«Hoy, los partidos políticos argentinos son cáscaras vacías» – GENTE Online
 

"Hoy, los partidos políticos argentinos son cáscaras vacías"

París, sábado, de tarde. Tras pasar por la medieval ciudad de Poitiers -donde
el ex presidente concurrió como titular de la Comisión de Representantes
Permanentes del Mercosur en un Ciclo Iberoamericano de Ciencias Políticas-, los
Duhalde cruzan, de la mano, la célebre y paquetísima Avenue Foch. Se los ve
relajados, enamorados y hasta cómplices.

-Pero… ¿y la crisis matrimonial de la que tanto se habló en Buenos Aires?
-(Casi al unísono) ¿Quién echó a rodar semejante disparate? Nos da risa… ¡y
bronca!
Luego, en la residencia del embajador argentino, Juan Archibaldo Lanús, Hilda
Chiche de Duhalde habló con GENTE.

-Cuando parecía que los argentinos no podían soportar otra pelea entre
políticos, estalló el enfrentamiento verbal entre la senadora Cristina de
Kirchner y usted, en el Congreso peronista de Parque Norte. ¿Fue una
imprudencia?
-Fue lamentable. Es muy difícil que yo participe en los congresos con mi voz,
pero ese día me sentí afectada por un comentario de la Primera Dama, y tuve
necesidad de responder. Hubiera sido mucho mejor que no sucediera, pero… son
esas cosas de la política que todavía tiene nuestro país.

-¿Se arrepiente?
-No. De nada. En general, los partidos argentinos, como nuestro partido, se han
convertido en cáscaras vacías, sin contenido para la gente. No resuelven los
problemas de la gente ni de sus propios partidarios.

-¿Cree que han muerto?
-No, creo que hay que llenarlos de contenido. Ese congreso era el comienzo de
una reorganización, pero se vio enturbiado por acontecimientos indeseables.

-¿Quién fue la responsable?
-No quiero ahondar más en ese tema. Me parece que a los argentinos no les
importa demasiado. Estamos preocupados, casi con exclusividad, por la
inseguridad, la economía y la desocupación. La gente quiere saber si puede o no
mandar a sus hijos a la escuela, cuidarlos, alimentarlos, vestirlos. Esos son
los grandes temas.

-¿Cómo será la relación entre Cristina y usted en el futuro?
-No se modificará absolutamente nada. Desde el 25 de mayo, cuando asumió el
nuevo gobierno, no me encontré ni hablé con la señora de Kirchner.

-Cuando los políticos dan esos espectáculos, ¿no cree que la gente tiene algo de
razón al decir "que se vayan todos"?
-Creo que la misma sociedad que en el 2001 planteó la necesidad de que se fueran
todos es la misma sociedad que, esperanzada, votó masivamente en el 2003. Esa
sociedad sigue apostando fuertemente a la democracia y sigue con esperanza.

-¿El peronismo vive una profunda crisis?
-Todos los partidos están en crisis. El peronismo, hoy, no tiene oposición, y
eso no es bueno. Tiene que aparecer una oposición fuerte, porque eso es el
equilibrio de la democracia. Pero nuestro partido está en una crisis muy
profunda porque pasó de una postura neoliberal absoluta a una posición
pendularmente opuesta, cuando por definición es el equilibrio justo entre la
izquierda y la derecha.

-¿El peronismo de Kirchner es su peronismo, señora?
-Creo que Kirchner siempre fue peronista. Llegó al gobierno de la mano del
peronismo, fue rebelde respecto de algunas cosas que le molestaban del peronismo
de los años 90, y está haciendo grandes transformaciones. No me importa si su
peronismo coincide o no con el mío: me importa que gobierne bien y que le vaya
bien, porque estamos ante la última oportunidad que tiene el país para salir de
la crisis.

-Mientras el Presidente inauguraba el museo de la ESMA y recordaba en Ushuaia la
Guerra de Malvinas, seguía muriendo gente a manos de la violencia, y más de
ciento cincuenta mil personas marchaban de la mano de Juan Carlos Blumberg
pidiendo seguridad y justicia...
-El acto de la ESMA fue importante para cerrar un capítulo negro de la historia.
Pero lo que hirió es que no pudieran estar todos los argentinos que sienten como
propio ese proceso, llámense gobernadores, ex presidentes, hombres y mujeres de
la CONADEP, etcétera.

-Le insisto con el tema inseguridad, fundamentalmente en la provincia de Buenos
Aires. ¿Cree que el gobernador Felipe Solá tiene las agallas suficientes como
para enfrentarlo y pilotearlo?
-Solá es, fundamentalmente, una muy buena persona a la que le tocó hacerse cargo
de la provincia en el momento del estallido, en diciembre del 2001, cuando mi
esposo se hizo cargo de la Presidencia de la Nación. La situación es muy
difícil, pero insisto: es un hombre de bien, y en materia de seguridad acaba de
nombrar a una persona reconocida por la mayoría de la sociedad, que sabe lo que
tiene que hacer. Creo que puede empezar a cambiar la historia…

-Sin embargo, León Arslanian ya fue ministro de Seguridad, y fracasó. ¿Por qué
se vuelve a apostar a su figura?
-No fracasó, no fracasó… Empezó una gran transformación, pero faltando seis
meses para que mi esposo terminara su mandato, había personas de nuestro partido
y de la Alianza que no lo acompañaban, y -muy presionado- optó por irse. Pero es
un hombre inobjetable.

