Homenaje a Sandro – GENTE Online
 

Homenaje a Sandro

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Sandro (el primero desde la izquierda), con los integrantes de su banda de rock. Tenía 17 años, pero muchísima ganas de triunfar. El 28 de febrero de 1964 grabaron su primer tema, Hay mucha agitación, de Jerry Lee Lewis.

Sandro (el primero desde la izquierda), con los integrantes de su banda de rock. Tenía 17 años, pero muchísima ganas de triunfar. El 28 de febrero de 1964 grabaron su primer tema, Hay mucha agitación, de Jerry Lee Lewis.

A pesar de que Roberto Sánchez hizo de Banfield su lugar en el mundo, nunca olvidó a Valentín Alsina: “Cuando puedo escaparme hasta el barrio, percibo su olor, su tono, su ritmo y algo muy profundo que me conmueve bien adentro”. La iglesia, su hamaca paraguaya y el Club Sportivo Alsina todavía lo recuerdan.

A pesar de que Roberto Sánchez hizo de Banfield su lugar en el mundo, nunca olvidó a Valentín Alsina: “Cuando puedo escaparme hasta el barrio, percibo su olor, su tono, su ritmo y algo muy profundo que me conmueve bien adentro”. La iglesia, su hamaca paraguaya y el Club Sportivo Alsina todavía lo recuerdan.

Después de conquistar el país, se lanzó a cautivar tierras lejanas. En abril de 1970, llegó al Madison Square Garden: “el cantante argentino Nº 1”, tal como anuncia la cartelera, se preparaba para actuar en un escenario mítico.

Después de conquistar el país, se lanzó a cautivar tierras lejanas. En abril de 1970, llegó al Madison Square Garden: “el cantante argentino Nº 1”, tal como anuncia la cartelera, se preparaba para actuar en un escenario mítico.

Desde el cine, Sandro consolidó su romance con el público y dejó fragmentos imborrables. Muchacho humilde o playboy consumado, su imagen mutó y el encanto supo permanecer. Aquí, junto con Susana Giménez, en Tú me enloqueces. En ese filme de 1976, Sandro se animó a escribir el guión y a dirigir. Una dupla explosiva y exitosa.

Desde el cine, Sandro consolidó su romance con el público y dejó fragmentos imborrables. Muchacho humilde o playboy consumado, su imagen mutó y el encanto supo permanecer. Aquí, junto con Susana Giménez, en Tú me enloqueces. En ese filme de 1976, Sandro se animó a escribir el guión y a dirigir. Una dupla explosiva y exitosa.

Aunque el mundo lo tiene por un cantante melódico, Sandro fue el primero en grabar un rock en la Argentina: fue a los 15, con Comiendo rosquitas calientes en Puente Alsina. Lleno de Adrenalina y sensualidad a full sobre el escenario. Así irrumpió Sandro en el mapa roquero nacional.

Aunque el mundo lo tiene por un cantante melódico, Sandro fue el primero en grabar un rock en la Argentina: fue a los 15, con Comiendo rosquitas calientes en Puente Alsina. Lleno de Adrenalina y sensualidad a full sobre el escenario. Así irrumpió Sandro en el mapa roquero nacional.

El Rambler negro –de los 60–, el auto que manejó hasta hace un par de años. Los últimos kilómetros los hizo para ir a San Nicolás, donde llegaba para pedirle a la Virgen por su salud. En la foto, detrás, el incondicional Aldo Aresi, su representante desde hace treinta años.

El Rambler negro –de los 60–, el auto que manejó hasta hace un par de años. Los últimos kilómetros los hizo para ir a San Nicolás, donde llegaba para pedirle a la Virgen por su salud. En la foto, detrás, el incondicional Aldo Aresi, su representante desde hace treinta años.

Sobre el escenario del Gran Rex, que supo de jornadas gloriosas bajo su encanto, Sandro se despidió de su público. En realidad, aquel 16 de mayo de 2004 nadie supo que se trataba del adiós, impulsado por el consejo de los médicos. La ovación final todavía resuena en la calle Corrientes.

Sobre el escenario del Gran Rex, que supo de jornadas gloriosas bajo su encanto, Sandro se despidió de su público. En realidad, aquel 16 de mayo de 2004 nadie supo que se trataba del adiós, impulsado por el consejo de los médicos. La ovación final todavía resuena en la calle Corrientes.

“En el barrio, muchos contaban con qué minas se habían acostado, y las pobres pibas quedaban quemadas para siempre. Tenían que mudarse. Una mujer, para mí, es una dama: no importa si es una prostituta de acá a la vuelta, o la Madre Teresa”

“En el barrio, muchos contaban con qué minas se habían acostado, y las pobres pibas quedaban quemadas para siempre. Tenían que mudarse. Una mujer, para mí, es una dama: no importa si es una prostituta de acá a la vuelta, o la Madre Teresa”

Cada 19 de agosto, sus “nenas” lo iban a saludar a la puerta de la casa de Beruti al 200, en Banfield. Y él, a pesar del frío y su estado de salud, salía a agradecer las muestras de cariño.

Cada 19 de agosto, sus “nenas” lo iban a saludar a la puerta de la casa de Beruti al 200, en Banfield. Y él, a pesar del frío y su estado de salud, salía a agradecer las muestras de cariño.

Con Mercedes Sosa, el día que presentó su último trabajo, en la Biblioteca Nacional, en octubre de 2006. A la derecha, grabando Para mamá, un homenaje a Nina que vio la luz en el 2002.

Con Mercedes Sosa, el día que presentó su último trabajo, en la Biblioteca Nacional, en octubre de 2006. A la derecha, grabando Para mamá, un homenaje a Nina que vio la luz en el 2002.

Roberto y Olga, después del civil, protagonizaron la ceremonia religiosa y sellaron así una historia que por desdicha duró apenas cinco años signados por la intensidad, el sacrificio y el drama. Es decir, por las pruebas más fuertes.

Roberto y Olga, después del civil, protagonizaron la ceremonia religiosa y sellaron así una historia que por desdicha duró apenas cinco años signados por la intensidad, el sacrificio y el drama. Es decir, por las pruebas más fuertes.

La salida del Congreso, donde fue velado, con rumbo al sur, al sur donde nació, vivió y ahora (en el cementerio privado Gloriam, de Longchamps) descansará para siempre. Una multitud, que se hizo más y más grande a medida que la caravana fúnebre marchaba por las calles, saludó y vivó su paso. Sandro ya entró en la inmortalidad.

La salida del Congreso, donde fue velado, con rumbo al sur, al sur donde nació, vivió y ahora (en el cementerio privado Gloriam, de Longchamps) descansará para siempre. Una multitud, que se hizo más y más grande a medida que la caravana fúnebre marchaba por las calles, saludó y vivó su paso. Sandro ya entró en la inmortalidad.

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