Veo a la gente muy vencida"." /> «Inés Pertiné hizo mucha lista negra en la televisión» – GENTE Online
 

"Inés Pertiné hizo mucha lista negra en la televisión"

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Por primera vez en cuarenta años, Antonio Gasalla (60) decidió cambiar el mar y la arena de las costas argentinas y uruguayas por las sierras cordobesas. Y hasta ahora la elección parece acertada, porque sus obras
Monólogos de la endorfina y Picadillo de carne son un éxito en Villa Carlos Paz. A pesar de la crisis, el teatro
Del sol está a full. Con todo su repertorio de personajes, les pone un poco de humor a los problemas de los argentinos. Ahora, llega el momento de hablar en serio, frente a
GENTE, en el jardín de la casa que alquila. A cara lavada, sin guardarse nada.

-¿Le causa problemas no escudarse en sus personajes para hablar de los políticos argentinos? 
-Los humoristas siempre tenemos algún llamado telefónico o algún pedido de cuentas. Porque cuando hablás de la actualidad y de la realidad de los políticos, de alguna manera estás horadando algo. Ellos venden una imagen en los discursos y creen que ya limpiaron lo que hicieron antes. Durante el gobierno de De la Rúa, los llamados fueron bastantes. Intentaron ejercer una censura grande con todos los humoristas.

-¿A usted lo afectó?
-Yo no tuve mi programa en el aire durante todo 2001. Por eso creo que el gobierno de De la Rúa me censuró. 

-De ser así, sería gravísimo. ¿Piensa que alguien pudo haber dado la orden?
-Y... a mí me dijeron que sí (hace silencio y se reserva el nombre) 

-Deme alguna pista...
-Las mujeres de los presidentes siempre tuvieron mucha influencia en los políticos argentinos. Son las que dicen:
"Este tipo no me gusta en la política, este otro no me gusta en la televisión y aquel no quiero que entre a
casa
". Así fue siempre…

-¿Lo dice por Inés Pertiné? 
-Mirá, las mujeres de los militares eran las que hacían las listas negras, y creo que Inés Pertiné hizo mucha lista negra en la televisión durante el gobierno de su marido. Por ejemplo, la semana pasada me dijeron que ahora que ella no está podía tener mi programa.

-¿Por qué razón cree usted que no le gustaba a la señora de De la Rúa?
-Porque yo criticaba mucho a su marido. Como muchos otros cómicos. Por ejemplo, acordate cuando atacaron con eso de la tinellización de la política. Un disparate...

-Antonio, cuando se detiene a observar la realidad del país, ¿qué ve su ojo crítico?
-Veo a la Argentina en manos de gente que hace su propia gestión personal. Esta nación se ha ido rematando, regalando y devastando desde hace muchos años y hoy llegamos a un límite. Me parece que la medida de incautar los fondos de la gente fue fuerte y difícil de entender. Se destapó la olla y nos dimos cuenta: el país está fundido, no queda un centavo. 

-¿No cree en los políticos argentinos?
-No. Son todos unos mentirosos. Por ejemplo, Cavallo mintió hasta el último día. Nos decía que estaba todo bien, que todo se iba a arreglar y ahora, de golpe, te dicen que no hay un mango. Eso la gente no se lo banca más. Por eso el cacelorazo. Por eso yo creo que De la Rúa no renunció; a él lo echó el pueblo. 

-¿Le sorprendió que el país haya tenido cinco presidentes en once días?
-Más que sorprenderme, me parece un papelón. Claro que en todos los casos fue distinto. Por ejemplo, De la Rúa no estaba capacitado para gobernar. No tomaba decisiones y no supo cómo parar el desastre que se le venía. No tuvo el valor para hablarle al pueblo y pedirle ayuda. Pero así son todos los políticos. Ninguno le habla a la gente. Deciden todo entre cuatro paredes. La asunción de Rodríguez Saá no la termino de entender. No sé ni cómo subió ni por qué se fue...

-¿Y qué piensa de la designación de Duhalde?
-También es medio raro. En la última Asamblea Legislativa, primero le ofrecieron el cargo a Reutemann y como dijo que no, se lo dieron a Duhalde. Parece que la historia se vuelve a repetir: siempre son las mismas caras las que giran en torno al poder. La gente pide a gritos otra cosa. Todo se arregla entre los políticos y los jueces y nunca pasa nada. Fijate que hoy, De la Rúa y Cavallo están cada uno en una estancia muy tranquilos. No pagaron ninguna consecuencia. 

-¿Cree que se debió llamar a elecciones?
-Seguro. Con el despelote que hay, patear las elecciones para nunca es un horror. Porque ellos primero eligen a dedo y después uno paga las consecuencias. Por eso me da la sensación de que nunca aprenden nada. La gente con el cacerolazo les demostró que tiene ganas de participar, de ser parte de su propio destino. De una vez por todas, los políticos tienen que entender que están destrozando no sólo los bolsillos sino la cabeza de la gente. 

-¿Lo afectó el corralito?
-Todo se convirtió en un manicomio. Tengo miles de obligaciones: hay que pagar impuestos, la DGI sigue corriendo como el reloj de un taxi, y hay que vivir abriendo un montón de cuentas. Hoy no puedo disponer de la plata que gano. Por eso acá hay un doble discurso: quieren que la gente traiga la plata que está afuera y después te la afanan los bancos. ¡Mirá si todos le daban bola a Cavallo y traían los ahorros que tenían afuera! Hoy serían unos miserables y tendrían que salir a pedir limosna. 

-Hoy se vuelven a escuchar palabras como devaluación, corridas con el dólar, remarcación. ¿Cómo le suenan? 
-La semana pasada, antes de la devaluación, fui a comprar un cartucho de tinta para la impresora, y como era importado, no se conseguía. Además vi a muchos comerciantes especular y remarcar antes de que el dólar aumentara. Por eso creo que este pueblo es muy especial. Porque está hiperinformado. Por ejemplo, en Brasil devalúan y la gente ni se entera. 

-¿Es mucho más difícil convocar al público cuando hay tanta desilusión y tanto malhumor?
-Es muy duro porque a ese malhumor le tenés que sumar que no hay un mango. Yo veo a la gente muy vencida. La clase media, esa que siempre vino al teatro, hoy está desesperanzada. Esto yo no lo vi nunca.

Antonio en su búnker en Carlos Paz. Le apunta a la ex primera dama: Yo no tuve mi programa en el aire durante todo 2001. Y ahora que Inés Pertiné se fue, me dijeron que puedo volver…".">

Antonio en su búnker en Carlos Paz. Le apunta a la ex primera dama: "Yo no tuve mi programa en el aire durante todo 2001. Y ahora que Inés Pertiné se fue, me dijeron que puedo volver…".

A Gasalla, claro, también lo afecta la medida que impide retirar  el dinero del banco: Hay que vivir abriendo cuentas. Todo se transformó en un manicomio".
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A Gasalla, claro, también lo afecta la medida que impide retirar el dinero del banco: "Hay que vivir abriendo cuentas. Todo se transformó en un manicomio".

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