«Hoy no puedo pensar en un hombre: estoy enamorada de mi trabajo» – GENTE Online
 

"Hoy no puedo pensar en un hombre: estoy enamorada de mi trabajo"

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Ocho ochenta”, dice Lucila González (19) y extiende su libreta de la carrera de Administración de Empresas para que certifiquemos sus calificaciones. Sí, hasta hace unos meses, esta rubia estilizada era una de las tantas anónimas que subía la escalera mecánica de la estación de subte Facultad de Medicina para pasear sus exquisitos 88-59-91 por los pasillos de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Amante del cine y de los ravioles de calabaza, Lucila es la nueva cara de la agencia Multitalent. Ya fue la tapa de los Cuerpos del Verano de GENTE, pero va por más: “Quiero explotar mi carrera al máximo. Si pudiera hacer algo extra, me gustaría participar de Bailando por un sueño, pero esto recién empieza; tengo que ir paso por paso…”, dice ambiciosa.

Esta futura administradora de empresas con aspiraciones de estrella se define como una chica de barrio, “bien sencilla”. Tanto, que hasta hace unos años su vida pasaba por obtener las mejores notas en el colegio Carlos Pellegrini, porque al álbum de su vida sentimental estaba en blanco: “Creo que no era fea, pero los chicos estaban desesperados por las formas y no se fijaban en mí. ¡Y mis amigas estaban mucho más desarrolladas! Todo cambió a los 16… ¡Me crecieron las lolas! Empecé a tener éxito, pero ya estaba de novia”.

–Lucila, ¿qué debe tener una buena modelo para triunfar?
–Tenemos que ser personas fuertes. No podemos demostrar inseguridades, porque así nadie apostaría por una. La educación es importante, y es necesario saber caminar, hablar y moverse. Son cuestiones que definen tu clase y tu glamour. Esta es una profesión como cualquier otra, pero hay que cuidarse físicamente. Hay chicas que no lo hacen, y se nota.

–¿Cómo se logra que los cuidados no perjudiquen la salud?
–Alimentándote bien y haciendo ejercicio alcanza. Cuando voy a comer en los desfiles, se nota si una chica es anoréxica. Vi un montón de casos. Pero por suerte tengo el cable a tierra de mi familia y nunca tuve desórdenes alimentarios. Claro que para las chicas que llegan desde el interior y están solas en Buenos Aires es más difícil.

–Se habla mucho de la guerra de las modelos. ¿Sabe que ingresó en un ambiente difícil?
–Tengo claro que es un mundo muy competitivo, pero no creo que sea diferente a una empresa donde todos luchan por ascender. Por ahora no me escondieron ningún corpiño en un desfile (ríe). No hay necesidad de atacar al otro: si ponés energía en los demás, perdés el rumbo.

–Cualquiera diría que buscó el camino más fácil. De licenciada en Administración de Empresas a modelo…
–La gente piensa que trabajar de modelo es fácil, pero sacarse fotos es un arte. Yo averiguo: les pregunto a los fotógrafos qué me queda bien y cómo debo posar. Cuando encaro algo voy a fondo; si no, no lo hago. Por eso pienso terminar la carrera y poner mi propia empresa.

–Desde que fue tapa de GENTE muchos se preguntaron quién era esa chica. ¿Muchas llamadas en su celular?
–El teléfono suena, pero hoy no puedo pensar en un hombre: estoy enamorada de mi trabajo. Quiero ponerle las energías a esto. No estoy con mi cabeza puesta en el amor. Hace un par de meses corté con Agustín, mi último novio.

–Lucila, ¿en qué modelos se ve reflejada?
–Sería lindo hacer una carrera como la de Nicole, que se reinventa todo el tiempo. Me encanta el carisma de Pampita, que genera algo increíble en la gente. Pero, por suerte, no soy parecida a ninguna modelo. Por eso creo que puedo forjar mi propio nombre… Además de sus exquisitos 88-59-91, Lucila es una futura licenciada en Administración de Empresas. Para completar sus números perfectos, su promedio en la UBA es 8,80.

Además de sus exquisitos 88-59-91, Lucila es una futura licenciada en Administración de Empresas. Para completar sus números perfectos, su promedio en la UBA es 8,80.

“Cuando voy a comer en los desfiles, se nota si una chica es anoréxica. Vi un montón de casos. Pero por suerte tengo el cable a tierra de mi familia y nunca sufrí desórdenes alimentarios”

“Cuando voy a comer en los desfiles, se nota si una chica es anoréxica. Vi un montón de casos. Pero por suerte tengo el cable a tierra de mi familia y nunca sufrí desórdenes alimentarios”

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