«Hoy me siento más libre y más mujer» – GENTE Online
 

"Hoy me siento más libre y más mujer"

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No se engañe: esa cara dulce y perfecta esconde una personalidad fuerte,
rebelde. Lo demostró ahora, que se alejó de la comodidad de Pol-ka (la
productora de su marido, Adrián Suar, y casi su dueña) para aceptar en otro
canal y otra productora (RGB) una telenovela con el irresistible Chayanne ("No quería trabajar en Pol-ka un año más. Necesitaba crecer").
Vive en una magnífica casa en San Isidro, pero mantiene sus amigos, su
dentista, su analista, su vida en Ramos Mejía, la ciudad de su adolescencia. Se mata haciendo gimnasia (de diez a once de la noche, tres veces por semana)
cuando llega destruida de la grabación. Y se le nota. Cada vez está más sexy:
las curvas marcadas, la panza chata, las piernas firmes, la espalda increíble.
Le gusta salir de vacaciones sola con sus hijos, "porque los maridos
siempre presionan
", y dice que "jamás aceptaría un matrimonio
hipócrita
". Desde los 12 años cuida obsesivamente su piel, sólo que
ahora ha cambiado la leche de pepinos por cremas más sofisticadas. No se hizo y cree que nunca se hará cirugías. Fuma un rubio cada tanto. Se llama Araceli
González y va a cumplir 34 años. Está mejor que nunca. "Mucho mejor
que a los 20
", afirma muy segura.

-¿Por qué dejaste Pol-ka?
-Primero, porque me gustan los desafíos. Después, porque trabajar donde
tu marido es el dueño o es el que manda, personalmente me molesta porque estoy
acostumbrada a pelearla. Me gusta arriesgar. En Pol-ka me relajo
demasiado, y eso no genera la pasión que debe tener el actor.

-Pero la productora es casi tuya.
-La gente debe pensar que ahí yo estoy todo el tiempo opinando, espiando.
Nada que ver. Yo no he ido a la productora desde que terminé Primicias. Ni
siquiera voy de visita. Avasallar no me gusta. Yo voy allí sólo a trabajar. La
gente piensa: "Qué suerte, es esposa del productor". Y no es
así. Me gusta la adrenalina de esta profesión.

-En este nuevo proyecto sin Suar, ¿hay más adrenalina?
-Creo que sí. Hay más adrenalina porque me siento en un lugar distinto
del que estaba acostumbrada, y el proyecto con Chayanne es realmente muy, muy
bueno. Ya no tengo la presión de que me digan: "Che, por qué no le
decís al Chueco tal cosa
". Ahora soy yo, igual a todos y con
productores muy sólidos y confiables.

-¿Te pesaba ser la "Señora de..."?
-Me encanta ser "La señora de..." en la vida, pero en lo
profesional me encanta mi independencia. Y a Adrián también le pesa que me
usen para decirle algo. Porque él se manejaba conmigo -aunque no lo quieran
creer- como si yo fuera una actriz más. Si yo llegaba tarde, me decía:
"Te lo pido por favor, vos no me llegues tarde". Todo eso es
presión. Me encanta Pol-ka como productora, pero me siento igual de cómoda
trabajando con Gustavo Yankelevich.

-¿Dudaste antes de aceptar?
-Yo soy muy de tirarme a la pileta. Manejo mucho mi intuición, también.
Sentí que esto es lo que tenía que hacer. Estaba Chayanne en el proyecto, que
es conocido internacionalmente, y Gustavo Yankelevich y Raúl Lecouna, que son
número uno, ¿qué más podía pedir?

-¿Qué dijo tu marido cuando decidiste este cambio?
-Le encantó. El sabe que me molesta pensar, aunque sea un poquitito así,
que me están regalando algo. El nunca me lo hizo sentir, porque siempre me
dijo: "Si estás trabajando, es porque me interesás" . Pero
tener la sensación de que alguien pueda razonar lo contrario, me molestaba. Yo
soy muy estricta, muy exigente.

