Dermatología Holística: por qué es fundamental una mirada integral hacia el cuidado de la piel – GENTE Online
 

Dermatología Holística: por qué es fundamental una mirada integral hacia el cuidado de la piel

En el Día Internacional del cuidado de la piel, GENTE consultó especialistas en dermatología funcional y holística, que pone su foco en el cuerpo como un todo.
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Mucho se dice, se lee y se escribe sobre los cuidados de la piel desde lo estético. Que se vea linda, luminosa; sin arrugas y sin manchas. Pero, más allá de esta mirada más "superficial" de la piel, se trata del órgano más grande del cuerpo e influye -y a su vez es influido- por otras partes de nuestro organismo. Es por eso que la dermatología ha buscado nuevos enfoques para lograr una mirada más integral del cuidado de la piel.

En el Día Internacional del cuidado de la piel, GENTE consultó especialistas que hablaron de este cambio de paradigma y el camino hacia una dermatología funcional.La piel se cuida desde adentro, por eso es fundamental conocer lo que sucede internamente y tratarlo”, explica Celeste Pizarro, Médica Dermatóloga, especialista en cáncer de piel y dermatología funcional (MN136696).

La dermatóloga cuenta que la mayoría de los pacientes que llegan a su consultorio por distintas afecciones - que van desde acné severo, rosácea, manchas o eccemas - buscan “otra mirada” desde la medicina. “Por lo general son pacientes que tuvieron muchas consultas y probaron con cremas o remedios, que muchas veces funcionan como parches pero que no atacan el problema de raíz.”

Y agrega: “Es un tema del que lamentablemente nunca me hablaron ni en la carrera ni en la residencia, y que decidí abordar desde mi trabajo, cuando empecé a ver temas recurrentes en pacientes que venían de miles de consultas, tratamientos y no mejoraba el núcleo del problema”.

En este sentido, la médica indica que hay una visión mas amplia a la hora de analizar un problema y antes de determinar el tratamiento. “Antes se hablaba de hormonas sexuales femeninas y nos enfocábamos en los ovarios. Hoy se sabe que existen otras - entre ellas la insulina, hormonas tiroides, leptina, prolactina - que regulan también el ciclo menstrual y que a su vez se regulan por nuestro cerebro y por los hábitos”.

Se trata de ver la piel dentro de un contexto como un todo, en un mundo inmerso de microorganismos invisibles (microbioma) que actúan en simbiosis con nuestras células y en íntima relación con el resto de los órganos”, añade.

En este camino es que aparece cada vez con más fuerza la dermatología funcional y holística, que no solo abarca al cuidado de la piel en sí sino "al cuerpo entero y su funcionamiento”. “Bajo esta concepción, el dermatólogo no solo ve la forma externa, la textura, sino que también observa qué está pasando dentro del cuerpo, que hace que la piel esté como se ve y se siente.”

Para la especialista, que decidió empezar a indagar en los cambios de hábito en ella misma, “no es el camino corto” sino que se requiere de “constancia, dedicación y confianza” en uno mismo y en el profesional.

Sin embargo, advierte que no se trata de reemplazar la medicina tradicional o ciertos medicamentos, sino complementarlos -siempre en los casos en los que sea posible. “Por supuesto que tengo bien presentes todas las enfermedades pero mi foco va más allá: por ejemplo, en evitar la inflamación tratándola desde su nivel más molecular”.

Así, problemas como la falta de humedad en la piel o el exceso de grasa (conocido como seborrea) trascienden el abordaje de la medicina tradicional y buscan nuevas respuestas. “No es sólo una cremita para curar un eccema sino que se trata de ver qué es lo que pasa a nivel emocional, como afecta el estrés, la ansiedad o el insomnio”.

El eje intestino, piel y cerebro

En la medicina cada vez es más común hablar del intestino como “el segundo cerebro”, ya que produce sus propios neurotransmisores que van a influir en la piel.

