“Fue la fiesta más glamorosa del mundo de la moda” – GENTE Online
 

“Fue la fiesta más glamorosa del mundo de la moda”

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Me acuerdo perfecto del día en que conocí a Valentino. Fue en un desfile en París en el año 93. Yo tenía 21 años… Apenas nos presentaron, quedé encantada con su forma de ser. Es un hombre inteligente, sensible, cordial y muy generoso con sus seres queridos. Volver a estar con él en un momento tan importante de su vida es una de las experiencias más fuertes que viví en el mundo de la moda”, confiesa Valeria Mazza (35), una de las argentinas más internacionales.

La modelo top, su marido Alejandro Gravier (44) y sus tres hijos varones (Balthazar, Tiziano y Benicio) fueron invitados al megafestejo de don Valentino Clemente Ludovico Garavani, integrante del cuarteto de los grandes de la moda italiana junto con Gianni Versace (1946-1997), Gianfranco Ferré (1944-2007) y Giorgio Armani (73). O Valentino a secas (76), que tras 45 años en el fashion business quiso tirar Roma por la ventana. Tres días y tres noches, que incluyeron un desfile monumental, una muestra de museo, banquetes y bailes con la crème de Hollywood y de las pasarelas, príncipes y princesas, millonarios, rockers y artistas.

UN TRAJE, UNA HISTORIA. Más de 300 maniquíes con los diferentes diseños del italiano colmaron el museo Ara Pacis –Altar de la Paz–, creado por el emperador Augusto en el siglo I. Todos los modelos recordaban con un pequeño cartel el nombre de quien lo usó, como por ejemplo, Jacqueline Kennedy, Elizabeth Taylor, María Callas… Pero esto era sólo el comienzo del deslumbrante despliegue. “Es maravilloso ver el trabajo de una persona que traspasa todos los tiempos. Los diseños expuestos son obras de arte que no pierden vigencia. Un vestido de los 70 se puede usar hoy”, explica Valeria Mazza. Y agrega: “El rojo Valentino es imponente y contrasta con el blanco del salón. El team que trabaja con él no dejó un solo detalle librado al azar. Me sorprendió que junto a cada vestido hubiera una grabación que recordaba a la figura célebre que lo lució. ¡Increíble!”.

FIESTA I. Más de 15 mil flores decoraron el Templo de Venus de los Foros Imperiales para recibir a los 600 invitados. Las mesas: vestidas con manteles de hilo de Flandes y cubiertos de plata. El lugar (ambientado por el escenógrafo Dante Ferreti y Valerio Festi) tenía columnas corintias iluminadas desde el interior –reconstruidas en resina de cristal– con el imponente fondo del Coliseo. Unos 200 camareros estuvieron a las órdenes de los 30 cocineros que sirvieron los más variados platos de la vera cucina italiana. A mitad de la noche, Valentino subió al escenario con una copa de champán para brindar y dar comienzo al show, llamado El nacimiento de la belleza. Varias bailarinas, suspendidas en el aire por cables invisibles de acero, surcaban el cielo con suaves movimientos, mientras de fondo sonaba Norma de Vicenzo Bellini, con la voz de María Callas.

Entre los presentes: Carolina de Mónaco y Ernst von Hannover, Charlotte Casiraghi, Ira von Furstenberg, Uma Thurman, Mick Jagger y su flaquísima novia L’Wren Scott, Claudia Schiffer, la top model Natalia Vodianova y lord Justin Portman, Liz Hurley junto a su magnate indio y el mexicano Carlos Slim (el hombre más rico del mundo). Como broche de oro, los fuegos artificiales tiñeron el cielo romano. “¡La cena fue espectacular! La primera noche la vivimos con mucha expectativa. Todo se desarrolló en un ambiente muy agradable”, comenta la embajadora argentina elegida por Valentino para formar parte de su selecto grupo de amistades. “El show fue ‘el’ momento de la noche. Era increíble la habilidad que tenían esas mujeres suspendidas en las cuerdas. Todas vestían exquisitos diseños de Valentino en blanco”, explica la modelo reconocida por la Cámara Argentina de la Moda con la Tijera de Platino por su trayectoria.

