“Hace unos días firmé mi primer autógrafo. ¡No lo puedo creer!” – GENTE Online
 

“Hace unos días firmé mi primer autógrafo. ¡No lo puedo creer!”

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La escena de sexo de Martina (27) en Nacido y criado –que además, es la productora ejecutiva del film–, junto a Guillermo Pfening, su costar y marido ficticio, es, hay que decirlo, completamente creíble. Más todavía cuando Pablo Trapero, su marido de veras –y papá de su hijo, Mateo, cuatro añitos– es el que dirige. El dice que, para este tipo de cosas, se requiere demasiada sangre fría.

Trapero, un director independiente en serio, que juega y gana con sus propias reglas, is back. Y con el trabajo más intenso de su carrera. Rodada en Buenos Aires y en Turbio Viejo –un paraje patagónico y congelado no muy lejos de Río Turbio– es, básicamente, la historia de un hombre –interpretado por Pfening– que vive una vida totalmente cómoda como diseñador de interiores, con mujer –Mili, o Martina– y una hija. Después, un accidente de ruta en plena noche, y todo da un vuelco brutal. El final, con Martina en primer plano, no se queda atrás. Nada mal para su primera vez en cine, y para ser la mujer del director. Aunque no es raro que mire a la mesa del domingo para el casting. La protagonista de su película anterior, Familia rodante, fue su abuela, Graciana Chironi. Y le salió perfecto también. Martina atiende en su oficina de Matanza Cine, el camión fílmico que creó con Pablo, donde comanda todo lo que sea producción. Por estos días está en Roma junto con Pablo –y celebrities tipo Martin Scorsese, Nicole Kidman o Leo Di Caprio– para el nuevo festival de cine de la ciudad. Y en el de Toronto, hace un mes, les fue muy bien. ¿Glamour? ¿Alfombra roja? Con eso no comulga mucho. Martina, tan bonita como la ves, va a trabajar.

–Debut en cine, y con protagónico. Nada mal…
–Yo estudié teatro desde los 7, y Pablo me convenció para que volviera a actuar.

–¿Cómo lo conociste a él? ¿Cómo es la historia?
–A Pablo lo conocí por un amigo de mi mamá, Marisa, que es vestuarista de cine hace mucho, y mi papá es profesor de teatro. Así que la nena iba a ser actriz. Estudié, tuve agente, hice teatro, cosas tipo La casa de Bernarda Alba, fui a castings de 200 personas donde me decían: “A ver, llorá”. Me desilusionó. Era algo frustrante.

–No funcionó, por lo visto.
–Y empecé a meterme en producción, más que nada en publicidad. Pablo estaba haciendo Naikor, un mediometraje, antes de El bonaerense, y necesitaba gente. Nos juntamos a hacer la entrevista en Cinematográfica Argentina, un antro al que él llamaba su productora. Abrió la puerta, y cuando pensás en una mina de producción, pensás en una mina grandota, varonil…

–Y caíste vos.

–¡Ja, ja! ¡Claro! Pablo fue re-discreto, muy atento. Me decía si quería un té, me mostraba sus películas. Nada de cosas raras. Yo encima me estaba peleando con un novio que tenía en ese entonces. Pero me estaba dando cuenta de que había onda. Y Pablo me pidió que lo acompañara al Festival de Cine de Buenos Aires, a la proyección de Naikor. Nos sentamos juntos. Primero me puso un beso… ¡y después me pidió perdón! ¡Como un nene! Eso a mí me mató. Y al año siguiente lo tuvimos a Mateo. Hicimos El bonaerense y la presentamos en Cannes, con Mateo a upa mío.

–En Nacido y criado tuviste doble rol. Eso debe tener sus peculiaridades.
–Es que es mucho más fácil ser actriz. Y las limitaciones las pone la producción ejecutiva. Ahí digo qué se puede y qué no. Por suerte, Pablo mira las cosas como productor, no como un director caprichoso. Igual, tenemos momentos lógicos de fricción. Como actriz, al director le decís qué quiere. Yo tenía mucho miedo de volver a actuar.

