“Jamás hice, hago ni haría la apología del reviente” – GENTE Online
 

“Jamás hice, hago ni haría la apología del reviente”

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Saltó a la fama hace doce años con el grupo Turf. Con pinta de un Mick Jagger made in Baires sedujo a fans y a varias famosas, como Dolores Fonzi o la modelo Violeta Durand. Hoy, a los 33, sigue en la brecha con una formación nueva y está de novio con Celeste Cid (25). Hace unas semanas protagonizó un extraño episodio, con una terrible palabra sobre el tapete: “Sobredosis”.

Ahora, Joaquín Levinton abre las puertas de su PH del Abasto (dos grandes ambientes, con patio y sala de ensayo incluida). No hay nada extraño ni sospechoso en la casa. Ni paredes con grafitis, ni televisores rotos ni –mucho menos– un asistente terapéutico para marcarlo de cerca. Hay, en cambio, un piano vertical, una laptop, muebles entre vintage y retrofuturistas, varios veladores prendidos y un par de mangueras de luces. La casa, por lo menos, parece ajena al sonoro escándalo que envolvió a su dueño: cuando en la tapa de una revista apareció rapado, como un paciente de clínica neuropsiquiátrica, bajo el título “Novio rockero de Celeste Cid atendido de urgencia en el Bazterrica”.

–¿Qué pasó, Joaquín? ¿Hubo droga?
–(Se ríe) ¿Droga? Nada que ver… Fue un chequeo general, y me internaron por agotamiento.

–Pero la foto…
–¡Fue la peor foto que me sacaron en mi vida, la peor de las peores! De no haber sido tan mala, me hubiera causado gracia…

–¿Por qué?
–Porque salir en una tapa tan escandalosa es muy divertido, siempre y cuando no les preocupe a otras personas. Porque, ¿sabés?... Detrás de la joda hay personas que sufren, como mis padres o Celeste, que tiene un hijo (André, de 4 años) y ese escándalo le acarrea problemas. Es feo, muy feo. Pero además de que hay un chiquito de por medio… ¡al fotógrafo nunca lo vimos!

–¿Verlo hubiera cambiado algo?
–Al menos yo habría hecho una mueca, un gesto, algo…

–¿Te enteraste recién cuando la revista salió a la calle?
–Sí, y fue increíble, porque después otros medios reprodujeron esa tapa. Debería cobrarles por la publicidad gratis que tuvieron, ¡o pedirles un porcentaje de lo que vendieron!

–Se dijo de todo. Hasta se habló de paco…
–¿Desintoxicación por paco? Esa no la había escuchado, pero con esa cara de Dustin Hoffman en Rain man todo es posible. Además, el pelito no ayudaba…

–¿Por qué lo tenías así?
–Porque el día anterior me lo había cortado al estilo de De Niro en Taxi driver.

–¿Qué otras repercusiones hubo?
–De todo un poco… Pero lo peor fue lo de México, donde dijeron… ¡¡¡que me había muerto!!! Me lo contó un amigo que vive allá... Lo importante es que no pasó nada, te lo juro. Tanto, que a la semana canté en un show en Maschwitz. ¡Mirá qué sobredosis...!

–¿La fórmula “sexo, drogas y rock” sigue vendiendo tanto como en los comienzos de los Stones?
–Sí, vende mucho.

–¿Por qué?
–Qué sé yo, es un juego…

–¿Un juego o un cliché?
–No, un cliché no: es mi vida. Pero ojo: tampoco levanto la bandera del sexo, las drogas y el rock, porque no hago la apología del reviente.

–¿Te cuidás de ese cóctel?
–Uno tiene que cuidarse mucho, para no terminar hecho mierda…. Me retroalimento con la música, que me salva.

–¿Por qué te salva, cómo?
–Porque es un lugar absolutamente libre, vertiginoso y divertidísimo, más allá de que al público le guste o no lo que hago. Es mi mundo interno.

–¿Cómo definís ese mundo?
–Es muy simple: son los instrumentos, que los tengo aquí, en casa, y como no soy prejuicioso con los géneros, investigo y voy para cualquier lado.

–¿Qué le aconsejás a un chico que tiene una banda de rock a los dieciocho años, como vos cuando empezaste con Turf?
–No puedo darle consejos a nadie… Cada uno va experimentando, y tiene que curtirla y ver los límites.

–¿Cuáles son los tuyos?
–En todo caso no son los límites de otro. Tenés que conocer bien tu cuerpo y saber hasta dónde va. Eso, y la conciencia de que tu mente está en orden.

–Vamos por partes. ¿Sexo?
–¡Lo más lindo que hay! Pero siempre con cierto cuidado.

–¿Droga y rock?
–Hay que divertirse muchísimo… Pero te repito: cada uno debe conocer sus límites.

–Vuelvo atrás. Ayer, en los setenta, los ochenta, sexo, droga y rock era condición sine qua non. ¿Hoy es así o es nada más que un cliché?
–Mirá, todo es un cliché. El abogado que va a Tribunales también tiene clichés, creo. Hasta la vida puede ser un cliché… a veces.

–¿Uno de los riesgos es que la música pase a segundo plano?
–A mí nunca me pasó. La música siempre, ¡siempre!, estuvo en primer plano.

–¿Se puede controlar el descontrol?
–Lo más importante es sentir que estás haciendo algo interesante y productivo. Drogarse nada más que por drogarse… ¡es una estupidez! En ese sentido soy antiguo. Como decía el Indio Solari, “de la droga me gusta el elemento místico”. Por ahí va la cosa…

–También suena un poco a cliché…
–Es cierto. Porque eso también pasó de moda.

–Ahora tenés un grupo llamado Sponsors. ¿El rock te exige una banda o querés ser solista?
–Tiene que haber un espíritu de grupo. Las bandas son un encuentro único e irrepetible en un momento de la historia, y un suceso importante para sus integrantes, pero nada más…. El viernes tocamos en el Roxy Live Bar, y en septiembre, en La Trastienda… y en el medio… ¡por todas partes! La música es para compartir, y ser solista me parece un espanto. Te confieso algo: siempre estoy empezando. En la música, en el amor y en la vida…Una casa normal: instrumentos y equipo de música, computadora y algunos grafitis. “En México, adonde fui varias veces de gira, se llegó a decir que había muerto”.

Una casa normal: instrumentos y equipo de música, computadora y algunos grafitis. “En México, adonde fui varias veces de gira, se llegó a decir que había muerto”.

“¿Desintoxicación por paco? Esa no la había escuchado, pero con esa cara de Dustin Hoffman en Rain man todo es posible”.

“¿Desintoxicación por paco? Esa no la había escuchado, pero con esa cara de Dustin Hoffman en Rain man todo es posible”.

“Soy el que soy. No les doy consejos a los jóvenes músicos. Cada uno tiene que vivir su experiencia pero, sobre todo, conocer los límites de su cuerpo  y su conciencia”.

“Soy el que soy. No les doy consejos a los jóvenes músicos. Cada uno tiene que vivir su experiencia pero, sobre todo, conocer los límites de su cuerpo y su conciencia”.

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