FIESTA II. Tras 17 años de no hacer desfiles en Roma (desde el 90, sus fashion shows son en París), Valentino eligió la Basílica Santo Spirito en Sassia –construida en el siglo XVII– para la gran vuelta. Allí recibió a mil invitados interesados en la nueva colección otoño-invierno. “El desfile fue muy rico en variedad, con su sello elegante y chic. Los bordados, los encajes, las plumas, los géneros, los diferentes cortes en las prendas, eran un sueño para cualquier mujer”, confiesa la argentina. El desfile se basó en símbolos de la ópera La dolce vita. “Adoro lo que hace. ¡Sus vestidos son ultrafemeninos! Es un placer y un privilegio lucirlos”, confesó Uma Thurman. Para el the end, Valentino recorrió la pasarela mientras sonaba el aria O mio bambino caro de Giacomo Puccini. “Apenas terminó el desfile lo primero que hizo Valentino fue saludar a mis hijos. Estaba muy contento de verlos; a él le encantan los chicos. Los abrazó y dijo: ‘Al fin conozco a toda la familia’”, comenta Mazza.

Más tarde, llegó el momento del gran baile en el Parco dei Daini de Villa Borghese. Valeria relata: “La fiesta fue majestuosa… La gran mayoría de los invitados lució diseños de él, así que no había gente mal vestida. Uma Thurman bailaba con su hija Maya Ray en brazos y Carolina de Mónaco no perdía de vista a sus tres hijos y sus respectivas parejas. Las coquetas Paloma Cuevas y Carolina Herrera retocaban su maquillaje a cada momento y el fotógrafo peruano Mario Testino no dejaba de sacar fotos para su álbum personal… El diseñador Karl Lagerfeld se divirtió con la estilista Amanda Harlech. El party significó el gran reencuentro con muchos amigos y fue muy importante para mí. Con Valentino nos une un lazo muy fuerte de respeto y admiración mutua”.

El menú: mousse de palta con tomates secos como entrada y distintos pescados y cazuelas con arroz y calabacines traídos de Londres como plato fuerte. Sigue Valeria: “Me divertí mucho junto a Uma. Las dos nos conocimos en Nueva York hace varios años. Siempre es muy atenta y me pregunta por mis chicos… La última vez me dio un consejo sobre cómo quedar embarazada de una nena y tuve al menor de mis hijos. Así que apenas la vi, le dije: ‘Repetíme la técnica, porque no me resultó’”, explica entre risas la mamá de Balthazar (8), Tiziano (5) y Benicio (2). “La pasamos muy bien con Alejandro, mi marido. Compartimos la mesa con Uma, Donatella Versace y el actor Rupert Everett, entre otros. Todo era muy informal… Con Donatella quedamos en volver a encontrarnos para homenajear en La Scala de Milán a su hermano Gianni en el aniversario de su muerte… Ah, también me fascinó el show de Annie Lennox”.

El domingo fue día de sol y almuerzo en el restó Via Medici. “Red carpet, 150 personas only, atuendo corto y cero protocolo. Fue muy lindo compartir con él y toda su gente algo tan especial. Es increíble y encantador que nuestra amistad perdure tanto tiempo. Fue un fin de semana soñado e histórico para la moda”, suspira Valeria. Viernes 6. Valeria y Alejandro Gravier junto a Valentino en el Templo de Venus, escenario de la primera de las fiestas para 600 invitados.

Viernes 6. Valeria y Alejandro Gravier junto a Valentino en el Templo de Venus, escenario de la primera de las fiestas para 600 invitados.

Claudia Schiffer, Valeria Mazza y Uma Thurman, los ángeles de Valentino.

Claudia Schiffer, Valeria Mazza y Uma Thurman, los ángeles de Valentino.

Valeria con Alejandro Gravier y dos de sus hijos, Balthazar y Tiziano.

Valeria con Alejandro Gravier y dos de sus hijos, Balthazar y Tiziano.

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