–¿Y cómo te dirigió Pablo?

–Es increíble, te da mucha libertad. Pero también te machaca mucho sobre lo que no quiere. Encima, era mi debut en cine, y tenía a todo el equipo técnico mirando, con cara de “a ver qué le sale a ésta...”.

–No debe ser fácil para tu marido dirigir una escena de sexo… ¡donde actuás vos!
–¡Y… no! ¡Para nada! Fue algo muy charlado de antemano. Me sentí super cuidada. No la ensayamos previamente. Con Guillermo, que hace de mi marido, había mucha confianza. Haciéndola, yo estaba entre amigos. ¡Me da más vergüenza pensar en la gente que la va a ver! Y a la película, por suerte, en Toronto la recibieron muy bien. Venía gente y me preguntaba: “Ah, ¿vos sos la actriz de Nacido y criado?”.

–Los festivales, vistos desde afuera, tienen esa cosa de glamour, de alfombras rojas y celebrities. ¿Cómo los vivís?
–Es que ahí vamos a laburar, a conseguir financiación. Siempre que viajamos, vamos con el próximo proyecto para mostrar. Pero en Toronto, hace unos días, firmé mi primer autógrafo. ¡No lo puedo creer! Vino un chico y me lo pidió.

–¿Y cómo sigue esto de la actuación?
–Me encantaría seguir haciendo cine. Tele, no. Lo que se viene es Desencuentro, el próximo proyecto de Pablo, y soy la protagonista. El dice que escribió el papel para mí.

–Entonces, la apuesta resultó.
–¡Sí! ¡Ja, ja, ja! Parece que quedó conforme, y con ganas de hacer algo más extenso. Va a ser la historia de una mujer que mata a dos hombres, y va a una cárcel de embarazadas, algo terrible.

–Ah, ¡otra comedia!

–Ojo, que también estamos produciendo Plumíferos, un largo de animación en 3D, como los de Pixar. Con Pablo un día dijimos: “Hagamos una película para Mateo”. Y nos llegó la idea.

–Mucho trabajo, Martina. O mucho compromiso.
–En Matanza es a pleno. Yo me comprometo totalmente con los proyectos. Y con Pablo también. Van cinco años de la productora, y lo manejamos bastante bien. Crecimos en conjunto. Pero, te digo, si con Pablo no compartiéramos este trabajo, no sé cómo sería nuestra vida juntos. Esto, la verdad, tiene más pros que contras.

Además de actuar, esta vez Martina fue productora de los últimos tres largometrajes de su marido y es su socia en la productora Matanza Cine. “<i>Ahora estamos haciendo Plumíferos, un cartoon 3D, como los de Pixar. Con Pablo queríamos hacer una película para nuestro hijo Mateo</i>”.

Además de actuar, esta vez Martina fue productora de los últimos tres largometrajes de su marido y es su socia en la productora Matanza Cine. “Ahora estamos haciendo Plumíferos, un cartoon 3D, como los de Pixar. Con Pablo queríamos hacer una película para nuestro hijo Mateo”.

Al principio, con Martina, Pablo jugó sus cartas con cuidado. Después, en una première, <i>“me puso un beso… ¡y después me pidió perdón! ¡Como un nene! Eso a mí me mató</i>”, dice ella. Por estos días, reciben aplausos en el Festival de Roma junto a Federico Esquerro, sonidista y actor fetiche de Pablo.

Al principio, con Martina, Pablo jugó sus cartas con cuidado. Después, en una première, “me puso un beso… ¡y después me pidió perdón! ¡Como un nene! Eso a mí me mató”, dice ella. Por estos días, reciben aplausos en el Festival de Roma junto a Federico Esquerro, sonidista y actor fetiche de Pablo.

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