“Hay que animarse y volar, dejar que la vida te sorprenda” – GENTE Online
 

“Hay que animarse y volar, dejar que la vida te sorprenda”

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Un gondoliere le grita casi con desesperación “¡donna sexy!” apenas la descubre navegando, enfundada en un impactante vestido colorado –signé Las Oreiro, la etiqueta que tiene con su hermana, Adriana–, que despierta piropos desde otras naves y deja en evidencia las bondades de sus curvas. La ragazza que alborota los canales de Venecia, a punto tal de complicar el tránsito, es nada menos que Natalia Oreiro (32), que se divierte horrores con la situación relatada. Sí, se ríe a carcajadas, y cuenta que viajó invitada a la 66ª Mostra Internazionale d’Arte Cinematografica celebrada en la ciudad, como protagonista de Francia, película argentina dirigida por otro rioplatense, Israel Adrián Caetano, que compite en la sección Venice Days con otros 19 filmes de cineastas como Claude Miller, Goran Paskaljevic, Daniel Sánchez Arévalo y Alex van Warmerdam.

Natalia llegó cargada con tres valijas repletas de diseños de su propia firma, y otros tantos modelos internacionales de Dolce & Gabbana, Roberto Cavalli, John Galliano y Valentino, para lucir sobre la red carpet. “Pero no tuve en cuenta que para llegar a la isla del Lido, donde se desarrolla el Festival, debía embarcarme en un vaporetto, no tomar un taxi. Así que ahí andaba, sin saber cómo cargar las maletas. Parecía recién llegada del campo”, se ríe de sí misma con una sencillez difícil de igualar. Viajó, además de Caetano, con la hija de él, Milagros, y con el actor Lautaro Delgado.

Este festival –el más prestigioso– convoca al Olimpo del cine europeo y de Hollywood. Ya cantaron “presente” George Lucas –que hasta ahora no había pisado la ciudad de los canales–, Sylvester Stallone, George Clooney, Isabelle Huppert, Viggo Mortensen, Matt Damon, Richard Gere, Ethan Hawke, Nicolas Cage, Eva Mendes, Jeff Bridges, Charlotte Rampling, Diane Kruger, Charlotte Gainsbourg, Charlize Théron, Jared Leto, Maria Grazia Cucinotta, sólo por citar algunos celebrities.

Oreiro cuenta los días hasta el miércoles 11, fecha en que presentarán la película. Será su gran oportunidad de pisar la exclusiva Red Carpet veneciana.

Mientras , en un alto entre tantos compromisos, conversa con GENTE, ya relajada en la habitación 20 del Hotel Buon Pesce, y ruega por una pizza de mozzarella, algo que parece sencillo en suelo italiano, pero que resulta imposible porque el restó del hotel acaba de cerrar. Vuelve a reírse a carcajadas, como lo hizo durante toda la charla, y cuenta otra anécdota: “El domingo fui a la avant para los críticos muy lookeada, con zapatos altísimos. Era mi primer encuentro aquí, y nada menos que con los que opinan sobre lo que una hace. Cuando terminó y teníamos que volver, esperé que se fueran todos, me saqué los stilettos de dieciocho centímetros de altura, del francés Christian Louboutin, y caminé descalza veinte cuadras hasta el hotel. Me encanta andar en patas. Y apenas termine la nota, me voy a andar en bici”.

–Natalia, hace tiempo que se habla de la oferta que tuvo de Lee Burns, guionista y protagonista de Freedom for Joe para tenerla en el film junto al ex Terminator Robert Patrick y Anne Archer. ¿Es su paso previo para conquistar Hollywood?
–El año pasado hice un casting y quedé elegida para esta peli, que se podría hacer el año que viene. Yo haría el personaje de Rachel de los Ríos, la dama de compañía de Joe Gilmore, quien en un momento de crisis queda paralítico. Entonces comienzo a leerle libros y nos vamos enamorando. También canto boleros en un bar. Lo convencí al director, que quería que interpretara jazz. Pero no es el objetivo de mi vida conquistar Hollywood. De hecho, te confieso que me da más miedo que placer. No tengo un gran inglés, pero lo estoy perfeccionando.