Antes, frente a un paciente con un problema gastrointestinal o una gastritis crónica, y que llegaba a la consulta por una rosácea, el tratamiento usual era recetar una crema y listo. Ahora bajo esta mirada uno trata de abarcar, por ejemplo, qué es lo que provoca que la piel se inflame”, apunta Pizarro. El estrés y la ansiedad afectan tanto al intestino como una mala alimentación.

Es decir, no se trata sólo de lo que comemos sino la forma en la que absorbemos los alimentos y sus nutrientes.Muchos pacientes me dicen que comen saludable, pero cuando les pregunto cuánto tiempo dedican a almorzar o en qué condiciones lo hacen me responden que lo hacen frente a la computadora mientras trabajan, o parados en ‘dos minutos’. Eso afecta tanto al intestino como los alimentos ultraprocesados y es algo que por el ritmo en que vivimos no se tiene en cuenta”, expresa.

No se trata sólo de lo que comemos sino la forma en la que absorbemos los alimentos y sus nutrientes.

“Cuando una paciente viene con un brote de acné severo, y que ya ha pasado por varios dermatólogos, antibióticos - algunos de los cuáles son muy agresivos- lo que hacemos es indagar para saber las bases del problema y luego recurrir a la medicina tradicional cuando es necesario".

Para Pizarro se trata de llevar adelante “un trabajo en equipo entre paciente y médico”. “Muchas veces, en este diálogo en el que el paciente cuenta que ante ciertos alimentos o situaciones se brota, irrita o le produce determinados efectos en la piel, él mismo va relacionando lo que le pasa y comienza a tener más conciencia sobre su propio cuerpo”.

Por eso, para mantener un intestino sano, la doctora recomienda - más allá de la alimentación, la hidratación o el descanso - equilibrar el estrés o la ansiedad con alguna actividad que signifique “un escape”. “Hoy en día es una utopía pedir a la gente que no se estrese. Lo que hay que hacer es encontrar algo que nos permita un equilibrio, como puede ser hacer ejercicio, leer, hacer arte, meditación”.

Somos lo que comemos

Desde hace tiempo, comenzó a estudiarse el tema de la alimentación como base de prevención de muchas enfermedades.

“En el intestino hay un mundo de bacterias, es por eso que en la medicina cada vez se avanza más sobre el cuidado de este órgano para mantener la salud del resto. Hay desequilibrios del intestino que llevan a otros como, por ejemplo, la piel”, explica Oriana Maretto, Licenciada en Nutrición de la UBA (MN 10370)

Así, la profesional apunta que los desequilibrios del intestino llevan a otros, como ocurre con la piel, y coincide con Pizarro en abordar los problemas “de forma integral”.

“Entre los alimentos se aconseja reducir al máximo el consumo de productos procesados, todo lo que es envasado que nos venden en paquetes de muchos colores y que tienen ingredientes con mucha azúcar, harinas refinadas y aditivos; y que, lo que hacen, es alterar la microbiota y el intestino. Por eso es fundamental reducir el consumo de esos productos y basar nuestra alimentación en comida real”, aconseja.

Para la nutricionista, mantener una alimentación basada en plantas es clave porque en las frutas y verduras “está la fuente de nutrientes, antioxidantes y fibra que tanto falta para el cuidado de la piel”. “En pacientes con acné, por ejemplo, es importante incorporar las coles, el kale y los frutos rojos”.

Además de las frutas, verduras y legumbres, Maretto destaca la incorporación de las especias en la comida, que ayudan además a condimentar las comidas y evitar el exceso de sal. “La cúrcuma y el jengibre por ejemplo, son antiinflamatorias”.

Por último, incorporar grasas “de buena calidad”, presentes en alimentos como la palta, los frutos secos, las semillas y el aceite de oliva; y aquellos que brindan omega 3, como el pescado y las semillas de chía y lino.

Siempre hay que evaluar la alimentación de cada persona y tratar de lograr la adquisición de los nutrientes primero con alimentos. Después, si hace falta, se puede incorporar algún suplemento de magnesio o zinc, por ejemplo”, finaliza.

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