“Jamás competiríamos; entre nosotras no existen los celos ni la envidia” – GENTE Online
 

“Jamás competiríamos; entre nosotras no existen los celos ni la envidia”

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Atrás quedó la Plaza Mitre de San Nicolás, la parada obligada de todos los viernes a las siete de la tarde. Eran tiempos en que repetían el mismo rito, sin pensarlo ni dudar: después del colegio, corrían hasta su casa a ponerse la mejor ropa y de ahí derechito al tontódromo (la llamaban así porque “todos daban la vuelta con el auto recién lavado para mostrarse y aparentar”, explicarán). Una suerte de vidriera provincial y popular, que todavía hoy funciona a la hora de “exhibirse”, “conseguir novio”, “hacerse de nuevos amigos” o “juntarse a tomar una cerveza con algunos íntimos”.

Ahí, sobre esa hectárea de mucho verde y poco cemento, desfilaban las hermanas Crivocapich hace apenas tres años. Cuatro bellezas que, sin prensa, obtuvieron su grado de fama: “Las más lindas de todo San Nicolás”, sentenciaron los vecinos.

Priscila, la mayor (hoy 22) fue la primera en dejar aquellas tierras. Se vino a Buenos Aires a estudiar Diseño, sin querer encontró trabajo de modelo y ahora es una de la tops de la agencia Multitalent y una de las beauties nacionales más requeridas. Lucila (19) acaba de llegar. En realidad se vino el año pasado a estudiar Periodismo y, tentada por su hermana, hoy recorre su mismo camino: las pasarelas, las gráficas y la publicidad.

Allá quedaron mamá y papá. Y Micaela, de 17, la más chica. “Una promesa que intentaremos seducir para que se venga el año próximo, no bien termine el secundario”, aseguran las dos. A Eliana, de 21, ya la descartaron. “Es la más linda de las cuatro, pero se fue a Rosario a estudiar Diseño y es imposible de convencer: odia mostrarse, lo suyo está en otro lado”, lamentan.

Acá están hoy. Priscila, la top: morocha de ojos verdes, 1.76 de altura y 90-59-89 de curvas. Y Lucila, la new face: castaña de ojos marrones, 1.78 de altura y 88-60-90 de medidas. Es la primera vez que posan juntas. “Fuera de las fotos que nos sacaban en casa, claro”, remarcan. Reconocen el parecido, sí. Pero prefieren recalcar todas y cada una de sus diferencias.

Priscila: Yo soy caprichosa, definitivamente. Lu, en cambio, puede parecerlo, pero lo de ella es tenacidad y perseverancia: es envidiable la capacidad que tiene para conseguir lo que se propone.

–¿Seguir tus pasos fue su gran reto?
Priscila:
No, no te das una idea de lo que me costó convencerla.
Lucila: Mi futuro está en el periodismo.
Priscila: Sí, la culpa es toda mía. Yo la presioné para que se presentara en Multitalent cuando me dijo que quería trabajar. Espero que no me copie en todo, porque cuando me fue bien como modelo y empecé a viajar, terminé abandonando la carrera. Igual soy joven, ya tendré tiempo de retomar…
Lucila: No va a ser mi caso. Eso a mí no me va a pasar...
Priscila:Nooo. A mí nooo...”. Perdoná que me burle, pero yo pensaba igual. Cuando le tomes el gusto a los aviones, vas a cambiar de idea... Además, por ahora, te va a redituar más tener un buen escote que una gran cabeza.
Lucila: (Carcajadas) Ya sé. Igual, como mi objetivo es convertirme en periodista de televisión no me viene nada mal este trabajo, para desinhibirme y aprender a jugar con las cámaras… Nada mal.

–¿Vos, Priscila, qué conseguiste?
Priscila:
Para tener 22 años, creo que mucho. Primero, casarme enamorada (lleva un año y tres meses junto a Leandro Smitto). Ese fue mi mayor logro. Después, en lo profesional, otro toco: ser tapa de Para Ti, viajar por el mundo, ser la cara de marcas instaladas como Peuque, Eternity, Blaquè, L’Oréal… Me da muchas satisfacciones personales este trabajo. Sólo espero que a Lu le pase lo mismo.
Lucila: Amén…

–¿Cuántas veces se celaron entre ustedes?
Lucila:
No, ninguna.
Priscila: No, no somos celosas. Al contrario, estamos las cuatro muy unidas. Tenemos una relación muy cómplice y divertida. Jamás competiríamos; entre nosotras no existen los celos ni la envidia.