–Sí habla muy bien ruso.
–Sí, me fue muy bien en Europa del Este como actriz, con novelas como Ricos y famosos y Muñeca brava, y después como cantante, aunque te confieso, y nunca lo conté, que esa última etapa no la disfruté. Estaba en hoteles divinos, rodeada de lo mejor, pero completamente sola y aburrida. Y dije “basta”. Me agotó, necesitaba pisar mi tierra, ser libre otra vez. Mi manager me quería matar.

–¿Adónde piensa llegar?
–Ahora estoy trabajando a full en otro proyecto que me enorgullece. En enero empezamos a filmar Miss Tacuarembó, dirigida por Martín Sastre, compatriota, junto a Rossy de Palma, en una coproducción española-uruguaya, basada en un libro de Daniel Umpi, en la que interpreto a una chica con aspiraciones de estrella influenciada por la cultura pop.

–¿Qué sensaciones le dejó Francia, la película que filmó con Caetano?
–Es un film sorpresa, donde interpreto a Cristina, una mujer separada con una hija. Caetano la llamó así porque los protagonistas, por las realidades que vivían, nunca iban a llegar a ese país. Es irónico el título. Como dice él, es una película clandestina. Estamos felices, porque nunca entran trabajos latinoamericanos en este festival.

–¿Qué significa para usted pisar esa Red Carpet entre tantas celebrities?
–Digamos que dejo que la vida me sorprenda. Vivo sin programar, sin pensar qué va a pasar después. Nuestra peli va contra tanques americanos, pero no importa. Quizá sea un guiño que me hace el destino, no lo sé. Me agrada sorprender, jugarme, tirarme a la pileta por cosas que valen la pena.

–Caetano va a filmar la vida de Carlitos Tevez. ¿Va a formar parte de ese proyecto?
–No, algunos medios se confundieron. Sí voy a hacer un thriller que ideó él, haciendo un personaje de vengadora de las mujeres maltratadas.

–¿Y ya se codeó con estrellas en Venecia?
–Sí, vi a Maria Grazia Cuccinota, a Matt Damon, pero soy cero cholula. El año pasado asistí como invitada al Festival de Cannes, y en un momento los fotógrafos, a los que se ve que les gustó mi look, me pedían que posara. Todo hasta que llegaron Brad Pitt y Angelina Jolie y alguien de seguridad me pidió que me corriera, ja, ja, ja.

–¿Apuesta a convertirse en una diva del cine?
–Mirá, desde chiquita jugaba a ser una diva, a convertirme en Marilyn Monroe. Me ponía los tacos en la casa de una tía y salía a escena. Pero hoy no me gusta vivir pendiente de la imagen. Me gusta jugar a ser diva, pero no tiempo completo. Por eso puedo lucir impecable vestida de noche, pero me encanta recluirme en el campo, pisar la tierra descalza o ponerme borceguíes para recorrer los esteros del Iberá, como lo hice con el programa Recurso natural en Canal 7.

–¿Se siente cerca de las latinas como Jennifer Lopez y Salma Hayek, que tuvieron un comienzo como el suyo?
–Reconozco que a las latinas nos elogian por las curvas, el glam y la actitud, pero te repito: a mí no me vuelve loca triunfar en Hollywood, aunque hoy tengo toda mi energía puesta en el cine.

–Reconozca que usted sabe explotar su sensualidad…
–Reconozco que tengo una cuota importante de sensualidad.

–¿Se considera parte de una generación de mujeres atrevidas y capaces de superar cualquier desafío?
–Creo que, como muchas de mi generación, me caracterizo por enfrentar y superar desafíos. Pero me considero una mujer común que tiene un trabajo extraordinario.

