Mujeres afganas: ¿Qué sucederá con ellas? – GENTE Online
 

Mujeres afganas: ¿Qué sucederá con ellas?

Mientras los talibanes avanzan a ritmo frenético en la reconquista de Afganistán, GENTE convocó a María Noel Vaeza (directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe), a Josefina Martorell (directora de Médicos Sin Fronteras para América del Sur) y a Paulo Botta (director del Programa Ejecutivo de Medio Oriente de la UCA) para que compartan sus pensamientos sobre una problemática internacional que desvela al mundo.
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Cuatro mujeres y una niña a la espera de su suerte.

“La situación de las mujeres afganas”

Por Paulo Botta, Director del Programa Ejecutivo de Medio Oriente de la Universidad Católica Argentina (UCA)

La retirada de los Estados Unidos de Afganistán ha generado una enorme cantidad de análisis geopolíticos que tratan de analizar las implicancias del acceso de los talibán al poder luego de veinte años. Pero más allá de esto, debemos considerar las consecuencias sociales en el mismo Afganistán, donde su población deberá afrontar una nueva situación que, más allá del fin de la presencia de tropas extranjeras, no parece que vaya a carecer de problemas y desafíos.

Las mujeres constituyen uno de los colectivos más vulnerables, debido a que la ideología que guía a los talibán que combina una visión extremista y reduccionista del Islam junto con un código de conducta social del grupo al que pertenecen, Pashtun, conocido como Pashtunwali, que establece roles aceptables y no aceptables para las mujeres. Los talibán están conformando un gobierno que, aunque mantiene el control de todo Afganistán, aún no ha sido reconocido por otros estados, y posiblemente comience a avanzar en ese sentido en un futuro cercano.

Mientras tanto, ya ha comenzado a plasmarse la normativa talibán en la sociedad: división en las aulas entre hombres y mujeres en las universidades, restricciones de vestimenta, desaparición de carteles publicitarios de mujeres en la vía pública, etc.

Todo esto resulta una mala señal, y aunque los portavoces de los talibán insisten en que sus medidas no serán tan duras como lo fueron durante el gobierno, entre 1996 y 2001, cuando las mujeres ni siquiera podían recibir educación, hay muchas dudas acerca de la sinceridad de su discurso.

La sociedad afgana se ha visto expuesta a valores más liberales durante dos décadas. No es un dato menor, y posiblemente ahí esté la razón de las manifestaciones que en las últimas semanas han realizado mujeres afganas pidiendo por sus derechos. Es posible que cuando la atención de los medios de comunicación internacionales pase, las mujeres comiencen a sufrir mayores restricciones.

Es por eso que la comunidad internacional no debería desatenderse de estas necesidades y sí apoyar iniciativas tendientes a asegurar los derechos de igualdad de las mujeres afganas. Puede sonar muy bien, pero es complejo pensar en que la justicia de esa causa logre concretarse realmente si no se mantiene el tema en la agenda internacional.

Así entrenaba una joven hace diez meses en un gimnasio “solo de mujeres” de la Ciudad de Kandahar. La ley Sharía (ley islámica de los talibanes) prohíbe que realicen cualquier tipo de deporte.

“Afganistán tiene una de las tasas de mortalidad materna más altas del mundo”

Por Josefina Martorell, Directora de Médicos Sin Fronteras para América del Sur

Este país ha sufrido más de cuarenta años de conflicto e inestabilidad. Su crisis se ha caracterizado por estallidos de violencia, desastres naturales, desplazamientos internos, indicadores de salud negativos, pobreza extrema y un sistema médico sobrecargado. Desde 1980 hasta hoy, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha estado allí para satisfacer las necesidades de salud.

Dado que Afganistán tiene una de las tasas de mortalidad materna más altas del mundo (unas 4.300 mujeres mueren al año por complicaciones durante el embarazo o el parto), uno de los focos de nuestras actividades allí se relaciona con la atención de salud materna.

En las zonas rurales y lejos de las ciudades, la mayoría de las mujeres no tienen acceso a la atención obstétrica básica, con lo cual muchos partos se realizan en las casas, sin asistencia. En provincias como Khost, la falta de acceso a la atención médica se ve agravada tanto por la disponibilidad limitada de personal médico femenino, como por no tener el dinero para pagar la asistencia sanitaria. Un solo parto en una clínica privada puede costar de 35 a 60 dólares, lo que agrega presión adicional a las familias.

El 8 de febrero del 2021 dos mujeres quisieron capturar el momento en que formaron parte de una manifestación en apoyo de las fuerzas de seguridad afganas en la que también se exigía la paz del país (como dice el cartel que sujeta otra ciudadana). Ocho meses más tarde, ya es oficial que la paz que tanto buscaban no llegó a sus tierras.

En este marco, MSF abrió su hospital de maternidad en Khost, en 2012, poniendo énfasis en la formación del personal femenino local. Hoy casi todas las parteras son mujeres afganas, algunas de las cuales tienen mucha experiencia en el manejo de partos complicados. Dado que MSF ofrece sus servicios de forma gratuita, la maternidad en Khost se ha convertido en una estructura de referencia para los partos seguros en toda la región. Ésa no solo es la maternidad más grande de Afganistán, sino también uno de los hospitales que atienden más partos en el mundo, con un promedio de 1.400 por mes: durante este año, desde enero hasta finales de agosto, se realizaron 11.225 partos, de los cuales el 13,5 por ciento presentaron complicaciones.

