, Italia y Reino Unido, y ya se presentó en Londres (ante la reina de Inglaterra).

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