-Es indudable que salís de la comodidad de una empresa familiar.
-Y eso me pone feliz. Me gustan los desafíos. Es más: estoy haciendo
esto y ya estoy pensando qué voy a hacer después, pero sola. Tengo ganas de
hacer algo diferente. No me quiero relajar. Me gusta el trabajo ganado por mí
misma.

p>-¿Un éxito tuyo con Suar no lo sentís enteramente tuyo?
-No. Ahí siempre siento: "Bueno, sus productos tienen éxito, y
soy la mujer de él
". De repente a Adri le gustaba cómo estaba en
Primicias, pero mi personaje no era valorado. Y eso le molestaba mucho. Y a mí,
ni te cuento. Ya no quería ser "la señora de Suar" en mi
trabajo.

-¿Siempre fuiste tozuda, terca?
-Tengo mis momentos donde caigo, y aprendí a dejarme caer. Caigo, caigo
-porque soy geminiana- y me voy de una punta a la otra. Un día siento que
tengo la vida plena, y otro día no sé qué hacer. Pero no me encierro en una
habitación o paso los días en una cama. Al trabajar aprendí que es importante
pelearla, más allá de que pueda estar tranquila económicamente o darle los
gustos a mi familia. No me gusta achancharme. No me conformo.

-¿Qué pasa si tu telenovela por Telefé va a la misma hora que
una de Suar?
-Creo que en casa estarían todos los televisores encendidos (risas).
Algunos con los programas de Adrián -él ve todos sus productos siempre- y
otros estarían con el mío. Si eso pasara, no sería un trauma para mí.

-Y si tu proyecto llegara a tener más rating que El 22, el policial que
va a protagonizar tu marido, ¿qué sucedería?
-Y... sería difícil. Pero este proyecto con Chayanne me abre una enorme
posibilidad, ya que no es un producto sólo para la Argentina. A mí eso me
puede abrir caminos en otros mercados.

-¿Te daría bronca que Adrián tuviera más rating?
-Es muy difícil discernir entre alguien que amo, como Adrián, que tiene
sus productos, con lo que yo amo hacer. ¿Cómo hago? No me puedo dividir. Para
mí este cambio es muy importante, porque también salí de la cunita del 13,
donde era muy mimada, y lo sigo siendo. Cambiar de canal es para mí todo un
desafío. Pero acá me siento bárbara, y la novela va a ser alucinante. Estoy
segura.

-Esa idea de cambiar, ¿estaba en tu cabeza desde hace mucho tiempo?
-Sí. Antes de este proyecto con Chayanne, yo ya quería hacer un cambio.
Me gustan, aunque le tengo mucho miedo a lo desconocido. Venía pensando que
debía hacer algo en otro lugar. Básicamente, yo no estaba dispuesta a volver a
trabajar con Adrián un año más. Necesitaba, por mi crecimiento personal,
hacer un trabajo afuera. Y sentirme más segura desde otro lugar.

-Pero obviamente te gustaría que tu telenovela matara.
-Me encantaría. Ahora que todavía no salimos al aire, porque estamos
grabando, no vemos la hora de que el programa salga. Eso será en julio y se va
llamar Provócame. Nos pone nerviosos estar trabajando con el deseo y la
ansiedad de que ya nos vean.

-¿Y en tu casa qué pasó con el cambio? ¿Te preguntó Adrián si te
sentís más cómoda ahora o con él?
-¡Síiii! Y le encantaría que le contestara que con él estaba más
cómoda. Pero la verdad es que yo me siento mejor trabajando fuera de Pol-ka. No
por él, sino porque ahora estoy defendiendo más lo mío. Como él defiende lo
suyo con su productora.

