Jack Black y sus deseos de comer un bife argentino – GENTE Online
 

Jack Black y sus deseos de comer un bife argentino

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Con su “¡hi, guys!”, algún guiño y un comentario sobre el calor de esa tarde en Los Angeles, Jack Black (46) rompe el hielo. Pronto se sienta en la cabecera de una mesa del comedor para empleados de los estudios Dreamworks y todo fluye. Porque la sensación de que estamos ante el “amigo gordito y copado del grupo” derriba las barreras creadas por sus agentes de prensa. Entonces la charla con el actor –que tiene un máster en el arte de hacer reír– y músico –se divierte con su banda de rock, Tenacius D–, empieza por el origen de esta periodista.

–¿Conocés la Argentina?
–¡No! Pero me gustaría. Sólo estuve en... ¿Cancún queda en Sudamérica o en América Central?

–¡No! En México, América del Norte. Como Estados Unidos.
–¡Uy! ¿En serio? Bueno... Eh... ¡Entonces nunca estuve en Sudamérica!

–¿Sabés algo de mi país?
–¡Sí, claro! Sé que tienen los mejores bifes del mundo. Eso me contaron... De hecho, hay un lugar en Brooklyn que se llama Peter Luger, donde los hacen muy buenos... ¡y no me imagino cómo puede haber mejores! Pero eso dicen de la Argentina, ¿no? Espero “bajar” pronto allá para dilucidarlo. Así que la próxima entrevista me la hacés en el mejor restaurante de tu país. ¿Dónde se come buena carne allá?

No hace falta que vayas a una parrilla. En cualquier casa de familia te comés un buen asado. Te invito a la mía.
–¡Me encantó! ¡Trato hecho! La próxima entrevista la hacemos comiendo un asado (en español) “Tengo hambre ‘para’ carne argentina”.

DE PO A JACK. Nació el 28 de agosto de 1969 en la marítima, divertida y siempre vanguardista ciudad de Santa Mónica, California. Hijo de científicos, en tierra fértil Jack Black descubrió la pasión por el teatro, entrando a la Universidad de Los Angeles para darle forma a sus intereses. Allí se unió a The Actors Gang, la troupe teatral liderada por Tim Robbins, quien lo llevó al cine e incluso lo dirigió como hermano de Sean Penn en Mientras estés conmigo, joya del cine sobre un condenado a muerte que recibe la asistencia de una monja, personificada por Susan Sarandon.

Sin embargo, lo de Jack pasó rápidamente a ser la comedia, al punto que después de un par de participaciones en películas, con los años comenzó a destacarse en obras como Alta fidelidad, El descanso y Escuela de rock (para muchos, uno de sus papeles queribles), si bien también siguió mostrando su versatilidad, por ejemplo encarnando a un director de cine sin escrúpulos en el King Kong de Peter Jackson. Todo esto hasta su consagración entre los chicos –y los grandes también– como la voz de Po, en la saga de Kun Fu Panda. Lo que nos convoca.

–Presentás el film acá y también la promocionás por el mundo. ¿Cómo te llevás con los viajes?
–No viajo por placer. Lo hago sólo por trabajo. Me gusta estar en mi casa. Me pongo ansioso cuando lo hago por vacaciones. Siento que estoy perdiendo el tiempo. ¡No sé relajar! Adoro, me divierte mucho volver a hacer Kun Fu Panda. Siempre que haya un crecimiento para el personaje, me gusta interpretarlo. Po evoluciona y encuentra una nueva dirección en esta tercera película. Hay algo con su padre biológico... Pero no quiero adelantarte demasiado.

–¿Qué es lo más cómico que te pasó haciendo el personaje?
–Tengo mala memoria, pero recuerdo que cuando filmábamos improvisábamos mucho. A mí, cada tanto se me escapaba alguna palabrota que, claramente, ¡no era apropiada para una película infantil!... Y debíamos repetir la toma. Más de una vez quise convencer a los directores de que hiciéramos una versión para adultos, con ciertas licencias. ¡Pero no me daban bola! Ja, ja, ja. Creo que podríamos vender la peli con un bonus track que advierta “sólo para adultos”, y que se titule Kun Fu Padres. Veremos si los convenzo...

–¿Te bañás con espuma y muñecos, como hace Po?
–¡Ja, ja, ja! ¿Quién tiene tiempo para sumergirse en una bañadera? Sólo lo hago muy de vez en cuando y después de una noche de mucho rock, para relajar los músculos. Pero sin muñecos. Y si los metiera, ¡no te lo diría!

Cualquier parecido... “¿Quién tiene tiempo para sumergirse en una bañadera como Po?”, se pregunta Jack. Y contesta: “Yo lo hago sólo después de una noche de mucho rock”.

Cualquier parecido... “¿Quién tiene tiempo para sumergirse en una bañadera como Po?”, se pregunta Jack. Y contesta: “Yo lo hago sólo después de una noche de mucho rock”.

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