«Jamás le diría a Ova que me duele la cabeza» – GENTE Online
 

"Jamás le diría a Ova que me duele la cabeza"

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Los Sabatini-Fulop amanecen felices el domingo 27. Las chicas, Oriana y
Tizziana, festejan que es el único día de la semana que la mamá tiene para
dedicarles por completo. Osvaldo Sabatini se prepara un desayuno de cereales y
leche que parece para toda la familia, pero se lo toma él solo en pocos
segundos. Catherine Fulop se arregla para las fotos mientras le va preguntando a
cada uno de los que encuentra por quién va a votar, lamentándose de no poder
hacerlo. Hiperactiva, divertida, fresca, sin vueltas, la diosa (divina aun con
un simple jean y una camisa blanca) habla a mil, como siempre. Contesta todo y
asegura que, cerca de los 40, todavía no aprendió "a mentir, aunque sea un poco
en los reportajes"
, y que a veces paga caro por ello.

-Viendo el monumento de mujer que es, surge la pregunta: ¿cómo es sin
maquillaje, cuando está en su casa?
-Como todas las mujeres. Me gusta dedicarme a mi casa. Me levanto a las seis y
pico de la mañana. Preparo el desayuno para todos, mi mate, y siete menos diez
despierto a mi hija mayor, Oriana, para ir al colegio. La ayudo a salir de la
cama, le hago mimitos para que termine de despertarse, le pongo el uniforme y
bajo con ella para acompañarla a tomar el desayuno. Después parto. Mi día tiene
muchas exigencias, voy al mercado, a la farmacia, a buscar cosas de limpieza...


-¿Hace usted las compras?
-Sí. Las pido por teléfono a un supermercado y controlo que llegue lo que pedí y
que las cuentas estén bien. Ahora volví a comprar frutas y verduras orgánicas.
En algún momento las dejé porque estaban muy caras, pero encontré un lugar que
tiene precios lógicos. Quiero saber lo que se gasta en la casa. Todo subió tanto
que hay que cuidar la economía.

-¿También controla las cuentas de gas, luz y teléfono?
-No, eso le toca a Ova. Yo estoy muy encima de las nenas. Las ayudo en las
tareas, miro si los uniformes están bien, voy a las reuniones de padres. Estoy
muy metida en el colegio.

-¿Les ayuda en las tareas?
-Sí. Ayer me puse muy mal porque Oriana no entendía que el diptongo no se debe
separar y ella lo separaba. Le dije tantas veces que se quejó ante el padre: "Mi
mamá no me tiene paciencia, pobre de mí
". Ova y yo llorábamos de risa por cómo
una nena de siete años puede decir esas cosas.

-¿No le da miedo ser demasiado exigente?
-No, lo que temo es caer en un error común de los padres: creer que, porque les
damos todo, van a ser los mejores. A mí me gustaría que sean buenas en lo que
elijan.

-¿A usted qué le gustaría?
-Algo que les dé mucho placer. A Oriana le encantan los experimentos y adoraría
que sea investigadora. Tener una hija que descubra algo es un sueño. O que sea
una tenista como Gabriela. El otro día la miraba jugar un partido con su tía, y
era un espectáculo demasiado fuerte. Pensaba que la gente se estaba perdiendo
eso y yo lo estaba disfrutando. Le quería ganar a su tía. Gabriela estaba feliz.

-¿Esperaba que llegue tan rápido el momento de ver jugar al tenis a Oriana con
Gabriela?
-La verdad que no. Ya son muchos años de ser mamá, son señoritas casi. A Oriana
no le gustan las fotos, pero pienso que a la gente le gusta ver lo que hay
detrás del personaje. Me importa que sepan que soy una mujer y una mamá común
que, además, está expuesta a gente buena y a otra que por un punto de rating o
vender una revista más hacen cualquier cosa sin importarle a quién están
dañando.

-¿Se sabe cuidar?
-No. Soy muy confiada. A veces creo que a Ova le hacen pagar un precio por tener
una hermana y una mujer famosas, y a mí también me lo hacen pagar por ser
charlatana. Supongo que dicen: "A ella le gusta hablar, no importa pongamos en
su boca cualquier cosa".

-¿Y cómo les explica a sus hijas cuando aparece públicamente en situaciones
complicadas?
-No se enteran. No ven televisión abierta, salvo Rebelde Way porque estoy yo, y
Cartoon o Discovery Kids. No ven todas las revistas: traigo sólo las que tienen
reportajes que son lindos y respetuosos. Tampoco les pongo trabas a los desnudos
o la exposición del cuerpo porque es parte de mi carrera, y tienen que verlo
como normal. El cuerpo es parte de nosotros y no hay que crearles más morbo del
que ya hay. No me gusta hacer un escándalo de lo que no lo tiene, porque yo
trabajo con mi físico, soy actriz y mi cuerpo es mi instrumento.

-A solas con su marido, ¿usted es la mujer que los otros maridos se imaginan?
-No. Para nada.