-Generalmente, cuando la mujer llega a los 30 y pico, quiere reafirmar
su personalidad y hace crisis. ¿ A vos te ocurre eso?
-Me encanta esta edad. No sé quién era esa chica de 20 que alguna vez
fui. Voy a cumplir 34 años, y me fascina decir mi edad: está la experiencia
vivida y están las pérdidas. Considero que entre los 20 y los 30 fue una
década muy importante. Obviamente la vida es una eterna búsqueda, donde si uno
no tiene conflictos, los busca, donde uno no está conforme con lo que tiene, y
quiere más. Y eso te mantiene vivo. El día que deje de tener ese sentimiento,
estoy muerta. Odio la cosa achanchada. Adrián es igual. No podría estar con un
hombre que se quede sentado sin hacer nada. Lo que tanto critico de Adri -su
excesiva obsesión por el trabajo- es lo que más me encanta. Verlo cómo
empezó, tan activo que es, adónde llegó. Yo lo admiro.

-¿Y con vos cómo te sentís? Te analizás hace mucho tiempo...
-Hago terapia hace siete años. Es un lugar único, y que hay que tener
muchas bo… para sentarse y mostrar tus cosas feas. Hay mucha gente que no cree
en eso. Es una hora que reservo sólo para mí. Tengo un psicólogo que amo y es
como un papá. Siento que cuando él me da el okay, me está dando el okay mi
viejo.

-¿Qué quedó y qué se perdió de la chica de Ramos Mejía?
-En lo personal, quedó lo mejor de mí. Es decir, sigo manteniendo el
contacto con la gente que amo desde mi adolescencia. Y me da placer porque nos
miramos a los ojos, y ellos saben quién soy. No están mirando a Araceli
González ni a la esposa de Adrián Suar. Están mirando a la chica que
conocieron en el barrio. ¿Qué perdí? Nada. Mantengo mis caminatas por Ramos
Mejía, ahí compro mis cosas, mi hija va al mismo colegio, tengo a mi mamá, a
mis amigas, a mi dentista, a mi psicoanalista. Siento que cuando vuelvo a Ramos,
reafirmo mi identidad.

-¿Vas a tener más hijos?
-No sé. Me encantaría. Pero estoy bien así: tengo dos hijos
maravillosos, a veces me siento mal porque tengo poco tiempo para darles. Tener
más hijos haría que no pudiera hacer esto que me gusta. Hoy tengo un hijo de 3
y una nena que va a cumplir 13. Estoy en dos polos diferentes, con una hija
adolescente con un montón de preguntas que hay que darse tiempo para contestar,
y con un nene que tiene sus reclamos. A Adrián le gustaría tener otro hijo.
Todo el tiempo me dice que quiere la nena ya: "Mirá el nene que
hicimos. ¿Cómo nos vamos a perder otro
"? Pero ahora necesito un
tiempo para mí, porque mis dos hijos me demandan muchas horas. Además, llegar
a esta casa tan grande fue cerrar puertas y puertas para hacerla más chiquita.
Hoy la siento cada vez más acogedora, le pongo flores, la cuido, la arreglo.

-¿Sigue Adrián entrando a la casa con el celular prendido?
-No. Se queda en el auto hablando. Después, cuando cuelga, recién entra
a casa (risas). Yo lo entiendo: es muy duro el trabajo que hace.

-¿Cambió el carácter de tu marido con tanto trabajo?
-Está mucho más estresado. Tiene problemas económicos y laborales.
Trabaja mucha gente en la empresa y el estrés es grande porque tiene que
reducir cosas. Y los actores no somos fáciles. El tiene mucha fuerza. Eso es lo
que yo le admiro. Contiene al actor. Cuando viene a casa, se relaja, y por ahí
estamos todos muy divertidos, pero él, pobre, está muy cansado y se queda
dormido. Esto no es fácil para ninguno de los dos. Cuando está de mal humor,
que se vaya todo el mundo. Hasta yo. Es terrible, es ariano. Pero lo más
importante de Adrián es que es una persona que trata muy bien. Nunca te va a
herir. El llega y se toma su tiempo para saludar a la Tota, que es Flopi, al
Toto, que es Tomás. ¿A quién atiendo yo? ¿A Tomás, a Adrián o a Florencia?
Ayer, por ejemplo, se fueron todos. Mi hija a un cumpleaños, mi hijo con el
tío y Adrián no llegaba. Me senté sola y dije: "¡Ay, qué
placer!". No tenía que atender a nadie. Creo que convivir es muy difícil.
Quizá al que más descuido es a Adri.