-Muchos aseguran que lo nombraron porque nadie quiso agarrar ese fierro
caliente…
-No creo que haya sido así. Desde luego, es un puesto muy difícil. No es para
cualquiera. También los anteriores, a pesar de ser buenas personas, fracasaron.
Hay que tener muchas condiciones: conocimientos jurídicos profundos, una enorme
personalidad, y conocer bien el tema. Sí: éste es el hombre. Por conocimiento,
preparación y estudios sobre la inseguridad, no conozco muchos que superen a
Arslanian.

-¿Qué opina de las propuestas de Blumberg para frenar la ola de violencia?
-Lo que sucedió en la Argentina con el padre de Axel me parece maravilloso. Fue
un momento sublime. La gente, cansada, se manifestó en paz y en orden. Fue la
marcha más numerosa que recuerdo en los días de la democracia, y los planteos de
Blumberg son muy serios, muy razonables, muy de sentido común. Hay que
profundizar el sentido de lo que pide, y creo que las legislaturas nacional y
provincial se pusieron las pilas…

-¿Por qué cree que Blumberg criticó la designación de Arslanian?
-Porque desconoce su pensamiento. Los argentinos somos muy proclives a decir "la
solución es tal cosa"
. Pero la solución es un cúmulo de acciones que tienen que
ver con las posibilidades laborales, educativas, una justicia que funcione,
cárceles suficientes, fiscales que actúen correctamente, familia, etcétera. La
solución mágica es muy fácil desde el discurso mediático, pero muy difícil en la
práctica. Un hombre solo no puede con todo… Seguramente Blumberg y Arslanian se
van a reunir, y se entenderán.

-¿Cree que a la luz de los últimos acontecimientos Kirchner puede mantener su
alto índice de popularidad, o que se acabó la luna de miel?
-Su índice de popularidad está relacionado con su modelo de gestión, con su
personalidad -que a la gente le resulta atractiva- y con los cambios que está
imprimiendo en los grandes temas. Llegó al poder con un porcentaje de votos muy
bajo, pero creció. Eso se debe exclusivamente a él, y no creo que pierda
adhesión mientras mantenga su línea.

-¿A qué se debe el silencio de su marido?
-El se fue de la Presidencia después de un año y medio durísimo, durísimo… Sólo
los que estuvimos a su lado conocemos su enorme esfuerzo para mantener la
gobernabilidad y llevar el país a aguas tranquilas. Hoy, el presidente es
Kirchner, y mi esposo entiende que debe llamarse a silencio y acompañarlo desde
la presidencia del Mercosur. Su silencio es sano, conveniente, solidario, y
muestra grandeza.

-¿Por qué se habla de crisis matrimonial entre ustedes?
-Es un invento. La noticia apareció de un modo pequeño, intrascendente, pero de
pronto me vi en la tapa de una revista. Llamé a un periodista (cosa que nunca
hago) y le dije: "Estás mintiendo. Tenemos un buen matrimonio de treinta y dos
años, cinco hijos hermosos y dos nietos que escuchan la radio, leen las noticias
y se preocupan. Y además, tengo una madre de noventa años a la que me cuesta
explicarle que eso no es cierto"
. Fue una gran irresponsabilidad de algunos
medios. A lo mejor esconden una intención que desconozco. Pero, la verdad, no
hay nada de eso.

-¿Qué proyecto político tiene para el futuro?
-Ninguno. Aunque también me los inventan…

-¿Me va a negar que le gustaría ser gobernadora de la provincia de Buenos Aires?
-Soy… una hacedora. No me imagino sin trabajar, sobre todo en lo social. Me
asombra ver diputados, compañeros de bancada, que discuten asuntos coyunturales
sin darse cuenta de que el gran tema es qué modelo de hombre queremos formar.
Trabajo en eso, y siempre hay gente que cree que lo hago para ocupar un cargo.
Esa gente piensa mal: me importa trascender, no ocupar un sillón de mando.

-¿Su marido puede ser el próximo presidente de la Argentina?
-No, no... para nada. Al doctor Kirchner le va a ir bien, y si le va bien, será
uno de los posibles candidatos. Pero mi esposo ya no está en esa pelea…

Los Duhalde en París. Al fondo, el Arco de Triunfo. Dijo Chiche: Nuestro matrimonio no está en crisis. Hasta estoy decorando el departamento de Montevideo, Uruguay, donde vamos a vivir mientras mi esposo sea presidente del MERCOSUR".">

Los Duhalde en París. Al fondo, el Arco de Triunfo. Dijo Chiche: "Nuestro matrimonio no está en crisis. Hasta estoy decorando el departamento de Montevideo, Uruguay, donde vamos a vivir mientras mi esposo sea presidente del MERCOSUR".

La pareja durante su largo paseo por la Avenue Foch. Dijo Chiche: Tenemos un matrimonio de treinta y dos años, cinco hijos hermosos y dos nietos. ¿Pareja perfecta? No. Las parejas perfectas no existen".">

La pareja durante su largo paseo por la Avenue Foch. Dijo Chiche: "Tenemos un matrimonio de treinta y dos años, cinco hijos hermosos y dos nietos. ¿Pareja perfecta? No. Las parejas perfectas no existen".

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