-¿Hay noches en las que se da vuelta y cae dormida?
-Muchas. Amo a mi marido, pero como a todas, me pasa. Cuando yo digo que estamos
en una etapa tranquila es porque tenemos 9 años de casados, respetamos nuestros
tiempos y cuando realmente queremos hacemos el amor. Y cuando ocurre hay pasión
porque nos amamos. Después de 9 años no podemos pretender que todos los días lo
espere sin bombacha diciéndole con un ronroneo: "Aquí estoy papito". La mujer
que diga que después de 9 años le sigue pasando eso, que nos revele la fórmula.
Todas mis amigas viven lo mismo. Cuando cuento esta intimidad, que no se debería
contar, lo hago porque esto es la vida y quiero que se interprete así. Yo no
digo que estoy mal con mi marido y que cada uno está por su lado: quiero decir
que después de tantos años de casados hay un amor más lindo, tranquilidad, paz y
serenidad. Yo me levanto a las seis de la mañana y estoy todo el día de sociales
desparramando energías. Cuando llegan las ocho de la noche me desenchufan y Ova,
pobre, no cuenta conmigo.

-Pero hay fantasías…
-Los hombres se imaginan: "Huy... lo que será tener a Catherine Fulop en la casa
todos los días",
y no. Mi marido tiene que pagar el precio de tener una mujer
famosa para el público, pero común y corriente en casa.

-¿Y por qué cosas nuevas se cambian la pasión y las noches de vino y rosas?
-Cenar en paz, acostar a las chicas y leerles un cuento. Ver la tele juntos y
hablar de lo que pasó en el día. Tal vez tenemos más intimidad después de
charlar. O programamos un buen encuentro para el sábado luego de una semana en
la que casi ni nos vimos. Hay momentos en los que estamos con más ganas y en
otros, menos. Como todo el mundo.

-¿Cuándo no tiene ganas, lo dice claramente?
-Por supuesto. Ya no me callo nada y mi marido tampoco. Hay mucha libertad en
nuestra pareja en este momento.

-Hasta hace unos años se decía: "Me duele la cabeza".
-Jamás le diría eso. Le digo: "No bebé, estoy muerta". Cuando lo hago es porque
tengo ganas. Es horrible hacer el amor por cumplir, no hace bien. Muchas crisis
matrimoniales, hablo en general, ocurren por eso. Yo, después de mi crisis, me
siento libre de decirle a mi marido que estoy cansada.

-¿Este fue un tema entre ustedes?
-Por supuesto. Tratamos de programarlo, a veces se da y a veces no. Cuando sale
espontáneo es mucho más lindo. Después de haber vivido una crisis no podemos
presionar a la pareja. Ahora, la meta de Osvaldo, después de hacer cosas en
televisión y pisando los 40, es repensar proyectos y replantearse todo. Está
haciendo negocios y se quiere afianzar en eso. Dejó lo de la televisión porque
asquea un poco la presión del rating o que crean que es millonario y no lo es.
Los dos somos laburantes, ni él por ser Sabatini ni yo por ser Fulop somos
ricos. Yo estoy trabajando como una negra y a la vez quiero tener otro hijo,
pero no puedo parar. Tengo un proyecto que si se da, vuelvo a mi gran amor y
estoy concentrada en eso. Yo vengo de abajo, soy una laburante de barrio y todo
lo que conseguí fue por mí esfuerzo.

-¿Hablan de la llegada de los 40?
-Claro. Nos replanteamos la vida, nos hacemos preguntas, nos ponemos metas. Y es
otra presión. Por eso, no deseamos vivir con más exigencias de las que ya tiene
esta edad. Porque es divino y amo estar cerca de los 40, aunque tiene rollos y
confusiones. Ahora ya está claro lo que es bueno y lo que es malo. Y… ¿sabés una
cosa? Con Ova hoy deseamos disfrutar cada momento con toda intensidad.

Teresa Ferrari
fotos: Carlos Alfano. Asistente: Gustavo Sancricca
producción: Gabriela Díaz. Vestuarista de Catherine Fulop: Silvia Alperowicz
Agradecemos a Rapsodia y Cheeky

El domingo es el único día que comparten entero. Catherine trabaja de lunes a viernes en Rebelde Way y los sábados graba su programa de gimnasia para Fox.

El domingo es el único día que comparten entero. Catherine trabaja de lunes a viernes en Rebelde Way y los sábados graba su programa de gimnasia para Fox.

Siento pasión por Ova. Pero si estoy cansada le digo 'no bebé, estoy muerta'. Cuando hago el amor es porque tengo ganas. Es horrible hacerlo por cumplir con tu pareja,
no hace bien"
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"Siento pasión por Ova. Pero si estoy cansada le digo 'no bebé, estoy muerta'. Cuando hago el amor es porque tengo ganas. Es horrible hacerlo por cumplir con tu pareja,
no hace bien
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