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Murió Ruth Bader Ginsburg, jueza de la Corte Suprema de EEUU y prócer del feminismo

Murió Ruth Bader Ginsburg, jueza de la Corte Suprema de EEUU y prócer del feminismo

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Tenía 87 años y falleció en su casa, acompañada por la familia. Defensores de los derechos de las minorías de todo el mundo inundaron las redes con su pésame. La disputa por la vacante.

Ruth Bader Ginsburg, jueza de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos y figura destacada en la lucha por los derechos de las mujeres y las minorías de ese país, falleció este viernes a los 87 años en su casa en Washington, rodeada por sus afectos, luego de una larga lucha contra un cáncer pancreático. La muerte de RBG –sus iniciales, y modo en que era conocida en su país– trascendió más allá de las fronteras norteamericanas, y llenó las redes sociales con mensajes de despedida en todo el mundo. En los Estados Unidos, además, sacudió al mundo político, pues abrió una codiciada vacante en la Corte Suprema a menos de dos meses de la elección presidencial en la que Donald Trump pondrá en juego su reelección.

El presidente de la Corte estadounidense, John Roberts, sostuvo que su país “ha perdido a una jueza de talla histórica”, en un comunicado donde anunció la muerte de la magistrada. “En la Corte Suprema hemos perdido a una querida colega. Hoy estamos de luto, pero con confianza de que las generaciones futuras recordarán a Ruth Bader Ginsburg como la conocimos, una campeona de la justicia”, afirmó.

RBG había nacido en Brooklyn (Nueva York) en 1933, y llegó a la Corte Suprema en 1993, de la mano del presidente Bill Clinton. Fue la segunda mujer que ocupó un cargo en lo más alto de la Justicia de la primera potencia mundial y durante 3 años, entre 2006 y 2009, fue la única mujer en ese tribunal.

Cuando en 1956 comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de Harvard, sólo otras ocho mujeres la acompañaban, frente a unos 500 hombres, mientras que en términos más generales, sólo 3% de los abogados eran mujeres, recordó ella misma en su autobiografía My Own Words (“Mis propias palabras”).

En los años 70′, desde la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, según sus siglas en inglés), Bader Ginsburg fue una de las voces más prominentes de la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres en los tribunales. En esos años, como abogada, llevó hasta la Corte Suprema seis de los más destacados casos que involucraban derechos de las mujeres, de los que ganó cinco.

Con los años, RBG fue transformándose en una verdadera prócer del progresismo estadounidense, al punto que su figura inspiró el documental de Netflix RBG. A poco de conocerse su muerte, cientos de ciudadanos se congregaron en las escalinatas de la Corte Suprema para rendirle homenaje.

En la tarde del viernes y la madrugada del sábado, la frase “Notorious RBG” (“Distinguida RBG”) se viralizó en las redes sociales: se trata de la expresión con la que miles de personas la conocían, y que remite a “Notorious BIG”, uno de los raperos más influyentes de la historia de la música, con quien Ginsburg comparte el origen (Brooklyn) y el carácter pionero.

Su muerte pone a demócratas y republicanos en pie de guerra por su silla en la Corte, cuando falta poco más de un mes para las elecciones presidenciales en las que el presidente republicano Donald Trump pondrá en juego su reelección ante el candidato demócrata, Joe Biden. La situación es análoga a la que se viviera cuatro años atrás con la muerte del juez Antonin Scalia, un respetado ícono conservador.

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Rest in peace strong one…#RBG ✨💔

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“Mi deseo más ferviente es no ser reemplazada hasta que se instale un nuevo presidente”, le dijo Ginsburg a su nieta, Clara Spera, pocos días atrás, según la NPR (la radio nacional pública), algo que ya fue descartado por el jefe del bloque republicano de senadores, Mitch McConnell, quien adelantó que el Senado buscará imponer el candidato que sea nominado por el presidente Trump. Si bien es improbable, por lo escaso del tiempo restante, si los republicanos logran imponer su postura peligraría el legado progresista de RGB en el máximo tribunal estadounidense.

A lo largo de la historia, la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos ha tenido el rol de ser un faro en el mundo entero, dictando fallos históricos sobre el derecho al aborto, los límites a la libertad de expresión, la portación de armas, los derechos de las minorías y el financiamiento de las campañas políticas. En el caso de que Trump lograra designar, en el breve tiempo que le resta, un juez, rompería con el equilibrio ideológico que la Corte estadounidense ha mantenido durante años.

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Al conocer la muerte de RBG –se enteró por la prensa, según trascendió–, el presidente sostuvo que la jueza “llevó una vida increíble. ¿Qué más se puede decir? Era una mujer increíble, estés de acuerdo o no (…) Me entristece realmente escuchar eso”, añadió al enterarse de su muerte.

Luego, el presidente difundió un elogioso comunicado, afirmando que sus opiniones en los fallos, sobre todo a favor de la igualdad y los derechos civiles, “inspiraron a todos los norteamericanos y a generaciones de grandes mentes legales”.

El candidato demócrata Joe Biden pidió honrar su legado, se pronunció a favor de postergar la votación sobre su reemplazo hasta después de la elección y sostuvo que la jueza fallecida “nos representó a todos; luchó por todos nosotros (…) Fue feroz e inquebrantable en su búsqueda de derechos civiles legales y derechos civiles para todos. Sus opiniones y disensos seguirán dando forma a la base para la regeneración de la ley”, añadió.

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Rest In power queen 👑 🙌🏻#Rbg

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