La maternidad es uno de los mayores empleadores de mujeres en Khost: MSF emplea a 440 personas, entre ellas 280 mujeres, que se desempeñan como médicas, enfermeras, parteras, niñeras y personal de limpieza. Es una instalación dirigida, en especial, por mujeres y para mujeres. Nuestro personal femenino es fundamental para que sigamos salvando vidas. En momentos donde especialmente las embarazadas enfrentan mucha incertidumbre, la maternidad de MSF en Khost ayuda a reducir la alta tasa de mortalidad materna al ofrecer un entorno seguro para que las mujeres den a luz a sus bebés.

Las mujeres que se han manifestado han sido azotadas, golpeadas con porras y apaleadas.

“Afganas, ¡cuenten con nosotras!”

Por María Noel Vaeza, Directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe

La llegada de los talibanes al poder, en palabras del Secretario General de Naciones Unidas, ha generado “caos, inquietud, incertidumbre y miedo” y ha obligado a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares. También la Directora Ejecutiva en funciones de ONU Mujeres, Pramila Patten, expresó su preocupación “sobre la exclusión de ellas en el nuevo Gobierno anunciado por los talibanes”. Y las que se han manifestado han sido azotadas, golpeadas con porras y apaleadas, simplemente por ejercer su derecho a la protesta pacífica

Las crisis tienden a exacerbar las desigualdades de género subyacentes, incluyendo el desplazamiento, los medios de vida destruidos, las escuelas cerradas y un mayor riesgo de violencia sexual y otras formas de violencia contra las mujeres y las niñas. Sin embargo, la experiencia demuestra que son también las mujeres las principales impulsoras de la recuperación en tiempos de crisis.

Por eso, hago este llamado de atención, para que en Afganistán se respeten sus derechos, pero también para que se promueva su gran potencial transformador. Y a su vez, insto a los gobiernos de América Latina para que abran sus puertas, como ya lo han hecho otras naciones, a las personas solicitantes de refugio de Afganistán. Sí: actuemos de forma clara y decidida en favor de sus derechos y su protección.

Las familias afganas de los soldados mártires esperan recibir sus raciones de alimentos distribuidos, al rayo del sol, por el Ministerio de Defensa afgano.

29 PROHIBICIONES QUE SUFREN LAS MUJERES AFGANAS
La Asociación Revolucionaria de las Mujeres de Afganistán elaboró esta lista de prohibiciones y castigos impuestos por la ley Sharía, que suponen verdaderas violaciones a sus derechos e integridad.

1) No está permitido el trabajo femenino fuera de los hogares.
2) Las mujeres no pueden salir de sus casas sin la compañía de su “mahram” (hombre de parentesco cercano como padre, hermano o marido).
3) Tampoco pueden cerrar tratos con comerciantes masculinos.
4) La atención médica es un problema, ya que no se les permite ser atendidas por sanitarios varones y el número de médicas y enfermeras es muy reducido.
5) Tienen vetada la educación en todas sus formas.
6) No pueden mostrar ninguna parte de su cuerpo en público, por lo que están obligadas a llevar un velo largo que les cubre incluso el rostro (burka).
7) Aquellas mujeres que no vistan de acuerdo a las reglas establecidas o que no vayan acompañadas de su mahram serán sometidas a azotes, palizas y abusos verbales.
8) Las que muestren sus tobillos serán sometidas a azotes en público.
9) Las acusadas de mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio serán lapidadas.
10) El uso de productos cosméticos está prohibido. De hecho, durante ‘el reino del terror’ talibán, entre 1996 y 2001, se reportaron casos en los que se amputaron dedos de mujeres que llevaban las uñas pintadas.
11) Tienen prohibido hablar o dar la mano a varones que no sean su mahram.
12) Ningún extraño debe oír la voz de una mujer, por lo que las mujeres tienen prohibido reír en público.
13) Tampoco pueden usar zapatos con taco (un varón no puede oír sus pasos).
14) No tienen permitido subirse a un taxi sin su mahram.
15) Tampoco tener presencia en la radio, la televisión o en reuniones públicas de cualquier tipo.
16) El deporte femenino está vetado.
17) También el uso de bicicleta o moto.
18) No pueden llevar ropas de colores vistosos, ya que los talibanes consideran que son “colores sexualmente atractivos”.
19) No tienen permitido reunirse en festividades con propósitos recreativos.
20) Ninguna mujer puede lavar ropa en ríos o plazas públicas.
21) Las calles, plazas o avenidas no pueden llevar la palabra ‘mujer’ en sus nombres.
22) Tienen prohibido asomarse a los balcones o ventanas de sus domicilios, ya que no deben ser vistas.
23) Para evitar que cualquier extraño pueda justamente verlas, es obligatorio que sus ventanas sean opacas.
24) Los sastres no pueden tomarles medidas ni elaborar ropa femenina.
25) Tienen prohibido el uso de baños públicos.
26) Existe segregación en los autobuses: hay medios de transporte para hombres y otros para mujeres.
27) Está prohibido utilizar pantalones acampanados, incluso cuando estos queden ocultos bajo el burka.
28) Nadie puede fotografiar o filmar a mujeres.
29) No está permitido publicar imágenes de mujeres impresas en revistas y libros. Tampoco colgar imágenes de ellas en casas y tiendas.

Por Kari Araujo
Retoque digital: Gustavo Ramírez
Fotos: EFE

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