-¿Y te lo reprocha?
-No, pero tiene muchos celos del Toto, porque es acaparador. Toto dice que
yo soy su esposa, está en una edad de Edipo total. Siempre hay alguna indirecta
de Adri. Por ahí levanta la mano y dice: "Eh, ¿cuándo yo? Estoy
acá".

-¿Sigue tan obsesivo por el trabajo como siempre?
-Súper. Y va a morir así. Siempre dice : "Quizá deje. Voy a
trabajar mucho y a los 50 dejo
" . Pero no lo va a hacer. Está
fascinado con lo que hace.

-¿Hay planes nuevos en tu vida?
-El año que viene me encantaría hacer comedia musical. Lilí, la de
Leslie Caron. Ya empecé a averiguar de profesoras de canto, de baile, y voy a
empezar a full en setiembre, cuando termine de grabar la novela. Estoy en un
momento de aperturas. Viajar para ver comedias musicales es algo que tenemos
pendiente con Adrián. El ahora se fue por diez días con Guillermo Francella a
Las Vegas, a ver obras de teatro. Yo no pude ir por mi trabajo. Pero yo quiero
otra cosa, otra cosa.

-¿Cómo es trabajar con un número uno como Chayanne?
-Supersencillo. Es mejor que trabajar con alguien que recién empieza
(risas). Es superlaburador, tiene una conducta y disciplina admirables. Estoy
asombrada.

-¿Qué hacés con la plata que ganás?
-La gasto. La disfruto mucho en viajes. Antes de casarme, viajaba mucho
con mi mamá, Rosita. La llevé a todos los lugares para que conozca. Adri ama a
mi mamá. La llama Ro. Le dice todos los días que venga.

-¿Tu marido nunca mostró celos de que trabajes con Chayanne, que es
tan seductor?
-El Chueco siempre desliza alguna de esas cosas. Porque Chayanne es un sex
symbol. Pero Adrián tiene una cosa fascinante que yo admiro: siempre saca algo
que supera a cualquiera. Y él sabe que tiene ese encanto especial. No es un
celoso enfermo.

-¿Y vos?
-Yo sí, soy muy celosa. Muy posesiva. El Chueco también, pero se la
banca.

-¿Discutían con Adrián cuando trabajaban juntos?
-No discutimos por trabajo. Discutimos por otras cosas: si yo llegaba
tarde, por ejemplo. Ahora que no trabajo con él, soy más puntual que nunca. No
lo puede creer. Me dijo: "Ara, yo sé que la impuntualidad es un
problema en vos. Pero ahora que trabajás en otro lugar, ponete las pilas para
llegar a horario
". Adri odia mi impuntualidad. Cuando salimos, está
una hora en la camioneta tocándome bocina. Me cuesta mucho salir. A él
también: somos muy caseros.

-Hubo rumores de que el matrimonio estuvo a punto de naufragar.
-Nunca estuvimos a punto de separarnos. Pasamos crisis, como toda pareja.
Hace casi 10 años que estamos juntos. A veces estas crisis nos asustan. La vida
te lleva a eso: uno crece, se revoluciona, busca algo nuevo. Nunca tendría una
pareja hipócrita. Cuando estoy mal, se lo digo, y lo mismo él.

