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“Hasta dos más llego”

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Primer set. Un hombre soltero y exitoso, argentino él, se enamora de una mujer tailandesa 31 años menor. La relación prospera y ya no se separan. Servicio y ace, el partido se encamina: la pareja tiene su primera hija, a la que llaman Andanín, y anuncian casamiento (en el 2005). Entonces saca para el set: “sólo mi familia logró ser más importante que el tenis”, confiesaba él, Guillermo Vilas (58), en el 2008.

Por ese entonces Andanín, su hija mayor (hoy, de 6 años), no tenía hermanos y Phiangphathu Khumueang (27), su mujer, no dominaba el español. Pero el tiempo pasó y, conforme creció el instinto paterno, el mejor tenista argentino de la historia fue por más.

Segundo set. El 6 de enero del 2010 nació Lalindao, su segunda hija. Sigue el juego: tres meses después, Phiangphathu queda embarazada nuevamente. Y así está la cuestión hoy: en el séptimo mes de la dulce espera y, si todo marcha según el calendario normal, la tercera hija de Vilas llegará al mundo a fines de diciembre. ¿Nombres? Un misterio, pero probablemente no sean María, Inés o Josefina...

Vamos a una pausa, surge la voz del comentarista: cualquier padre coincidiría en que dos hijos en un año dejan chica la importancia de aquel 77 en que Guillermo ganó dos Grand Slam (Roland Garros y el US Open en Forest Hills).

Volvemos al partido. El sábado 9 de octubre, mientras miraban la Copa Petrobras (el Challenger que se disputó justamente en el Vilas Club y que ganó Máximo González), Willy aseguró: “Hasta dos más llego”, siempre con la esperanza de tener un hijo varón. “Viajo mucho con la familia. Ser papá es lo que menos problemas me trae, es lo que manejo mejor”, dijo tiempo atrás.

Respecto de Andanín, que ya expresó sus deseos de ser tenista profesional, contó: “Debo aprender cómo enseñarle a jugar al tenis a chicos porque le estoy preparando la carrera a mi hija”. ¿Qué dice Phiangphathu? “Como padre, Guillermo es mejor aún que como tenista. Imaginate…”. Cierra el set, otro título de campeón se asoma.

Como casi todo el torneo, el sábado, en las semifinales, Vilas siguió los partidos junto a su esposa, la tailandesa Phiangphathu. Esa panza seguirá creciendo hasta diciembre.

Como casi todo el torneo, el sábado, en las semifinales, Vilas siguió los partidos junto a su esposa, la tailandesa Phiangphathu. Esa panza seguirá creciendo hasta diciembre.

Guillermo juega con su hija mayor, Andanín, quien ya le expresó sus deseos de ser tenista profesional. <i>“Tengo que aprender cómo enseñarle a jugar al tenis a chicos porque le estoy preparando la carrera a mi hija”</i>, dijo Guillermo, que encontró en la paternidad su mayor pasión.

Guillermo juega con su hija mayor, Andanín, quien ya le expresó sus deseos de ser tenista profesional. “Tengo que aprender cómo enseñarle a jugar al tenis a chicos porque le estoy preparando la carrera a mi hija”, dijo Guillermo, que encontró en la paternidad su mayor pasión.

Phiangphathu, celular en mano, no pasó más de media hora separada de Lalindao. Apenas la dejó un rato para mirar el partido junto a su marido, pero constantemente se la vio pendiente de la niña.

Phiangphathu, celular en mano, no pasó más de media hora separada de Lalindao. Apenas la dejó un rato para mirar el partido junto a su marido, pero constantemente se la vio pendiente de la niña.

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