–¿Tuvo tiempo para recorrer Venecia? Como buena mujer, ¿se obsesiona por las compras?
–Visité la Plaza San Marcos, el Puente de los Suspiros, y en voz baja te cuento que espero recorrer zapaterías: me vuelven loca, pero como ya traje tres valijas, prometo ser medida. No sé si lo voy a lograr, ja ja ja.

–¿A qué películas les daría el reconocimiento de inolvidables?
–Cinema Paradiso, Los pájaros, Elogio al amor, Gloria, La celebración, son las que enseguida me vienen a la mente.

–¿Con cuáles representaría su vida?
–Con El tambor... ¿Recordás? Donde el chico no quiere crecer. A mí me pasa algo parecido, ja, ja. Y La manzana, una historia real convertida en un film iraní en el que dos nenas de once años viven presas en su casa desde que nacieron, porque su papá no las deja salir para que no estén en peligro. Hasta que pasa un chico en bicicleta con una manzana y deciden ir tras ella y conocer otra vida. Hay que animarse y volar, tomar decisiones, equivocarse, no quedarse estancado. Yo hago eso todo el tiempo. Soy una convencida de que cuando uno se traza un objetivo y apuesta a algo, finalmente lo logra.

–Después de Venecia irá al Festival de San Sebastián, en España. ¿Se va a encontrar con su pareja, Ricardo Mollo, que va a estar de gira por allí con Divididos?
–Si todo coincide, espero que sí. Iré a disfrutar relajada de sus shows.

–¿El la acompaña en grandes momentos como éste? ¿La apoya, la alienta, le demuestra admiración?
–El está cuando lo necesito, y yo hago lo mismo con él.

–Se dijo que vivieron una crisis y hasta que se habían separado…
–Vivimos al margen de lo que se dice. La verdad es que nos acompañamos mucho y cuidamos demasiado nuestra privacidad. Por eso decidimos no mostrarnos en público. Y entonces, como no nos ven juntos, empiezan a inventar cosas raras. Ya estamos acostumbrados. No vamos a salir a desmentir cada cosa que se dice. Yo lo quiero y lo admiro.

–¿Y él?
–Más le vale, ja ja, ja.

–Cada vez tiene más obligaciones y proyectos. ¿Postergaría su ilusión de ser madre por Hollywood?
–No, no postergaría mi maternidad, ni nada que me haga feliz, por mi carrera. Tengo muchísimas ganas de ser mamá. ¡Espero que suceda pronto!

–Me contó que admiraba a su marido, Ricardo Mollo. Cuénteme: ¿es de agasajarlo con una rica comida, de prepararle el desayuno...?
–Pará, pará... Desayuno sí, pero la comida que comemos en casa no la cocino yo, y no tengo empleada. Así que sacá tus conclusiones. Tengo la suerte de que alguien lo hace por mí, ja ja.

–¿Y usted de qué se ocupa?
–De hacer el jardín. ¿Te parece poco? Natalia impactó en los canales venecianos con su belleza, luciendo modelos de su marca, Las Oreiro, y aros con cristales que compró en Londres.

Natalia impactó en los canales venecianos con su belleza, luciendo modelos de su marca, Las Oreiro, y aros con cristales que compró en Londres.

“Puedo lucir impecable vestida de noche, pero me encanta recluirme en el campo, pisar la tierra descalza o ponerme borceguíes para recorrer los esteros del Iberá”.

“Puedo lucir impecable vestida de noche, pero me encanta recluirme en el campo, pisar la tierra descalza o ponerme borceguíes para recorrer los esteros del Iberá”.

“Desde chiquita jugaba a ser una diva, a convertirme en Marilyn Monroe. Me ponía los tacos en la casa de una tía y salía a escena”.

“Desde chiquita jugaba a ser una diva, a convertirme en Marilyn Monroe. Me ponía los tacos en la casa de una tía y salía a escena”.

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