-¿Mejoró la cosa después del nacimiento del bebé?
-El es un padrazo. Ya era padrazo de Flopi sin serlo. Tomás fue su freno,
su respeto a sus vacaciones. Pero no creo que un hijo ate a una pareja. Me da
mucho miedo eso. No me gusta estar en un matrimonio si algo no funciona.
Nosotros somos una pareja conocida, y eso genera muchas presiones. Pero yo trato
de separar. Cuando yo me divorcié por él, estaba haciendo lo que sentía, y no
me importó nada más. Hay gente que elige lo monótono, lo seguro. Yo no puedo:
eso no me dejaría crecer a mí. Me muero. Yo podría volver al Fiat 600, a lo
que quieras, pero dame vida, libertad, el sentirme bien. No quiero sufrir ni
mentirme.

-El hecho de que sean de distintas religiones, ¿crea conflictos?
-Yo voy a misa los días de la Virgen Desatanudos o de la Virgen de San
Nicolás. En mi casa hay dos religiones. Se festejan tanto las fiestas judías
como las católicas. Mi hijo tiene su quipá, y fue circuncidado, pero saluda a
sus virgencitas. Y mi hija fue bautizada. Cuando hay una fiesta judía, mi hija
lee en idish, y me pongo muy mal si no lo respeta. Adri hoy se fue de viaje, y
me deja que yo le ponga dos virgencitas en la maleta. No viaja sin ellas.

-¿Lo vas a extrañar estos días?
-No. Me encanta. Ahora Tomás va a dormir conmigo todas las noches, voy a
tener más tiempo para ellos. En febrero me fui sola con mis hijos, una amiga de Ramos Mejía, Dina, y sus hijos, a Playa del Carmen, en México. Y
estábamos encantadas de no estar con los maridos: decidíamos libremente el
programa que queríamos. El día que alguien me agarre del cuello, no me tiene
más.

-¿Tenés miedo de que Adrián te sea infiel?
-Mirá, si yo no pienso eso, soy una huevona. Pero tampoco me gustaría
estar con alguien que no sea asediado por las mujeres. Es una carta a favor.

-¿Y perdonarías una infidelidad?
-No. Por suerte, creo estar con una pareja que va a decir lo que le pasa.
Somos muy abiertos. Ya no tengo ganas ni edad para jugar a la intriga. Hay
mujeres a las que les fascina esa situación, porque se sienten vivas. Nosotros
no estamos para estar eternamente juntos. Eso lo tenemos clarísimo. Estamos hoy bien juntos. Punto. Con lo que cuesta ser feliz, ¿para qué complicarse a futuro?
Con su cara de nena y su carácter rebelde, Araceli es una mujer explosiva. Confiesa:<i>.">

Con su cara de nena y su carácter rebelde, Araceli es una mujer explosiva. Confiesa:"Soy celosa y posesiva. Me gusta estar con un hombre que es asediado por las mujeres. Si no pensara que las infidelidades son posibles, sería una tonta. Pero jamás las perdonaría".

Chayanne es un sex symbol, un número uno. Me gustó el proyecto y el desafío de actuar con él. Hacía tiempo que me rondaba en la cabeza la idea de no trabajar con Adrián. Lo necesitaba para mi crecimiento personal. Mi marido lo entendió y me apoyó en la decisión."">

"Chayanne es un sex symbol, un número uno. Me gustó el proyecto y el desafío de actuar con él. Hacía tiempo que me rondaba en la cabeza la idea de no trabajar con Adrián. Lo necesitaba para mi crecimiento personal. Mi marido lo entendió y me apoyó en la decisión."

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"Con Adrián nunca estuvimos a punto de separarnos. Pasamos crisis como toda pareja. Si estoy mal, se lo digo, y él hace lo mismo."

La novela es alucinante y como está Chayanne no es un producto sólo para la Argentina. Me abre otros mercados".">

"La novela es alucinante y como está Chayanne no es un producto sólo para la Argentina. Me abre otros mercados".

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