–Escuché la misma frase de dos hermanas modelos que hoy ni se hablan…
Lucila:
Eso nunca nos va a pasar. Antes muerta…
Priscila: Es un imposible entre nosotras. Es más, Lu tiene un estilo muy parecido al mío para modelar y por eso muchas veces nos contratan a las dos. Al contrario, me encanta verla en la pasarela.

–¿Nunca les gustó el mismo chico?
(Se miran, fruncen el ceño)
Lucila: No… Que yo me acuerde, nunca...
Priscila: Además, si ella ponía sus ojos en un chico, yo automáticamente lo dejaba de mirar. Y al revés. Los novios de tus hermanas no tienen sexo.

–¿Ya descubrieron cómo hacer para mantenerse al margen de los escándalos y la exposición mediática del fashion actual?
Lucila:
Yo recién empiezo, pero espero que nunca me pase. Igual, si alguien me busca no me va a encontrar, porque soy muy tranqui.
Priscila: Sí, la personalidad es fundamental para no entrar en eso. Después, depende de cómo quieras manejar tu carrera. A nosotras no nos van los desnudos ni la polémica. Pero eso depende también de la crianza y de la educación que nos dieron nuestros viejos. Papá es militar retirado, un hombre muy recto, aunque era el más dócil a la hora de convencer. Mamá, en cambio, que era una dulce maestra jardinera de una ética intachable también, cuando decía “no” siempre era “no”. Con amor y el respeto nos criaron y eso nos dejaron.

–¿En qué se parecen?
Lucila:
En el físico, la altura…
Priscila: En que somos muy lloronas las dos.
Lucila: Sí, ante la impotencia, buaaaah.

–¿Y qué las “saca”?
Lucila:
A mí, la soledad de acá. El año pasado entré en crisis. Y eso que estaba mi hermana, pero ella vive con su esposo y yo no puedo andar metiéndome todo el día en su casa. Me sentí muy sola, la peleé y me la banqué, porque sabía que lo que quería era esto. Costó. Y hay días en que todavía cuesta…
Priscila: Reconozco que la mayoría de mis lágrimas también cayeron en Buenos Aires. No es fácil dejar a tu gente, tu lugar, pelear sola en este medio… Nadie me regaló nada, ¿sabés?, y luchar sin la contención de tus seres queridos es muy duro a veces.

–¿Qué es lo que más extrañan de San Nicolás?
Lucila:
A la familia. A los viejos, a Mica...
Priscila: Y la vuelta a la placita. Eso es genial. Cuando voy de visita, estoy esperando que se hagan las siete para ir a la Mitre. Eso sí, ya no me produzco. Ahora trato de pasar inadvertida...

Priscila: modelo top y consagrada, 22 años, morocha de ojos verdes, 1.76 de altura, 90-59-89, la mayor de las cuatro Crivocapich y la primera en dejar su ciudad para modelar en la porteñísima  Buenos Aires. Lucila: <i>new face</i>, 19 años, castaña de ojos marrones, 1.78 de altura, 88-60-90 y la tercera mujer de la familia. Hoy, juntas, más que explosivas.

Priscila: modelo top y consagrada, 22 años, morocha de ojos verdes, 1.76 de altura, 90-59-89, la mayor de las cuatro Crivocapich y la primera en dejar su ciudad para modelar en la porteñísima Buenos Aires. Lucila: new face, 19 años, castaña de ojos marrones, 1.78 de altura, 88-60-90 y la tercera mujer de la familia. Hoy, juntas, más que explosivas.

“<i>Si ella ponía sus ojos en un chico, yo automáticamente lo dejaba de mirar. Y al revés. Los novios de tus hermanas no tienen sexo</i>”

Si ella ponía sus ojos en un chico, yo automáticamente lo dejaba de mirar. Y al revés. Los novios de tus hermanas no tienen sexo

“<i>Como mi objetivo es convertirme en  periodista de televisión, no me viene nada mal este trabajo, para desinhibirme y aprender a jugar con las cámaras…</i>”.

Como mi objetivo es convertirme en periodista de televisión, no me viene nada mal este trabajo, para desinhibirme y aprender a jugar con las cámaras…”.

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